Distribuir contenido Blogs Sediciosos - Autores

El test de Rorschach-Perring - Paciente 06: Ángel Vela

blog_ sevillaescribe - 18 December 2018 - 9:00am


Después de un largo periodo de ausencia, y por aclamación impopular, el test de Rorschach-Perring vuelve con otras diez instantáneas tomadas a lo que se esconde tras los ojos, en esta ocasión, de Ángel Vela. Nos hallamos ante un caso atípico, más grave de lo que parece, menos de lo que algunos imaginan; preparen los calmantes y acomódense para leer lo que sigue…


Dice que nació en Sevilla, en el glorioso año de 1976, y según se puede deducir por sus evasivas, estudió sin mucho entusiasmo en colegios e institutos de cuyo nombre no quiere acordarse. En cuanto pudo se inició en su gran pasión, la vida, y para costearse el disfrute cambió los estudios por los negocios familiares. Por su debilidad de carácter, pronto se hizo adicto a todo tipo de arte, se convirtió en un poliartiscómano de libro, e intentó montárselo como camello de música, después cine, y por último lo que más cuadraba con su esencia, la literatura.
Tras muchos ratos de lectura desenfrenada y escritura solitaria y desbordada, se lanzó a la red para buscar otros con quien compartir ilusiones, despilfarrando carisma aquí y allá hasta que pronto tuvo una copiosa lista de contactos de la que echar mano. Todo esto desembocó en el nacimiento del colectivo literario Sevilla Escribe, del que fue piedra angular y con el que finalmente se lanzó al mundo de la escritura como verdadero protagonista: asaltando concursos y antologías, surtiendo de contenido a ezines, fanzines, revistas y webs, y participando en todo aquel evento literario que se le puso a mano.
Una vez todo aquello se consiguió, sólo le quedaba dar el paso y terminar una de las novelas en las que desde hacía tanto llevaba trabajando durante los pocos ratos libres que le dejaba el resto de su intensa actividad literaria. Y ahora por fin, tras el derroche de esfuerzo, Ángel Vela llega al primer gran hito de su senda con la publicación de “Donde el perdón no llega” (Cazador de Ratas Editorial 2018), novela con la que espera disfrutar revolviendo las tripas de todo incauto que se atreva a calar sus páginas, así nos ha salido el muchacho.



Según dicen, un tal Murphy es el culpable de que la tostada se caiga por donde no debe, te des el porrazo donde ya te habías dado otro, y todas esas perrerías que pasan y que fastidian tanto. Si pudieras anular esa ley, ¿lo harías o no? ¿Por qué?
Lo primero que se me viene a la cabeza es pensar que no sería la primera ley que anularía. Si anularla implicara que no pasaría, sí, si solo quedara en que sería lo más lógico que pudiera pasar, no. Así, si pasa, jode menos, y si no pasa, uno se siente hasta afortunado (siempre y cuando la tostada no caiga en la calle y te la picoteen las palomas).


Te has convertido en el mayor experto en ordenadores personales de la humanidad, tu fama llega a tal punto que el mismísimo Dios recurre a tus servicios. Ya metido en faena, descubres en su computadora un archivo llamado “Historia” y das con la forma de retocarlo; muy poco, eso sí, sólo tienes la posibilidad de borrar cinco horas (separadas) de la historia de la humanidad. ¿Cuáles?
Supongo que gastaría las cinco en evitar la hora en la que los padres engendraron a alguno de los grandes dictadores/asesinos de la historia, aunque si de algo esta sobrado el mundo es de cabrones y supongo que algún otro habría ocupado su lugar. Serían muchas, pero estas son las cinco primeras que se me vinieron a la cabeza:
La hora en la que se pensó en quemar o en la que se quemó la biblioteca de Alejandría.
La hora en la que se pensó a quienes reunir para construir la bomba atómica, o cómo hacerlo.
La hora en la que se pusieron de acuerdo para crear la Santa Inquisición.
La hora en la que alguien llegó a la conclusión de que la esclavitud era algo rentable.
La hora en la que mi madre conoció a mi padre en casa de una vecina en la que se quedó para ver la tele (a Raphael, si la memoria no me falla).


Hemos sido invadidos por extraterrestres, chaval, y de los chungos. Ya lo dijo Stephen Hawking “Si vienen, va a ser para putear…”, y resulta que estos deciden coger a todos los humanos y congelarlos en un momento ridículo de sus vidas. Elige ese momento ridículo de tu vida y di por qué. (Conste que han sido los extraterrestres, no yo)
Esta si es fácil, aunque solo fue ridícula para mí y en ese momento solo lo supo un colega que venía conmigo (y ahora el resto del mundo). Un verano en el que fui a un concierto de jazz en el río, con gastroenteritis y pantalón corto (igual deberíais dejar de leer aquí). Me fui un poco aparte pensando que eran gases, pero no lo eran… Corrí como nunca antes, pero no fui lo bastante rápido y cuando llegué a aquella letrina sin papel solo dejé allí la mitad. Me limpié con los slip como pude y un poco en la paredes, cuando este no dio más de sí, y con la sudadera amarrada a la cintura, porque había calado en el pantalón, salí con ganas de volver a casa. Como a mi colega no le convencían mis excusas, le tuve que confesar que me había cagado encima y me acompaño después de descojonarse un rato.
No fue fácil salir de allí con el resto de colegas diciéndome que no me fuera, ni evitar darle la mano a todo el que me quería saludar; y cuando alguien aludía a que olía a mierda aseguraba que alguien la habría pisado con mi mejor cara de póquer. Cuando conseguimos salir cogimos un taxi y abrimos las ventanillas. Recuerdo que al taxista le faltó derrapar en las curvas. Al llegar pagué y enfilé para mi casa. Mi colega se quedó un poco atrás y me llamó al ver que el taxista paraba más adelante. Así fue cómo vimos que el hombre se bajó, fue a la parte de atrás, tocó el asiento y, después de olerse la mano, empezó a gritar cosas horribles de mi madre.
Si eres taxista y hace unos veinticinco años o así se montaron dos “jevilones” en tu coche y uno de ellos te dejó regalito fui yo te pido disculpas.


Mueres, pero en esta ocasión es en esa misma realidad en la que eras el mayor experto en ordenadores, y Dios, que te está muy agradecido porque “el internete le va que lo flipa”, decide hacerte Santo Patrón. Di de qué colectivo eliges serlo y por qué.
De esto lo que tengo claro es el nombre, porque ya me dieron santo colegas interneteros. Sería San seminuevo de Sevilla, y lo primero que se me viene a la cabeza es ser patrón de los torpes perseverantes.


La asociación internacional de dichos va a celebrar su CDXXVII Congreso y decide representar uno de ellos en la realidad, así que te mandan a ti al polo con un frigorífico y te conciertan una entrevista con un posible comprador: el señor Nanuk, un esquimal de mediana edad que, de partida, no parece estar muy convencido del asunto. ¿Cómo le entras? Máximo cien palabras.
Me sobran con la mitad justas.
Buenas, caballero. Tengo lo que necesita. Miré que maravilla. Sé que me va a decir que las cosas se conservan, pero dentro estarán a la temperatura que elija, no tendrá que descongelar y estará ordenado y limpio. Además, al tener puerta, evita que los olores atraigan animales salvajes al iglú.


Cierto día, una chocolatina caducada que te comes hace reacción y, además de una cagalera terrible, te da la capacidad de predecir el futuro (más o menos, porque el “zurreteo” que acompaña ineludiblemente al don no te deja concentrarte bien). ¿Qué haces? ¿Te vas a alguna universidad o centro de investigación para que te estudien? ¿Se lo cuentas a Quique Jiménez? ¿Montas un consultorio al más puro estilo Rappel o Aramís fuster? ¿Por qué?
De todas las opciones que me planteas creo que la de consultorio es la menos mala, además podría llevarlo a medias con mi mujer, que tiene un alter ego que echa las cartas (Rosita de Jericó). Igual entre los dos conseguíamos adivinar los números de la lotería, que ella se esfuerza mucho con eso y algo le sale, pero siempre le baila algún número.


Es noche cerrada, en la radio decían que no era buena madrugada para salir pero tú te has pasado la recomendación por el forro. Por chulo, un ser sobrenatural te va a morder y te va a contagiar lo suyo. Elige si prefieres que sea un vampiro, un hombre lobo, un zombi (o contagiado), la Bruja Lola o Sandro Rey, y explica por qué (sobre todo si has elegido a la Bruja Lola o a Sandro Rey).
Está claro que un vampiro, de entrada por el glamour y la vida eterna, y si no fuera el caso, porque sería el único que no da pelín de grima o asquillo.


De los siete pecados capitales, ¿cuál es tu favorito, con cuál te gusta más regodearte… aunque sea en soledad?
Obviamente la lujuria (nunca tuve problemas de confesar que era un maestro del onanismo zen, que viene a ser como el normal, pero levitando, muy serio y con los ojillos cerrados), aunque al perder el interés por el sexo solitario me tengo que conformar con la gula.


Descubres con estupor que uno de tus personajes, que no lo pasó nada bien en la historia para la que lo creaste, se ha salido del texto y te está buscando para ajustar cuentas. Por lo que escribiste de él, está loco y es peligroso. ¿Qué haces? ¿Llamas a la policía? ¿Qué les cuentas?
Por el primero que se me viene a la cabeza y el que supongo que sería el más peligroso (Hediberto Rojas, de Donde el perdón no llega). Quiero pensar que de poco serviría llamar a la policía hasta que no estuviera en la puerta de mi casa machete en mano. Ya después, si consiguen reducirlo, habría tiempo para explicaciones. Lo más sensato sería hacer la maletas e irme lejos (siendo pobre como una rata no podría seguirme), o arriesgarme gastando todos mis ahorros en una escolta armada y seguramente me aficionaría a rezar.


El módulo de inteligencia artificial Maxitrón 7.0 está a punto de ser conectado. Para completar su programación, se le van a introducir 100 novelas que (filtradas por una serie de algoritmos) tomará como referencia a la hora de decidir y actuar. Convence al equipo de programadores para que “Donde el perdón no llega” sea una de esas novelas. Tienes cien palabras como límite.

Es una novela de personajes muy humanos arrastrados por las circunstancias en la que se nota el mimo y el trabajo del autor y del ejército de profesionales que tuvo detrás. Destaca por su originalidad, su frescura, por la hibridación de géneros, por su falta de censura, por su humor y por romper con reglas establecidas al escribir. También tiene a su favor que podría servir como ejemplo de lo que no se debería hacer, sobre todo cuando nos dejamos arrastrar por emociones o sentimientos. Además tiene mucho bueno de la literatura clásica y la actual, y una portada flipante. 


También puedes leer éste y todos los demás Test de Rorschach-Perring en La consulta del doctor Perring.
Leer más...

¡Nuevo videoblog "El Grimorio"!

blog_ Mi mundo como escritora - 16 December 2018 - 7:41pm


¡Ya arrancamos! Muy emocionada les cuento que hemos iniciado un emocionante proyecto: el videoblog El Grimorio. En él, charlamos de temas muy diversos, que se conectan por un hilo común: son misterios que intrigan a la Humanidad desde tiempos antiguos y que han sido abordados desde muchas perspectivas, entre las que destacan la magia, por un lado, y la ciencia moderna, por el otro. Nosotros le damos un repaso, reflexionamos sobre ellos, nos proveemos de información y aportamos nuestros puntos de vista, para hacer de estos temas una rica fuente de conocimiento y aventura.
¡Únanse a la aventura, visiten El Grimorio y aporten sus propios comentarios o planteen sus preguntas! ¡Será estupendo! :)

X CERTAMEN INTERNACIONAL DE RELATO BREVE "LA FÉNIX TROYANA"

blog_ sevillaescribe - 16 December 2018 - 9:00am
Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman","serif";}


Género:  RelatoPremio:   Diploma conmemorativo, lote de libros y publicaciónAbierto a:  sin restriccionesEntidad convocante: Revista “La Fénix Troyana”País de la entidad convocante: EspañaFecha de cierre:    30:01:2019

BASES
CHELVA 2018
Bases:

(1) Podrán participar todas las personas que lo deseen, de cualquier nacionalidad o procedencia, siempre que los relatos estén escritos en castellano, sean originales e inéditos. La temática será libre.
(2) La extensión máxima será de ocho páginas, tamaño DIN A4, mecanografiado a doble espacio (en letra Arial 14).
(3) Se admitirán un solo relato por autor.
(4) Se presentarán en un único documento el texto del relato, con su título y seudónimo del autor con el que concursa; y en otro documento diferente, se incluirá el título del relato, seudónimo de su autor y los siguientes datos: nombre, apellidos, dirección completa, país y teléfono de contacto, así como la indicación de la aceptación de las bases del concurso. Los documentos se enviarán como adjuntos al correo relatosfenix2015@hotmail.com, indicando en el asunto del mensaje el título del relato y seudónimo del autor.
(5) El plazo de admisión de los relatos finaliza el 30 de enero (a las 24:00 h española) de 2019.          
(6) Previa a la resolución definitiva del certamen de relatos Fénix, y según criterio del jurado, en la página fenixtroyana.wordpress.com/. (donde también se pueden consultar los resultados de ediciones anteriores) se publicaran los títulos, seudónimos, ciudad, y país de procedencia de las obras finalistas. 
(7) El premio no se podrá declarar desierto. El fallo del jurado será inapelable. La composición del jurado la dará a conocer la redacción de la revista “La Fénix Troyana”, tras la resolución del certamen en 2019.
(8) El jurado dará el nombre de la obra ganadora y de la finalista, la última semana de marzo de 2019, a través de su página web y su cuenta Twitter (@LTroyana), así como comunicación escrita o telefónica a los participantes ganadores. 
(9) El jurado se reserva el derecho de la interpretación de las Bases del presente certamen y de resolución de los casos no contemplado, de acuerdo con su mejor criterio.

(10) El autor premiado y finalista recibirán un diploma conmemorativo y un lote de libros cada uno. La obra premiada y la finalista, serán publicadas por la revista “La Fénix Troyana” (ISSN 2171-4185) durante 2019; también se contemplará, si es posible, publicar conjuntamente las mejores obras presentadas en un libro.

(11) El autor de la obra premiada cede a la revista cultural y social “La Fénix Troyana” (fundada en 1915) la utilización y el derecho de co-explotación del relato a través de los medios de comunicación de la revista.
Leer más...

"Cero-Cero-Perico" Una novela de Enrique Carlos Martín

blog_ sevillaescribe - 14 December 2018 - 9:00am

Enrique Carlos Martín

Verás, me he dedicado desde muy pequeñito a dibujar. Desde que pude sujetar un lápiz sin metérmelo por un ojo. Con 20 años publiqué cómics en una revista nacional y con 26 ilustré mi primer cuento infantil. Ahora tengo un porrón de años más (51). Eso significa muchííííísimas horas de trabajo como ilustrador para editoriales, como diseñador gráfico para agencias y cosas por el estilo. Todas guay. Desde hace unos años también escribo. 


"El sobre misterioso contenía una foto del cuadro El Caballero de la Mano en el Pecho. En el reverso de la foto, una sola palabra escrita. Cuando Perico leyó aquella palabra supo que su amiga Mila estaba en peligro."PERICO, con solo nueve años, tenía clarísimo que quería llegar a ser MEJOR ESPÍA AÚN QUE 007. Pero para llegar a serlo tenía que entrenar DURO Y A DIARIO. Y no bastaba con atrapar al culpable de que desaparecieran los yogures de chocolate en casa, había que subir el listón. Así que decidió empezar por espiar a su vecina, DOÑA ROÑA, y su desagradable loro MELINDRES.Doña Roña era nueva en el barrio, no le caía bien a nadie y se comportaba de una forma REALMENTE EXTRAÑA.Con la ayuda de sus AMIGOS y, sobre todo, de su ABUELO (que es muy divertido y se conoce toda clase de historias chulas), descubrirá que su vecina oculta UN SECRETO MUCHO MAYOR DE LO QUE ESPERABA: Doña Roña forma parte de una PELIGROSA conspiración de alcance INTERNACIONAL, que amenazará la vida de Perico y la de su preciada (y preciosa) amiga MILA, por ser la hija del EMBAJADOR DE LA REPÚBLICA DE MORONGO.No podía imaginarse Perico que esa primera MISIÓN, que pretendía ser un pequeño paso hacia su futuro como espía, resultara tan TREMENDAMENTE COMPLICADA Y, SOBRE TODO, TAN ARRIESGADA.¿Podrá Perico, gracias a sus dotes de ESPÍA, su energía, coraje, ingenio y tremenda cabezonería, salvar todos los obstáculos?¡Descubre como Perico llega a ser CERO-CERO-PERICO! Leer más...

¡Llegó Crónica de un viaje: Magia!

blog_ Mi mundo como escritora - 13 December 2018 - 1:41am
¡Hola! ¡Tengo novedades en este fin de año 2018! Ya está disponible en versión digital Kindle y en versión Paperback * mi nueva novela de ciencia ficción y fantasía Crónica de un viaje: Magia. Es una historia que se cuenta en un tiempo futuro y cuya sinopsis les transcribo aquí mismo:

Tres jóvenes, que viven en una galaxia dominada por extraordinarias tecnologías, son condenados a morir por un régimen despótico atravesando un túnel estelar que lleva a la muerte. Sin embargo, del otro lado no existe el vacío sino un universo hermano, donde todo lo que era fantasía es realidad, y mucho de lo que era realidad es fantasía.

Magia y brujería, criaturas extraordinarias, violencia, maldad y verdades sorprendentes: en el Otro Lado, la magia no se distingue de la tecnología cuántica, los alienígenas nacieron de los experimentos de razas antiguas y son descendientes de los humanos mismos, y la procedencia de los propios jóvenes no solo es tenida como mítica, sino también como maldita. Pronto comprenden que tan solo revelar su origen puede acarrearles una nueva sentencia de muerte que esta vez sería… la definitiva.


Crónica de un viaje: Magia es la primera entrega de una trilogía (Crónica de un viaje) que he atesorado y trabajado por varios años y que, tras una larga espera, ha visto la luz en doble formato y con una cubierta hermosa =) ¡No se la pierdan!

*Si uno compra la versión Paperback puede obtener gratis la versión digital para Kindle. ;)

¿El tiempo es relativo? 5

blog_ sevillaescribe - 12 December 2018 - 10:24am

-Nos acabamos de meter en un problema.
-No, matiza, estamos en tu casa, con tu máquina que apaga luces y con tus padres dando voces como si estuviésemos en temporada de berrea. Creo que el problema tiene nombre y apellido.
Manolo bufó y con la luz del teléfono móvil buscaba una referencia para llegar a los fusibles. Arriba se escuchaba a la madre gritando y dando golpes en la puerta para saber si se encontraban bien. El padre se limitaba a maldecir. Había estropeado su mejor momento del día, la lectura en el salón, y avanzaba a tientas por él chocándose con todas las sillas. Cada golpe era una maldición nueva y de eso entendía mucho. De pequeño su madre instauró un impuesto de dos euros por cada palabra malsonante que se dijera en la casa. Gracias a eso su padre les pagó el viaje a Euro Disney que hicieron cuando tenía ocho años. Y ahora mismo tenía casi pagada la carrera por si fallaban las becas. Su madre era muy previsora. Seguro que había encendido una vela o algo por el estilo. Llegó a los fusibles y los empujó todos para arriba. La luz volvió unos instantes pero se olvidaron de apagar la máquina y volvió a apagarse.

-Rubén por favor apaga eso.
-¿Cómo quieres que lo haga si no veo?
-Enciende la luz de tu móvil, pero hazlo rápido que ya están aquí –alargó la última palabra recordando la mítica frase de poltergeist. Lo hizo en clara alusión a sus padres que aporreaban la puerta para intentar entrar. Rubén alumbrando con su móvil llegó al enchufe del generador y lo quitó.
-Ya.
La luz volvió y Manolo se apresuró a subir las escaleras para abrir a sus padres. Solo fue girar el pomo y ya estaba su madre sobre él. Tuvo que agarrarse a la barandilla para no caer escaleras abajo con ella. Su padre detrás suspiró al verlo y se mordió la lengua para no tener que pagar más dinero. Al llegar abajo y ver la máquina le preguntó pero estaba todo pensado. Al menos por él.
-Es un proyecto de ciencias de Rubén en el que le estoy ayudando. –Rubén con los ojos como platos asintió sin decir palabra–. Es un condensador de materia orgánica que sirve como mini planta de reciclaje. Se le ocurrió pero no sabía cómo llevarlo a cabo y le dije que lo ayudaría. Y ya sabéis como es el trastero de su casa. Su madre no entra allí para ordenarlo desde hace años, así que me ofrecí para que lo pudiera hacer aquí. Espero que no os importe.
-Creo que el hecho de que nos importe o no ya no tiene mucho sentido ¿no?
La madre le dio un codazo al padre recriminando la forma de responder.
-Cariño, el gesto de dejar que un amigo tuyo pueda realizar su trabajo en nuestro trastero te honra, pero –hizo una pausa teatral remarcando el pero-, la próxima vez pregunta ya que creo que nunca te hemos negado nada ¿vale?
-De acuerdo mamá. Perdona.
-No hay nada que perdonar –y agarrando el brazo del padre lo condujo para arriba no sin antes recriminarle en voz alta–. Por cierto alguien tiene que echar en cierta hucha diez euros.
-Cariño ha sido un momento de tensión.
-Que te va a costar diez euros.

Ambos, cuando los padres se marcharon cerrando la puerta, respiraron. Manolo recogió la sábana y la dobló dejándola a un lado, después de todo lo que acababa de pasar ya no hacía falta ocultar nada.
-Una máquina del tiempo –murmuró Rubén–, estás loco.
-Debería haber funcionado, en serio.
-Mira, probablemente me esté equivocando con lo que voy a hacer pero suponiendo que te creo, sólo suponiendo, digamos que hay una posibilidad de que alguien nos ayude.
-¿Quién, dime?
-Tranquilo, que te va a dar un infarto. Es un profesor un poco flipado. Nos habla constantemente de los universos de líneas temporales cerradas, de los agujeros negros, de la velocidad de la luz, de Einstein, de Stephen Hawking y de otras cosas raras que no entiendo. Pero seguro que a ti sí que te gustaría.
-Me encantaría ¿Cuándo podríamos verlo?
-Pues mañana lo tengo a última hora. Si quieres lo entretengo al acabar la clase y hablas con él.
-¡Claro! En cuanto acabe la clase salgo corriendo. Gracias Rubén, gracias.
-Que sí pesado. Tú tranquilo que mañana tenemos ayuda profesional. Hasta mañana.
-Hasta mañana.
Rubén subió los escalones de dos en dos pensando en si no habría cometido un error al decirle lo de su profesor. Manolo se quedó mirando fijamente durante largo rato su proyecto de máquina del tiempo. Posiblemente con la ayuda adecuada conseguiría hacerlo realidad.
Leer más...

Presentación de "Donde el perdón no llega" en Cards & Comics

blog_ sevillaescribe - 11 December 2018 - 9:00am

Con la excusa de presentar el libro, el viernes 14 a las 18:30 h, Eduardo Cruz Acillona y yo os reuniremos a todos en la Librería Cards & Comics y luego os llevaremos a un bar.
AutorÁngel Vela Rodríguez (Sevilla, 1976). Gracias a los cuentos que le narraba su madre se sintió atraído por la literatura incluso antes de saber leer. Desde ese momento, junto con el cine, se convirtió en su mayor fuente de ocio. Además, es un friki de pro y un gran fan y cocinero de tortillas de patata con cebolla.

Perteneció al colectivo literario Sevilla Escribe. Ha publicado relatos, reseñas, artículos y columnas de opinión en revistas, e-zines y páginas web. Además de ganar algunos concursos de género epistolar y de relatos, y participar como jurado en otros tantos, ha publicado en antologías colectivas. En la actualidad colabora activamente en la revista La Cabina de Nemo y trabaja en una novela con tintes de terror paranormal ambientada en el Japón feudal. Donde el perdón no llega, una historia de costumbrismo sucio, ambientada en México, es su primera novela publicada por Cazadores de ratas.



Sus obras suelen mostrar elementos de terror, fantasía oscura y realismo sucio.
Sinopsis¿Qué tienen en común un violento exconvicto que sobrevive en Jalisco haciendo lo único que se le da bien y una viuda que vio asesinar a sus hermanas y que lucha a diario por alimentar y proteger a sus  hijas en un entorno tan hostil y cargado de peligros que llegar vivo al final del día se podría considerar un triunfo?¿Y estos con un joven neuropsiquiatra que abandona una carrera meteórica en los Estados Unidos para regentar el ala de psiquiatría de un modesto hospital de Morelos?¿Qué historia se esconde detrás del alebrije que el joven lleva a todas partes¿Hasta dónde estaría dispuesta a llegar una madre por proteger a sus hijas o vengarlas?Se toma un entorno rural y otro psiquiátrico. Se maceran con una porción generosa de drogas, litros de alcohol, unas gotas de veneno y un buen chorreón de lágrimas, sangre y vómito. Se añaden asesinatos brutales, vejaciones, suicidios, pesadillas recurrentes, trastornos mentales, tortura física y psicológica y una pizca de traumas.Se cuece a fuego lento hasta que esté dorado y solo entonces se incorporan los machetes y las armas de fuego, y se salpimenta con mentiras, miseria y traición.Se sirve con una salsa de humor negro y una guarnición de anécdotas deportivas, animales exóticos y artesanía de la tierra, y la historia ya está lista para ser degustada hasta apurar el plato.Ángel vela combina en su puchero macabro dos historias que se entremezclan para formar una novela oscura y malsana en la que no todo es lo que parece. Una espiral de sufrimiento que consumirá hasta destruir a cuantos caigan en ella. Personajes esclavos de sus instintos, de sus pasiones y miedos, o incluso de su pasado o su futuro. La venganza hace que todo se hermane para descubrir que esta anida donde el perdón no llega.

-->-->Leer más...

Hazlo por tu padre

blog_ sevillaescribe - 10 December 2018 - 9:00am

En el centro del pequeño cuarto dos sillas se miraban frente a frente. Germán en una. Martín en otra. El interrogatorio podía dar comienzo.
­­-No me andaré por las ramas e iré directo al grano. ¿Si tu padre matara a alguien lo confesarías?
-Hombre, eso son palabras mayores. Estás hablando de quitarle la vida a una persona.
-Limítate a contestar –Martín frunció el ceño.
-Siendo sincero creo que no. La familia es lo más importante e incluso llegando a esos extremos sería entendible mi posición.
-¿Entonces no lo niegas? –Se levantó y le dio la espalda–. Lo sabía. Sabía que había sido él. Tu padre fue el que pisó el suelo recién fregado de la cocina.
Germán miró al espejo de su izquierda y asintió. Detrás del espejo la enfermera anotó en una carpeta que había que doblar la dosis al paciente 469.Leer más...

I CONCURSO LITERARIO DE RELATOS CORTOS "ASOCIACION CULTURAL C.B. TORREVELILLA"

blog_ sevillaescribe - 9 December 2018 - 9:00am
Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:8.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:107%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-fareast-language:EN-US;}

I CONCURSO LITERARIO DE RELATOS CORTOS "ASOCIACION CULTURAL C.B. TORREVELILLA"
Género:  RelatoPremio:   400 € y placa conmemorativaAbierto a:  sin restriccionesEntidad convocante: Asociación C.B. TorrevelillaPaís de la entidad convocante: EspañaFecha de cierre:    15:01:2019

BASES
1. Podrán concursar todas las personas que lo deseen, cualquiera que sea su nacionalidad, siempre que presenten relatos en lengua española, originales e inéditos, no presentados en ningún otro concurso, ni publicados en ningún tipo de formato, no premiados o pendientes de resolución de fallo en otros concursos literarios.

2. Los relatos serán de tema libre. Cada concursante podrá enviar cuantos relatos desee.

3. Los relatos deberán estar mecanografiados a doble espacio. Los enviados de forma digital utilizarán un tipo Times New Roman a 12 puntos, ambos formatos por una sola cara, en tamaño DINA A-4.

4. La extensión de los relatos no deberá ser inferior a tres páginas ni superior a seis páginas.

5. Se establece un único premio de 400 euros y placa conmemorativa. No pudiendo declararse desierto.

6. El plazo de admisión de relatos terminará el 15 de Enero de 2019 a las 24:00 horas.

7. Los relatos enviados por correspondencia franqueada, deberán contener original y tres copias. Con seudónimo, acompañados de un sobre cerrado, en cuyo exterior figure el pseudónimo y en el interior los siguientes datos: Título del relato, nombre y apellidos, año de nacimiento, ciudad y país de origen, dirección completa, teléfono y un breve currículo literario. Deberán enviarlo a la siguiente dirección:
A LA ATENCION DE SERGIO NEVADO MENUDÉ                     
ASOCIACION CULTURAL C.B. TORREVELILLA                                     
PARA CONCURSO LITERARIO DE RELATOS CORTOS 2018-2019                  
C/ CARRETERA, NÚMERO 1                                                             
44641 TORREVELILLA (TERUEL) 

Por otra parte, los relatos presentados en formato digital deberán enviarse a la dirección electrónica: concursoliterariotorrevelilla@gmail.com

En el asunto del mail se especificará: “Para el I concurso literario Asociación Cultural C.B. Torrevelilla”. Se enviarán en el mismo correo dos archivos adjuntos en formato Word:

a) En un archivo que será nombrado con el TÍTULO DE LA OBRA, se enviará bajo seudónimo. En el inicio de la página se colocará el NOMBRE DEL RELATO y en la línea sucesiva el SEUDÓNIMO, seguido ya del texto.
b) En el otro archivo denominado con el TÍTULO DEL RELATO Y LA PLICA, se incluirán los mismos datos personales que los requeridos para los envíos en correspondencia franqueada.
c) Muy importante, todo envío que venga sin TÍTULO DE LA OBRA, será rechazado y por tanto eliminado del concurso. En cualquiera de las dos modalidades de envío.

8. La composición del jurado será dada a conocer al hacerse público el fallo del certamen. El fallo del mismo será inapelable y se hará público el día 1 de Mayo de 2019, haciéndose entrega del mismo en la segunda quincena del mismo mes, coincidiendo con la festividad de Santa Quitaría.

9. La Asociación C.B. Torrevelilla se reserva la facultad de editar las narraciones como estime oportuno, las cuales quedarán en poder de la Institución convocante, sin que sus autores tengan derecho a compensación económica alguna, salvo el premio establecido.

10. Ni los organizadores ni ningún miembro del Jurado tendrá comunicación alguna con los participantes respecto a los relatos presentados. Ni en ningún caso se devolverán los originales, ni las copias.

11. La participación en este certamen supone la total aceptación de estas bases, cuya interpretación final quedará a criterio del Jurado.

Leer más...

Preventa de "La musa y el lobo". Editorial Cazador de Ratas.

blog_ sevillaescribe - 8 December 2018 - 9:00am



    José Manuel Serrano Cueto
    Licenciado en Dirección de Escena por la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga. Ha dirigido diversos montajes de pequeño formato y escrito distintas piezas teatrales, como “¡Mira que somos fantasmas!” dentro del espectáculo ¡Qué bello es morir! estrenado en el Teatro Bellas Artes de Madrid en 2016 y que actualmente ha vuelto a los escenarios con el nombre de Me quedo muerta.
    Autor de numerosos libros sobre cine, entre ellos “Malagueños en el cine” (Festival de Cine Español de Málaga, 2003), “Vincent Price. El villano exquisito” (T&B, Madrid, 2011) y “Tod Browning” (Cátedra, Madrid, 2012), entre otros muchos en solitario y colectivos, ha escrito sobre cine, teatro u otros temas para revistas como Interviú, GQ, Man, Primera Línea, GEO, Integral, Cosmopolitan, Mía, Scifiworld, Más Allá, Año/Cero, Enigmas, Quatermass, La ratonera.. Es autor también de los libros “Cádiz oculto” (7 ediciones) y “Cádiz oculto 2” (3 ediciones), que ha llevado a escena él mismo para su representación en el Café Teatro Pay-Pay de Cádiz. En 2010 recibió el Premio Honorífico Cabeza de Jíbaro del festival Festerror (Lloret del Mar) por su dedicación al cine de terror. Como guionista y director de cine, en 2006 dirigió el cortometraje “Río seco” y en 2012 estrenó su largo documental “Contra el tiempo”, nominado al Goya como Mejor Película Documental y a las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos. Es director también del conocido corto “Pelucas” (2014), del corto documental “Yo quise hacer Los bingueros 2” (2016) y de los cortos con marionetas “El extraño caso del Dr. Toñito” (2017) y “Mr. Rosbif y el secreto de la tortillita de camarones” (2018). Es Miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.DescripciónLa musa y el loboDespués de una representación, la actriz de teatro y cine mudo Asta Nielsen recibe en su camerino la visita del hombre más importante de Alemania, que desea pedirle que se una al movimiento. Asta, sin embargo, no está dispuesta a venderse.

    ¡Mira que somos fantasmas! Después de pasarlas putas en vida, Merche no está dispuesta a que la muerte le arruine la existencia. Ni el espectro del que fuera su marido, ni el de la novia de este, entregados a una burocracia post-mortem, van a conseguir que la recién fallecida acepte las normas de su nuevo estado.

    PREVENTAConsigue nuestro primer libro dedicado al teatro que recoge dos micro-obras firmadas por el nominado al Goya al mejor corto animado, José Manuel Serrano Cueto, en preventa:-Gastos de envío gratis por correo ordinario-Firmado por el autor.
    Comprar aquí

    Leer más...

    ¡"El precio de la eternidad" publicada en una revista en inglés!

    blog_ Mi mundo como escritora - 7 December 2018 - 1:24am
    Las historias que alguna vez han salido de nuestra pluma nunca mueren. Siempre están ahí, rondando la memoria como buenos amigos que se mantienen en contacto aunque no digan nada más de lo que ya los forma. Hace 12 años, por ejemplo, escribí un pequeño relato para un concurso: Tierra de Leyendas VI. Era un certamen de jurado popular, que organizaba año a año el sitio web Sedice.com entre quienes formaban parten de su comunidad. Tenía varios requisitos esenciales: no podían sobrepasar cierto número de palabras (no recuerdo cuántas eran, creo que 1500 o algo así); y debían ceñir sus temas a dos entrecruzados, que debíamos escoger de una pequeña lista acordada de antemano por la comunidad mediante una votación. En aquella oportunidad, los temas eran: Dios(es), sacrificio, mentiras, eternidad y destino. Luego, enviábamos los relatos y éstos eran juzgados por todos: de hecho, cada uno de nosotros era también un jurado de los demás. Era un evento emocionante, que vivíamos en grupo y que espoleaba el espíritu creativo y también, claro está, la perspectiva crítica.
    En mi caso, escribí "El precio de la eternidad", cuya temática doble eran mentiras y eternidad. Más de 70 relatos concursaron esa vez en Tierra de Leyendas VI, los cuales debieron sufrir una primera clasificación para pasar a una ronda final. ¡"El precio de la eternidad" resultó, inesperadamente para mí, en el tercer lugar general! (Mi seudónimo era ChicaAcuario). De hecho, recibí estupendos comentarios que me llenaron de satisfacción, además de un premio de libros y la publicación en dos revistas digitales muy de moda en aquella época :) 
    Después de aquellos momentos de gloria, publiqué "El precio de la eternidad" en mi sitio web, para que todos pudieran leerlo en línea, y ahí se ha mantenido por varios años hasta que, en tiempos recientes, recibió otra oportunidad estupenda: una traducción.
    En efecto, gracias a la meritoria traducción de Jerry L. Robinette, gran amante de la ciencia ficción y la fantasía, ¡"El precio de la eternidad" está en inglés: "The Price of Eternity"! Y no solo eso, sino que disfruta de la gran oportunidad de ser parte de la revista Samovar, que publica gran cantidad de historias de varias partes del mundo en sus versiones original e inglesa. Naturalmente, también está la versión original, que se lee muy cómodamente :)
    Así que, ¡ahí lo tienen! Un cuento que llegó a mi corazón y salió de mí para quedarse y que de una u otra forma, vuelve a cobrar actualidad al cabo de tantos años. :) ¡Que lo disfruten!

    ¿El tiempo es relativo? 4

    blog_ sevillaescribe - 6 December 2018 - 9:00am

    Al quitar la sábana bajera se enganchó en un elemento metálico y por más que tirara no conseguía desengancharla. Tras varios improperios, en voz baja por supuesto para no alertar a sus padres, dio un tirón fortísimo y consiguió su objetivo: la sábana se soltó. La mala suerte en ocasiones se ceba con los genios. Y él lo era, o al menos lo pretendía. Cayó de espaldas al suelo y la sábana lo tapó. Su miedo a los sitios oscuros y algo de claustrofobia lo hicieron todo. Trato de recuperar la verticalidad lo más rápido posible pero enganchó uno de los pies en el doblez de la sábana bajera .El resbalón lo hizo chocar con la mesa y lo que había arriba cayó sobre él. El grito alertó a su madre que dando dos golpes en la puerta trataba de abrirla a empujones. Consiguió zafarse del maldito trozo de tela, tapó el desastre, y lo puso en lo alto de la mesa como pudo para que su madre no adivinara lo que era desde lo alto de la escalera.

    -¿Manolo estás bien cariño?
    -Sí. Sólo han sido los ventiladores que guardé la semana pasada. Los tuve que remontar porque no tengo espacio y se han caído.
    -¿Pero estás bien?
    El timbre de la puerta resonó en el pasillo. Rubén esperaba fuera a que alguien le abriera. El calor se había rebajado y el clima otoñal se iba imponiendo. Abrió la chaqueta sobre el brazo y se la puso.
    -Sí mamá, llaman a la puerta ¿Por qué no abres?
    La puerta crujió y la madre de Manolo asomó su cabeza. Con una sonrisa lo hizo entrar y le indicó el trastero.
    -Cada día está usted más guapa señora.
    -Que tonto eres Rubén –dijo ruborizada-. Hazme un favor pregúntale a mi hijo si está bien.
    -¿Por qué?
    -Cosas de madre.
    Manolo con la llave en la mano lo esperaba al comienzo de la escalera al sótano. Su madre adelantó a Rubén y se lanzó a darle besos, recorrió todo el cuerpo de su hijo dos veces mientras preguntaba si tenía algo roto. Se zafó como pudo de ella mientras le decía que todo iba bien, que no pasaba nada. Cerró la puerta y echó la llave.
    -Te juro que la prefiero en modo siesa.
    Rubén soltó una carcajada. Para él la madre de su amigo era lo que vulgarmente conocen los adolescentes como una M.I.L.F. y una de las buenas. Le daba igual que estuviera en modo siesa, en modo agradable o en cualquier modo posible. Era su musa. Solo pensar en esos pechos turgentes, ese culo de negra y esa cara angelical, le provocaba sudores fríos y una pequeña tensión en la entrepierna. Y ya si le sonreía era como si se abriese la puerta del cielo y un coro de ángeles bajara entonando el aleluya de Haendel. Definitivamente estaba enamorado de la madre de su amigo. Dos palmadas lo devolvieron de su ensoñación de vuelta al mundo real donde Manolo lo observaba con cara de enfado.
    -¿Con qué estabas fantaseando?
    -Con nadie.
    -He dicho con que, no con quien. Pensé que la última vez que viniste había quedado claro el tema de mi madre.
    -¿Tu madre? ¿Qué le pasa a tu madre?
    -Eres lo peor de lo peor como amigo.
    -Tu madre no opina lo mismo.
    La mirada de Manolo podría haberlo fulminado al instante de haber sido Cíclope de los X-Men pero de momento no le salían rayos. Rubén había metido la pata y no sabía cómo salir del escollo. Estaba en medio del sótano aguantándole la mirada y vio la sábana en el suelo tapando un bulto. No lo dudó y preguntó.
    -¿Qué coño es eso?
    -¿El qué? –giró la cabeza y lo vio–. Te vas a salvar porque voy apuradísimo. Ven y ayúdame.
    Con mucho cuidado retiró la sábana para que no se volviera a enganchar. Debajo, un amasijo de hierros apareció. La cara de Rubén lo decía todo. Parecía chatarra.

    -¿Y esta porquería es lo que corre tanta prisa?
    -No preguntes que tenemos trabajo. Al lío.
    Trabajaron durante tres horas para reconstruir aquello y lo consiguieron. Manolo era el que llevaba la voz cantante y Rubén se limitaba a seguir sus órdenes. El generador que tenía también escondido en un rincón hizo que todo el conglomerado metálico cobrara vida y empezaran a parpadear todas las lucecitas que tenía. A Rubén le recordaba a un árbol de Navidad.
    -Reza para que funcione.
    -Vale. Pero todavía no me has dicho que es.
    -Una máquina del tiempo –Manolo decía esto a la vez que giraba una rueda para poner el aparato a máxima potencia. Un ruido, un chispazo y todo a oscuras. Se había ido la luz.
    -Joder –dijo Rubén–, vaya futuro más negro nos espera ¿no?

    Leer más...

    Tras el naufragio

    blog_ sevillaescribe - 4 December 2018 - 9:00am

    Primera parte
    Primera y segunda horaPoco recuerdo de aquel despertar que compartí con cientos, miles, que como yo fueron arrastrados a un éxodo forzado; el inicio de nuestro vagar por un infierno en el que, tras el exterminio, te hallamos a ti.Mi primer recuerdo fue el de saberme hacinado, preso de aquella exánime marea de cuerpos con la que luché por desvincularme para alcanzar la orilla. Recuerdo que algo más repuesto percibí que muchos de los supervivientes compartían desconcierto, mientras que el resto se habían puesto en marcha, resueltos a traspasar la gigantesca oquedad que se mostraba ante nosotros, tal vez atraídos por la calidez que el lugar desprendía.Y al sentir que carecía de opciones me uní a ellos. Supongo que llegar hasta aquí formaba parte de nuestro destino.

    Tercera y cuartaAvanzamos como un rebaño, condenados a la impersonalidad y el silencio, y esto hizo que durante el acceso me volviera, aun sabiendo de la ingratitud de lo revelado.Pude ver cómo, al igual que las profusas descamaciones de una vieja serpiente, dejábamos a nuestro paso una manta de cadáveres que revestía aquel mar interior. Eran los cuerpos de cuantos sucumbían a la larga marcha. En cualquier caso y pese a la magnitud, a nadie parecía importarle.«¿Acaso no somos hermanos? ¿No venimos de…?», pensé, cayendo en la cuenta de que, más allá de los vestigios de un confinamiento atemporal, era incapaz de recordar nada.
    Quinta y sextaAvancé inmerso en la duda y con el sentir de que mi memoria se había secado. Deseé más que nada rememorar otros tiempos. Rescatar, por exiguo que resultase, un instante que confirmara que tuve raíces. Aún espero ese instante, pese a intuir que no llegará. Ahora sé que lo deseaba por su ausencia, y que de poco me serviría en tales circunstancias. Aun así quiero pensar que esa duda hizo que una parte de mí se desvinculase del horror.Avanzamos para descubrir en el interior que no solo naufragio y fatiga contribuían a nuestro exterminio, puesto que tras recorrer un largo tramo la oquedad misma se manifestaba como una entidad que nos dañaba, que parecía decidida a terminar con tan nutrido grupo de invasores. Al principio su mero contacto nos abrasaba, y no sería hasta haber avanzado un techo que sus paredes comenzaron a aferrar nuestros cuerpos, y vivos o muertos nos absorbía hasta engullirnos enteros.También los hubo que se aventuraron por otros caminos, que ahora sé que conducían a la extinción.
    Séptima y octavaTiempo y silencio empezaron a convertirse en una pesada losa, uno de los agravantes que a estas alturas de la marcha hizo que escasamente quedáramos un millar. En cuanto a la elección del camino, no lo pensé, me limité a seguir a cuantos me precedían. Fue entonces cuando tuve más claro que aun entre tantos estaba solo. Tal vez por eso, y pese a no conocerte, agradezco que estemos entendiéndonos; aunque mis palabras no sean más que un compendio de penurias…Si he de serte sincero, espero que cuando termine de relatarte lo ocurrido puedas ofrecerme alguna respuesta.

    Novena y décimaPoco importaba el pasado ante un futuro tan incierto, poco el debatirse en mil y una cuestiones cuando carecía de respuestas a las preguntas más simples. Incluso la visión de mis semejantes caídos y devorados perdió la capacidad de herirme. Llegué a sentir que apenas compartíamos camino, aquél que desafié hasta el límite de mis fuerzas. Y negándome a morir traté de recorrerlo tan rápido como pude, no faltando quien me emulase. Aquello se tornó sin pretenderlo en una carrera por la supervivencia.Buena parte murió de agotamiento en la desbandada que nos trajo hasta aquí. No he sido el primero en llegar, pero aun así es a mí a quien te has dirigido. Tú, que saliste a nuestro encuentro como un sol iridiscente que nos trajera prosperidad, como si de algún modo fueses la respuesta a preguntas y plegarias. Un bendito lugar de recogimiento.Hasta aquí mi historia, lo demás te es conocido. Al llegar hasta ti te circundamos. El resto con agitación, ávidos de poseer o ser poseídos, el resto librando una dura batalla por hacerse merecedores de ti. He de decirte que yo también te deseo, pero estoy confuso. ¿Es mi falta de fervor lo que hizo que repararas en mí?―No, solo el hecho de que fueras distinto.―¿Qué sentido tiene todo esto?―Aún estás lejos de poder comprenderlo, aunque más cerca que tus hermanos.―¿Debo pensar que algo se espera de mí?―Todos formáis parte de esto. A ti te corresponde decidir el grado de implicación.―¿A cuántos de nosotros darás cabida?―A ti.―…―¿Temes la soledad?―No, solo el desconocimiento. ¿Qué me espera en tu interior?―Lo que haya no importa, cuanto en mí se albergue cambiará con tu llegada.―¿Cambiará?―Sí.―¿Y qué será de mí?―No existe el modo de saberlo, las posibilidades son ilimitadas.―¿Ilimitadas?―Sí.―¿Es posible que no te conozcas a ti misma?―Sé lo que soy, y que estaré sujeta a importantes cambios. No puedo predecir el futuro.―¿Qué les pasó a los que entraron antes que yo?―Si te decidieras a entrar serías el primero.―¿Y si decido no hacerlo?―Morirás.―¿Qué?―Todos moriríamos. Sólo puedo salvarme yo, y conmigo, uno de vosotros… ¿Deseas vivir?―Solo si la vida que me aguarda difiere de esta.―Así será.―¿Cómo negarme si me ofreces la vida?―No es la vida lo que te ofrezco, solo una posibilidad de que no mueras.―¿Estaremos juntos?―Todo el tiempo.―¿Qué esperas de mí?―Que te ofrezcas plenamente.―¿Y qué habré de esperar?―Mi pleno ofrecimiento.―¿Cuál es la finalidad de todo esto?―La perfección.―¿Perfección? ¿Es eso posible?―De llegar a donde se espera, juntos haremos milagros.―De ser así, a ti me ofrendo.―Ante lo cual, yo te acojo.
    Segunda parteAnhelante, más por el deseo de unión que por cualquier promesa de prosperidad, atravesó el umbral, desligándose de lo superfluo hacia una nueva existencia. No reparó en cuantos dejaba atrás, cientos de hermanos condenados, pese a sus esfuerzos, a la extinción.Descubrió que aquel idílico lugar rebasaba lo imaginable, puesto que esperando un paraíso se halló así mismo como entidad, única y completa. Junto a esta le fue revelada la carencia de verdad del que creyó sería su anfitrión, el cual, más allá de brindarle fraternidad, lo poseyó al tiempo que se dejó poseer. Y tales cotas alcanzó la unión que de ella surgió un solo ser. Inmerso en una plenitud que no podía ser expresada con palabras, aquel ser se entregó a la profetizada sucesión de cambios, viéndose sublimado con cada uno de ellos, sin olvidar la revelación de esa parte de él que aquí lo aguardaba: «De llegar a donde se espera, juntos haremos milagros».Aquella frase estuvo presente en cada pensamiento, aunque el ferviente deseo de que tan enigmático significado le fuese revelado no agrió la espera.Pasaron días, semanas, meses, y los cambios seguían produciéndose, hasta que el ser alcanzó una complejidad difícil de controlar o comprender. Y un día, uno de tantos, llegó el ansiado momento. Las barreras de su diminuto universo se rompieron, dando paso a un nuevo lugar, un nuevo comienzo. La transición apenas duró un instante, en el que por primera vez en mucho tiempo sintió temor. Un temor que se esfumó en cuanto recordó las palabras: «De llegar a donde se espera, juntos haremos milagros». Normal 0 21 false false false ES JA X-NONE
    --> /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman";} Todo adquirió sentido cuando sintió el calor del abrazo materno
      Leer más...

    V Concurso de relato de Fantasía, Terror y Ciencia Ficción de Noviembre Nocturno

    blog_ sevillaescribe - 2 December 2018 - 9:00am
    Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:8.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:107%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-fareast-language:EN-US;}

    Para agradecer a todos nuestros amigos y escuchantes su implicación y apoyo en esta desventura y para responder a las peticiones de muchos de los que desean escuchar ficcionadas sus propias creaciones, hemos decidido lanzar nuestro Quinto Concurso de Relatos de Fantasía, Terror y Ciencia Ficción, atendiendo, en la medida de nuestras posibilidades, esta creciente y tentacular demanda. A continuación os dejamos las bases… ¡Que las babas del gran Cthulhu caigan sobre vosotros y os cubran de deleites!

    Noviembre Nocturno convoca a sus amigos y enemigos, investigadores, diletantes, guls, profundos, a los impronunciables Primigenios, a sus avatares y sectarios, a vampiros estelares y políticos corruptosa la Quinta Edición del concurso de relato fantástico, de terror y ciencia ficción.
    Podrán participar en este Concurso autores de todas las latitudes capaces de desplegar su imaginario en la lengua de Cervantes.

    Requisitos formales
    Extensión mínima de 3 páginas y máxima de 8 en formato Word, numeradas, con tipografía Times New Roman 12. Interlineado doble y márgenes de Word por defecto (2,5 cm inferior y superior y 3 cm a los lados).
    Los relatos deberán estar escritos en castellano y ser originales e inéditos en cualquier formato. Se admitirá un único relato por autor.

    Requisitos estilísticos y temáticos
    Se aceptará cualquier temática que cuente con ingredientes del género fantástico, de terror y ciencia ficción.
    El relato deberá carecer de diálogos, salvo que estos aparezcan en estilo indirecto (enunciados por el narrador). En aras de facilitar su versión radiofónica.

    Plazos
    El plazo de entrega de los textos finalizará el 31 de diciembre de 2018 a las 23:59. A partir de entonces, el jurado tendrá un mes para deliberar, anunciándose el fallo el día 1 de febrero de 2019 a través de los perfiles de Facebook y Twitter de Noviembre Nocturno, así como a través de nuestra Web (www.noviembrenocturno.es) y por correo electrónico privado al ganador.

    Envío
    El concurso se regirá por el sistema de lema y plica.Los participantes deberán enviar al mail de Noviembre Nocturno (noviembrenocturno@gmail.com) un correo electrónico con dos archivos en formato PDF:
    En uno se incluirá el relato con su título, sin firmas o menciones sobre la autoría del mismo, y debajo de dicho título un lema con el que identificar al autor, pudiendo ser este una frase o un nombre ficticio. El nombre del documento será el título del relato.
    En el otro se incluirán los siguientes datos
    Nombre, apellidos, correo electrónico, teléfono, dirección postal, número de documento de identidad de su país o de su pasaporte, así como el título del relato o relatos presentados a concurso. El nombre del documento será el del lema elegido por el autor.
    Si el ganador lo prefiere, su relato será hecho público bajo seudónimo, hecho que deberá especificar en el archivo que contenga sus datos, así como el seudónimo elegido.

    Premios
    El relato ganador será ficcionado por el equipo de Noviembre Nocturnoy emitido en nuestro podcast de ivoox, así como en todas las radios comunitarias de las que somos partícipes y quieran colaborar, con la correspondiente introducción previa mencionando la autoría del relato.Además, el autor recibirá una camiseta del programa y otra a elegir entre nuestra gama OVTER GODS.

    Difusión
    Noviembre Nocturno dispondrá de los derechos de difusión de la radio ficción basada en el relato premiado bajo una licencia Creative CommonsAttribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported (CC BY-NC-ND 3.0). Y siempre citando la autoría correspondiente.
    Al participar en el concurso, el ganador permite la publicación de esta radio-ficción en nuestras redes sociales, web, blog y podcast.Jurado
    El jurado estará integrado por el equipo de “Noviembre Nocturno”.
    El Jurado podrá descalificar cualquier relato que incumpla las presentes bases, que presente incorrecciones en el uso de la lengua (ortografía y gramática) o cuyos datos de autoría sean falsos.El Jurado podrá declarar desierto el premiosi estima que ninguno de los relatos presentados alcanza los estándares de calidad literaria deseados.
    El Jurado podrá invocar a una entidad sobrenatural de origen desconocido para que decida el ganador en caso de empate.
    ¡Que las babas del Gran Cthulhu caigan sobre vosotros y os cubran de deleites!

    Leer más...

    ¿El tiempo es relativo? 3

    blog_ sevillaescribe - 30 November 2018 - 9:00am

    Manolo sacó del bolsillo de su chaqueta la llave del sótano y la observó. En su cabeza salía de su cuarto avanzando a hurtadillas hasta la escalera. Al llegar a la planta baja veía a su padre leyendo 1Q84 de Haruki Murakami. Con mucho cuidado lo cruzaba sin alertar a su padre. Llegaba a la altura de la puerta de la cocina y escuchaba ruido de platos y agua cayendo. Su madre estaba fregando. Un poco más adelante se encontraba el sótano. Abría y se colaba en su interior. El golpeo de unos nudillos en la puerta lo sacó de su ensoñación.

    -¿Sí? –preguntó.
    -Soy yo –dijo su madre-, aquí te dejo algo de comer. No quiero que te mueras de hambre.
    Lo había dicho todo sin abrir la puerta. Era su manera de ser dura pero a la vez benévola. Era así, fría y severa pero dulce y cariñosa. No quería un hijo blando pero tampoco quería un robot. Le daba la dosis de dulzura justa. Era su lema “dulce el justo que después empalaga”. Al abrir vio una bandeja en el suelo con un plato de macarrones con tomate y queso rallado y a su lado una botella de agua de 500 ml. Comió con parsimonia a la vez que hacía los deberes. Cuando terminó le quedaban un par de ejercicios de estadística. Los acabó cuando el reloj marcaba las cinco y diez. No era muy tarde pero en su mente seguía esa idea. Quería bajar al sótano. Allí tenía su escondite cual superhéroe del montón. Allí podía guarecerse de la mirada inquisidora y amenazante de sus padres. Y allí podía dar rienda suelta a su verdadera pasión, la ciencia. Con la excusa de estudiar más tranquilo y en silencio bajaba al sótano. La mitad estaba ocupado de trastos bajo sábanas, en la otra mitad un escritorio y una librería le servía para desviar la atención de sus padres que nunca se percataron que bajo dos sábanas estaban sus experimentos. Allí nunca tocaban y como él tenía la llave lo único que le pedían era que lo mantuviese en orden. Se levantó para estirar un poco las piernas y se dispuso a bajar para hablar con su padre y tratar de arreglar la situación. Estaba cerca de conseguir avances importantes y no podía permitirse un día sin bajar. Al acercarse a la puerta el pomo giró. Su padre estaba bajo el umbral quieto y sin decir nada se acercó y lo abrazó.
    -¿Por qué nos pones las cosas tan difíciles? –le dijo al oído.
    -Lo siento papá. –En realidad no lo sentía pero tenía urgencia por bajar al sótano.
    -Hijo –dijo cogiéndole de los hombros-, solo quiero que seas un hombre de provecho. No quiero que estudies una carrera y no te sirva de nada. Escogiendo la misma que nosotros tienes trabajo seguro ¿sabes lo qué es eso? Tienes el mañana asegurado. Si quieres podemos hacer un trato.
    -¿Qué tipo de trato?
    -No me interrumpas, déjame terminar. Aunque tu madre y yo seamos totalmente contrarios a que desperdicies tu vida estudiando una carrera sin futuro estamos dispuestos a dejarte estudiar tu amada ciencia siempre y cuando acabes la carrera de historia y empieces a trabajar en la universidad. No podemos decirte en que malgastar tu tiempo libre.
    -Joder papá, gracias –se tiró a sus brazos medio sollozando.
    -Eso sí como nos llamen de la universidad diciendo que descuidas tus labores como docente o que te ven muy despistado se acabó.
    -Vale ¿puedo bajar al sótano? –Manolo fue directo. No quiso andarse con rodeos.
    -Claro hijo. Así me gusta, que empieces con fuerza y estudies. Baja que ya le explico a tu madre que solución hemos acordado.
    Manolo salía de su cuarto raudo y su padre le llamó la atención. Al girarse le señaló el libro de historia. Al momento cayó en la cuenta de que con la emoción se había olvidado de su coartada. Bajaba para estudiar. Miró a su padre encogiéndose de hombros y sonrió.
    -Lo siento. Producto de la emoción.
    -No te preocupes. Te entiendo.
    Agarró el libro y realizó el recorrido que antes había hecho en su cabeza. Sacó la llave del bolsillo de su pantalón y abrió. Estando ya abajo dejó el libro encima del escritorio y se acercó a una sábana color rosa. Tiró de ella y destapó lo que ocultaba. Había que ponerse manos a la obra.


    Leer más...

    Fantasy Tour Virginia Pérez de la Puente

    blog_ sevillaescribe - 28 November 2018 - 9:00am


    Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:8.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:107%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-fareast-language:EN-US;} La autora:

    Periodista además de escritora, ha trabajado diez años como presentadora de informativos en Radio Nacional de España y directora del programa «Hoy por Hoy Mérida» en la Cadena SER. 
    Su primera novela, La Elegida de la Muerte (Ediciones B, 2010), obtuvo muy buena acogida tanto por parte de la crítica como del público y supuso la presentación del mundo de Ridia, en el que se desarrolla la saga El Segundo Ocaso, que incluye tres novelas (El sueño de los muertos -Minotauro, 2013-, Entre las dos orillas -2014- y Títeres del Azar -2016-) y dos precuelas (Soñando con bosques -Ed. Planeta, edición no venal, 2013- y Mi alma por mi rey -2014-). En 2015 publicó su primera novela independiente, Hijos del Dios Tuerto, centrada en la mitología nórdica. Durante su trayectoria como escritora ha recibido menciones y galardones como El Espejo Maldito I, El Reto IV, el Premio Teseo IV, y ha resultado finalista y seleccionada para los premios Microrrelatos de las Bibliotecas Públicas de Madrid, Monstruos de la Razón II y Visiones 2009. 


    En la actualidad vive a caballo entre Madrid y Mérida, comparte piso con dos gatos, Thor y Loki, y está dedicada por completo a su faceta de escritora.Descripción:
    Vuelve Virginia P. de la Puente con una novela deslumbrante, Cántico para un alma.

    No era más que un niño el día que las piedras cantaron mi nombre. No era muyo mayor el día que el Destino señaló en otra dirección. Mil años de sombra, mil años de sangre, mil años de muerte. Tres mil años hasta la llegada del Anunciado, hasta la derrota de la Dama Negra. Eso dijo el Destino cuando marcó al que devolvería la luz al mundo.

    El Destino estaba equivocado.

    Mi nombre es Saeth, y soy el señor de Cralewand. Soy el siervo más leal de la Oscuridad. Soy el hombre que se arrodilló ante la Dama buscando la muerte y se puso en pie convertido en un dios. Soy el que va a matar al héroe que el Destino eligió para salvarnos. Soy el que va a matar al que un día fue mi amigo.

    Porque el camino a la luz pasa siempre por la oscuridad. Porque la verdad no está escrita en piedra. Porque en todas las historias quién es el héroe y quién es el villano depende mucho del punto de vista.


    Fechas: 

    -30 de Noviembre, 20:30h, La Ratonera, Cádiz, presenta Carmen Moreno
    -1 de Diciembre, 16:30h, Rara Avis (Dos Hermanas), Sevilla, presenta Concha Perea
    -3 de Diciembre, hora por determinar, Fnac, Málaga, presenta Carlos Sisi

    Leer más...

    ¿El tiempo es relativo? 2

    blog_ sevillaescribe - 27 November 2018 - 9:00am

    Cerró la puerta muy despacio tratando de amortiguar el ruido. Desgraciadamente para él no tuvo éxito. Una voz salió de la puerta a su izquierda, era la cocina y su madre no esperó ni a verlo para preguntarle por el resultado del trabajo de historia. Del cuarto del fondo llegó un ruido al arrastrar una silla. Lo siguiente que vio fue a un hombre de mediana edad, calvo y regordete. Era su padre. Se subió las gafas y tocándose la perilla lo miró esperando una respuesta.

    -¿Y bien?
    -¿Y bien qué?
    -No te hagas el tonto y responde ¿Cómo ha salido el trabajo?
    Su madre asomó la cabeza y un mechón de pelo rubio brilló con la luz que se colaba a través de las cortinas del salón. Nunca entendió como una mujer tan guapa como ella había acabado con un hombre como aquel, que por mucho que fuera su padre no lo salvaba de ser considerado un adefesio ni el parentesco ni el mutuo aprecio paterno-filial. Los dos lo miraban expectantes, sabía que en breve la expectación pasaría a ser frustración.
    -Pues a don Gerardo no le parece que mis niveles creativo e imaginativo sean acordes con la asignatura de historia. Es más lo ve como algo negativo. Vaya que me ha suspendido.
    -Eres un bromista nato. Di la verdad, hombre.
    Al agachar la cabeza entendieron que no era un brote humorístico repentino. Había suspendido. El encargado de seguir sus pasos como docente en la universidad del pueblo seguía desperdiciando su gran potencial a pesar de sus esfuerzos.
    -Te dije que debíamos ayudarlo, que él solo iba a meter la pata –le recriminó a la madre.
    -Tiene 18 años, no es ningún crío al que debamos enseñar a hacer la tarea. Debe aprender a asumir la responsabilidad de sus actos y si eso significa suspender historia pues que así sea.
    -¿Qué has hecho mal hijo? –inquirió el padre.
    -Pues he hecho que el último pueblo cartaginense que quedaba en la península fuera Astigi y que Escipión la conquistaba.
    -Hijo mío, Astigi no se conquistó, se fundó en el año 14 a.C. Y para colmo pones a Escipión el africano a conquistarla cuando llevaba 169 años muerto ¡Qué barbaridad!
    -¡Pidió imaginación y creatividad y yo se la di!
    -¡No chilles a tu madre! ¡Me oyes! Solo te está diciendo la verdad.
    -Vale, perdón. Pero entendedme he tratado de ser original.
    -Pero hijo mío en la historia hay que ser fiel a ella porque ya sabes cuál es la máxima.
    -Sí –levantó la mirada y vio la cara de su madre con un intento de sonrisa- un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla, Confucio.
    -¡Ése es mi chico!
    Los dos se acercaron para abrazarlo y en su cabeza una idea no paraba de rebotar. Sentía como pasaba de neurona a neurona mediante impulsos eléctricos. La sentía pasearse por toda su frente después se dirigía hacia la región parietal, bajaba por la sien hasta llegar a la nuca y después volvía a hacer el mismo camino. Dando rodeos en su cerebro pero sin salir, o mejor dicho sin atreverse a salir. Acabó el largo abrazo y algo en su bulbo raquídeo hizo presión hacia arriba y la idea se dispuso a salir por su boca. La aguanto lo justo en la punta de la lengua para adornarla y que sonase lo mejor posible. Al segundo abrió la boca y lo soltó.
    -Papá, mamá, sé que habéis hecho mucho por mí, que habéis hecho infinidad de sacrificios y que siempre, repito, siempre queréis lo mejor para mí. Pero no os habéis parado a pensar que lo mejor para mí no es lo que yo quiero. Y entre cumplir mi sueño o hacer lo que vosotros queréis, lo siento pero lo tengo muy claro. Quiero ser físico. No profesor de historia en vuestra universidad. Lo siento –repitió.
    La hermosura que desprendía la cara de su amada madre que para él rozaba la identificación más cercana a una deidad pronto pasó a identificarla como un engendro demoníaco. Su padre por el contrario seguía igual de feo pero eso sí, enarcaba una ceja y sabía perfectamente lo que eso significaba. Volvió a enterrar la cabeza y a intentar aguantar el chaparrón. Su padre, antes de que la madre se liara a improperios que después confesaría al párroco de la capilla de la universidad, tomó las riendas de la situación. Cogió al hijo del cuello de la camisa y con un simple “No comes hasta que no recapacites. Vete a tu habitación.” dio por zanjada tan humillante y vergonzosa situación.

    Leer más...

    Presentación de "Donde el perdón no llega" en Dos Hermanas

    blog_ sevillaescribe - 25 November 2018 - 9:00am
    Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:8.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:107%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-fareast-language:EN-US;}
    Aquí os traemos la presentación de “Donde el perdón no llega” (Cazador de Ratas 2018), que tuvo lugar en la librería  Rara Avis de Dos Hermanas el pasado  27 de octubre. En la mesa de presentadores el flamante autor, Ángel Vela (palabras), en nombre de Cazador de Ratas, Carmen Moreno, su editora, y como presentador Jesús Relinque, autor que ha firmado para la editorial en la antología "Españapunk" y la novela “La llave de los misterios”. Por cuestiones técnicas el vídeo se presenta en cinco partes, pero no se pierdan ninguna, porque no tiene desperdicio. Una presentación en la que no faltó ni el tequila ni la tortilla de patatas con cebolla.

    1 Preámbulo


    2 El alebrije


    3 La Muerte


    4 El humor negro


    5 La tortilla y otras preguntas



    Leer más...

    ¿El tiempo es relativo? 1

    blog_ sevillaescribe - 23 November 2018 - 9:00am

    -Corría el año 206 a. C. y el general romano Escipión no dejaba de dar vueltas al trozo de tela pintado a mano que le servía de mapa. Tenían totalmente rodeado al pueblo que más tarde se llamaría Astigi y que era el último reducto de cartagineses que quedaba en toda Hispania. Era imposible acercarse a ellos debido a su peculiar orografía que les era favorable para detectar cualquier acercamiento enemigo. Había pensado en un ataque con catapultas y destrozar todo el poblado pero quería conquistarlo, no dejarlo reducido a cenizas. Pensativo se secó el sudor de la frente y entonces… ¡Eureka! Levantó la mirada, hacía el Primus Pilus que esperaba sus órdenes, con cara de satisfacción.

    “Estamos a mitad de junio y empieza a hacer calor. Haremos que se rindan.”
    “¿Cómo mi señor?”
    “Fácil. Taponen el Singilis con piedras, arena, madera, lo que sea, me da igual pero quiero que no entre nada de agua en ese poblado. Los mataremos de sed.”
    “Brillante señor. Ahora mismo mando una centuria para allá y que lo lleven a cabo.”
    Y así fue como el Imperio Romano conquistó el último escollo que le quedaba para tener el control total sobre Hispania.

    -A ver Manolo, dije que escribierais una redacción libre sobre el imperio romano podía ser algo imaginativa pero no inventada. Tienes un cero. Ve a tu asiento.
    -Pero profesor he sido imaginativo.
    -Has puesto una ciudad que fue fundada y no conquistada. Y para colmo se fundó en el año 14 a. C. y creo que el bueno de Escipión ya estaría un poco mayor ¿no?
    -Pero he sido imaginativo y creativo.
    -Que te sientes. Por favor que suba el siguiente alumno.
    -Soy un incomprendido en esta clase.
    Manolo ocupó su asiento y aguantó el chaparrón de notables y sobresalientes que sus compañeros recibían tras las maravillosas redacciones, según su profesor claro, que leían uno tras otro. El colofón lo puso el pelota de Mateo que habló de la guerra civil española y trajo un mapa del bando republicano durante la batalla del Ebro. En él se veían todos los movimientos de tropas y los ataques o defensas en distintas zonas. El profesor le puso matrícula de honor y le dijo que no tenía que esforzarse mucho en el examen de final de curso ya que con eso tenía un notable asegurado como mínimo. La campana de final de clase salvó a nuestro protagonista de mayor humillación ya que al ser la última clase del día sus compañeros se levantaron y corrían hacia la puerta como pollos sin cabeza. Manolo salió el último incluso detrás del profesor. Al cruzar el umbral de la puerta de la clase se encontró con Rubén que con sonrisa picarona lo esperaba de brazos cruzados.
    -¿A ver si adivino pimpollo? la has vuelto a cagar.
    -Déjame en paz Rubén, no tengo ganas de tonterías.
    -Es que hay que ser un melón o un mendrugo para coger la rama de humanidades y ciencias sociales cuando tu pasión es claramente la ciencia.
    -¿Y qué hago?
    -Pues planta cara a tus padres. Míralos a los ojos y les dices: me gusta la ciencia, la química, las matemáticas, la física, demostrar teorías y no la historia ni la geografía como a vosotros por muy buenos profesores de universidad que seáis. Dejadme vivir mi vida, no la vuestra.
    -Qué bonito suena en tu boca pero créeme cuando te digo que de la mía no saldrá. Mis padres son muy pesados e insistentes y nunca cambiarán sus posturas por mucho que les llore. Cuando acabe la carrera si es que la acabó algún día entonces respiraré tranquilo y una vez cumplido el deseo de mis padres les diré mi verdadera pasión.
    -Para eso primero tienes que acabar segundo de bachillerato y rezar para que la nota de selectividad sea lo suficientemente alta para poder entrar en la carrera. Si no siempre te quedará el sótano.
    -Joder, gracias por el ánimo.
    -Nada hombre ¿para qué están los amigos si no?
    Durante la charla habían salido del instituto y se dirigían a sus casas. El camino de unos diez minutos fue ameno y estuvo lleno de anécdotas ocurridas en las clases de Rubén. Manolo se despidió de su amigo que vivía tres casas más abajo, Rubén le deseó suerte y él inhalando una larga y profunda respiración agarró fuertemente el pomo decidido a aguantar la fuerte reprimenda de sus padres después de este suspenso. El último de una larga lista en la clase de historia.

    Leer más...

    Escoria estelar IV

    blog_ sevillaescribe - 11 November 2018 - 10:52pm
    IV


    De camino a la nave, contento por el dinero que me había ahorrado en el enmascarador, e ignorando las quejas de Roy porque decía que aquello no era lo que él había pedido, nos cruzamos con Ralphie y El Grumete, que también habían cumplido con su parte. Si a nadie se le ocurría montar una fiesta en la órbita de algún prostíbulo de ruta sideral, teníamos suficiente para una buena temporada. Aquellos dos también se quejaban de que les había dado poco dinero para todo lo que habían tenido que comprar, y que el material acopiado prometía más disgustos que satisfacciones. A fastidiarse tocaban, uno no monta un imperio comercial galáctico de la nada si no es a base de apretarse el cinturón y ahorrar lo máximo en todo lo que se pueda.

    Llegamos al espaciopuerto poco después, junto a mi Lola. La rampa de carga estaba abierta, y allí se encontraba Words de brazos cruzados y con esa expresión que suele poner cuando tiene que decirme algo que no quiere decirme. No estaba para disgustos, llevaba un buen rato de buen humor y no me hacía ilusión perderlo, así que me tomé un par de calmantes antes siquiera de que me dirigiera la palabra.
    ―Capitán…
    ―¡No! ―alcé la voz, por si con el gesto de mi mano no fuera suficiente.
    ―Pero tienes que escucharme, esto es importante.
    ―No, ahora quiero tranquilidad. Esperaremos al cerdo de Wallnuts y nos marcharemos en cuanto llegue. Ya tendrás oportunidad de crisparme los nervios más adelante. Si ha habido algún problema con las armas, ya nos arreglaremos de alguna manera.
    ―No es eso, aunque si me hubieras dado más de dinero seguro que hubiera podido conseguir algo mejor.
    ―Otro con el tema del dinero. ¡Que hay que ahorrar, maldita sea! ¿Ves? Ya me estás crispando. No sigas por ahí, al menos hasta que nos hayamos marchado.
    ―Es que no nos podemos marchar ―me dijo cuando ya estaba a mitad de la rampa. Me detuvo en seco―. Bueno, al menos por ahora.
    ―Dawn, más calmantes, por favor.
    ―Si empieza a este ritmo, capitán, poco le van a durar los calmantes. ―Lo fulminé con la mirada―. Pero aquí tiene, son todo suyos.
    ―Gracias ―mascullé―. Habla ―volví con el comodoro.
    ―A ver cómo te digo esto…
    ―Preferiría con sutileza, pero es algo que no has conocido en toda tu maldita vida. Habla de una vez y acabemos cuanto antes.
    ―Me han estado siguiendo ―me relajé por un momento―. Me di cuenta a poco de salir del espaciopuerto y estuve intentando buscarle las vueltas para pescarlo, pero al final lo perdí.
    ―A nosotros también nos han estado siguiendo ―soltó Roy con su voz maquinal.
    ―¿Cómo? Y por qué demonios no me lo dijiste antes.
    ―No le di mayor importancia. Además, fue sólo un momento y después también se perdió.
    ―¿Que no le diste mayor importancia? Pero… ―Ya me estaban llevando al borde de un nuevo ataque, pero en esta ocasión no lo iban a conseguir. Respiré hondo―. Está bien, no pasa nada ―no me lo creía ni yo―, volvamos a la nave y ya hablaremos de ello con más tranquilidad cuando llegue Wallnuts y nos marchemos, eso no es ningún impedimento para que lo hagamos, no sé por qué has tenido que alarmarme innecesariamente.
    ―No, lo de que no podemos marcharnos no es por eso, te lo he dicho por aquello de contar primero lo menos malo. ―Estaba a punto de reírse o algo, pero se contuvo, sabía que lo hubiera frito con el láser allí mismo―. El tema es otro.
    ―¿Algún problema con la nave?
    ―No.
    ―Alguien con quien tenemos alguna cuenta pendiente y que ha hablado con las autoridades portuarias para que nos bloqueen, entonces.
    ―Tampoco.
    ―Te está haciendo gracia esto, ¿verdad?
    ―Hombre, un poco sí. Pero por respeto no me voy a reír.
    ―¡Habla de una maldita vez, imbécil!
    ―Ernst de Weiss no está a bordo. Al parecer se marchó con el mono un rato después de que lo hiciéramos todos los demás. ―Casi me arranco uno de los bolsillos tratando de sacar el comunicador.
    ―¡Félix! ¡Félix!
    ―¿Qué? ¿Qué?
    ―¿Dónde está Ernst de Weiss?
    ―¿No se lo ha dicho ya el comodoro? Se marchó un rato después de que lo hiciera usted, mi querido capitán, hará de eso poco más de unas tres horas estándar. No me dijo dónde iba ni nada parecido. El mono Carballo se fue con él.
    ―¡Y por qué no se lo impediste o nos avisaste!
    ―¿Me dio orden de que lo hiciera? Yo no lo recuerdo.
    Estrellé el comunicador contra el suelo y grité, grité hasta casi quedarme afónico, maldiciendo a todas las generaciones pasadas, presentes y futuras de aquella panda de impresentables que por fin había conseguido que me diera otro ataque. Por suerte, y por los calmantes que ya me había tomado, aquello no llegó al colapso, pero a punto estuvo.
    ―¡Las armas! ¿Dónde están las armas pesadas que has comprado?
    ―Ahora mismo las traigo. ―Words salió corriendo a por ellas mientras los otros dejaban en la bodega de carga lo que habían traído.
    Tres horas estándar era tiempo suficiente como para que Ernst de Weiss hubiera sido ya raptado, vejado, vendido o consumido por cualquier entidad con querencia por los humanos tiernos y a poco hacer. No había tiempo que perder, mucho dinero, mi honra y mi prestigio estaban en juego.
    De nuevo todos juntos, Words repartió las armas. Aquello parecía ser los restos de un arsenal pre imperial o de alguna obsoleta fábrica del borde exterior.
    ―¿Pero esto qué mierda es?
    ―La mierda que he podido comprar con el poco dinero que me has dado.
    ―No sigas, no sigas por ahí o te aseguro que las pruebo todas contigo.
    ―Vale, no sigo.
    ―Señores, si es que se os puede llamar así, esto es de una importancia capital, así que dejaros de vuestras estupideces habituales, quiero seriedad y plena dedicación. Nos vamos a dividir para buscar al maldito heredero, que espero aún sea al menos reanimable o clonable o lo que sea, porque si yo me juego mi honor, vosotros os jugáis la vida… ―traté de darle fuerza a las palabras con una mirada asesina, aunque no sé si lo conseguí―. Roy se quedará aquí con ese engendro cuántico del que no quiero ni oír hablar, esperando a la llegada de Wallnuts e investigando todos los despegues que se hayan realizado en las últimas tres horas estándar y en adelante. Quiero el destino y la carga declarada de toda nave que haya salido de este miserable planeta, ya sea desde este espaciopuerto o desde cualquier otro punto de su maldita geografía. ¿Entendido, Roy?
    ―Por supuesto, capitán.
    ―Confío en ti, no te dejes nada sin rastrear. Luego, cuando llegue Wallnuts, que te lleve a los sitios que él suele frecuentar: sadotoriums, coliseos orgásmicos, salas de relax y prostíbulos más o menos comunes, aunque seguro que de estos últimos conoce menos.
    ―Apuntado.
    ―Tú, Ralphie, irás con El Grumete a toda taberna, sideopub, bar o cualquier sitio en el que ese borracho haya podido entrar en busca de una copa. Después iréis a salones de juego, timbas de groy y otros negocios del azar a los que me imagino también será aficionado nuestro amigo. No aceptaré excusas de que os sorprendieron ni nada parecido. Si hace falta, se dispara antes de preguntar, y si no hace falta, también. O volvéis con él, o no volvéis, ¿entendido?
    ―Entendido, capitán.
    ―A sus órdenes.
    ―Words y yo barreremos todos los negocios de trata de esclavos, delicatesen para razas antropófagas, tratantes de órganos y pieles, y salas de tortura recreativa. Y repito, las armas a mano por si hay que hacerlo por las bravas. Si la cosa se le pone fea a alguien, que avise a los demás y todos iremos allí a ayudar, si es que con esta mierda se puede ayudar en algo ―miré a Words; éste se encogió de hombros―. Sorprendedme para bien de una maldita…

    ―¡Capitán! ―me interrumpió El Grumete.
    Siguiendo el trazo de su mirada, me topé con una figura pequeña que daba bandazos en nuestra dirección: una sonrisa ebria con un gracioso salacot rojo y un uniforme a juego a la que sólo por esa vez, y sin que sirviera de precedente, me alegré de ver.
    ―¿Los monos transgénicos también beben? Vaya cogorza que lleva ―se rió Dawn; yo no le veía la gracia por ningún lado.
    El bicho tardó en llegar a nosotros porque, aunque en línea recta el camino que nos separaba era corto, en el vertiginoso carrusel de su mente intoxicada las líneas rectas no existían. Lo dejamos acercarse hasta pararse frente a mí en precario equilibrio. Luego me sonrió una vez más, vomitó sobre mis botas, y se desplomó sobre su vómito. Ya me quedaba claro por qué Ernst de Weiss lo había calificado como magnífico compañero; compañero de borracheras, se entiende.
    ―¡Vamos, reanimad ahora mismo a este engendro! ―ordené mientras trataba de limpiarme la bota sobre él  y de paso me daba el gusto de patearlo un poco.
    Roy trajo un potente estimulante intravenoso, el mismo que usamos cuando alguno de nosotros se pasa con la bebida o tiene un paro cardiaco, y se lo inyectó. Por desgracia, no pensó en que la dosis habitual para uno de nosotros podría resultar excesiva aplicada a un animal de un décimo de nuestra masa. Su reacción fue instantánea. Abrió los ojos, tembló, tuvo espasmos, y luego dio un salto hacia mí dando chillidos. Yo lo aparté de un manotazo antes de que me alcanzara, aterrizó sobre Words y le arañó la cara, después saltó sobre Dawn que, manoteando para quitárselo de encima, cayó al suelo, hasta que el bicho lo dejó en paz para seguir dando saltos y haciendo cabriolas, volteretas sobre el casco de la nave, uno que pasaba por allí, y mil y una acrobacias espásticas que por fin lo cansaron y lo dejaron con la lengua fuera frente a nosotros.
    ―¡Será hijo de puta el bicho! ―se quejaba Words mirando la sangre en sus manos.
    ―Eso para que aprendas a reírte de mis aversiones ―me vengué. Luego apunté con mi arma al mono―. ¿Te vas a estar quieto de una vez? El animal alzó los brazos pidiendo tregua y dio un paso hacia mí―. ¡Ni se te ocurra! Y ahora dime, ¿dónde está tu amo? ―Se tocó la garganta e hizo una serie de gestos.
    ―Creo que quiere su holopantalla ―aclaró Roy.
    ―Tráesela.
    Una vez con el dispositivo en la mano, nos informó: “Se lo han llevado”.
    ―¿Que se lo han llevado? ¿Quién? ¿Adónde?
    “No lo sé”, pudimos leer.
    ―Al menos te acordarás de dónde pasó.
    “Más o menos”, se rio por primera vez desde su desplome sobre mis botas.
    ―¡Pues llévanos allí! ¿A qué estás esperando?
    El mono se puso en marcha y nos hizo señas para que lo siguiéramos.
    ―Roy, tú te quedas aquí a esperar a Wallnuts; los demás, conmigo. Preparad las armas.


    Como ya me imaginaba, el lugar a donde nos llevó estaba en el centro de la conocida como “zona ebria” de Pisarat II, una amalgama de negocios para borrachos amontonados unos sobre otros, algo muy práctico cuando apenas puedes dar dos pasos seguidos pero no tanto cuando buscas algo o al alguien. El garito elegido por el heredero, supuse que el enésimo de la ruta que siguió ese día, era uno conocido como “El séptimo asteroide”, una tasca vil y maloliente de esas en las que nunca estás seguro si el barman quiere emborracharte o más bien envenenarte para vender tu cadáver después. El cargado ambiente interior estaba poblado por una mezcolanza de razas y especies como sólo en Pisarat II puedes encontrar, la mayoría delincuentes de mayor o menor pelaje, cazarrecompensas, prófugos imperiales y toda suerte de individuos altamente peligrosos capaces de acabar con Ernst de Weiss en un suspiro por cualquier nimiedad que pudiera considerarse ofensiva. Mal empezábamos, sobre todo teniendo en cuenta el precario armamento con el que el ceporro de Words nos había pertrechado, una basura comparado con el muestrario de surtidores de muerte hipertecnológicos que allí había. Quién dijo miedo.
             Me acerqué a la barra para preguntar al barman, una especie de babosa multitentacular cuyas características lo hacían ideal para trabajar en ese tipo de negocio.
             ―Hola, amigo, ¿reconoces a éste? ―señalé al mono. Su reacción fue instantánea.
             ―¡Boñiga de bontag! ―medio pronunció con lo que debía ser su boca, un agujero baboso rodeado de seudópodos, al tiempo que, de no sé dónde, sacaba un arma con cada uno de sus tentáculos para encañonar al mono.
    Como éste se ocultó detrás de mí, el encañonado fui yo. Por mi parte también alcé el arma para encañonarlo a él, al igual que Words, Dawn y El Grumete. Otro camarero también sacó su arma para apuntarnos a nosotros, y así, como en una reacción en cadena, todos los presentes sacaron sus armas para amenazar a sus respectivos enemigos, declarados o no, al espécimen por el que sintieran más aversión, o simplemente al desconocido que tenían más cerca.
    ―Está bien ―respiré hondo―, tranquilo todo el mundo. Parece que hemos comenzado con mal pie, nada que no se pueda solucionar con un poco de charla civilizada.
    ―Quiero que te lleves eso de aquí ahora mismo ―dijo el barman sin dejar de apuntarme.
    ―Te comprendo, yo soy el primero que no quiere tener nada semejante a menos de un año luz de distancia. Por desgracia, es mi carga hasta que termine con el encargo que tengo entre manos. Ahora lo que ando buscando es la otra parte de mi carga, el que venía con el mono, un humano de no mucha estatura, con más pelo en la perilla y el bigote que en la cabeza, y que seguro te ha hecho ganar dinero bebiéndose todo lo que hayas tenido a bien ponerle por delante. Si me dices dónde está, o dónde puede estar, te estaré eternamente agradecido y me marcharé de aquí llevándome este engendro conmigo y asegurándome de que no lo vuelvas a ver en toda tu vida.
    ―Te he dicho que quiero que te lleves eso de aquí. Y también quiero que te largues tú, ahora mismo.
    ―A ver, a ver que parece que no nos estamos entendiendo.
    ―No, el que no entiendes eres tú: ¡lárgate y llévate al mono! Si no, te volatilizo.
    ―Bien, ya te he dicho que entiendo tu postura. Además, veo que eres un negociante serio y con arrestos, con lo cual te has ganado mis respetos. Pero no sé si te has dado cuenta de que somos unos cuantos los que también te estamos apuntando, no sólo yo, y el que me volatilices, si es que lo haces antes que yo a ti, no va a evitar que éstos te den lo tuyo. ¿Comprendes? ―se lo solté todo junto, sin respirar; quién dijo miedo.
    ―¿Estás de broma? ―dijo entre risas―. Ni aunque vuestras armas fueran algo serio y no la mierda que tenéis en vuestros rígidos y escasos tentáculos, me impresionarías.
    Aquello me escamó y empecé a sospechar por qué. Pero no tuve mucho tiempo para pensar en ello, el cañón de plasma que llevaba entre las manos empezó a ronronear y a calentarse de forma sospechosa. Miré al señalizador de carga y al aviso de error y fusión inminente. Había que reaccionar rápido.
    ―Está bien, me has convencido, me rindo. Ten mi arma ―se la arrojé.
    ―¿Cómo? ―dijo recogiéndola con el único tentáculo que le quedaba libre. Estaba claro que tenía mucho más valor y arrogancia que inteligencia.
    ―¡Todos al suelo! ―me lancé en plancha.
    La explosión fue ensordecedora, los fragmentos del barman saltaron por todos lados al tiempo que comenzaba un tiroteo generalizado y a quemarropa que duró un buen rato. Yo me oculté bajo el cadáver de uno de los primeros en caer, un ser peludo de casi tres metros de alto que funcionó como excelente cobertura. Desde allí abatí con mi láser a un par de tipos que se cruzaron en mi campo visual, y también pude comprobar cómo los chicos se batían el cobre a las mil maravillas a pesar de la inferioridad tecnológica manifiesta de nuestras armas. Eso sí, al menos las suyas no explotaron, aunque no las tuve todas conmigo hasta que todo terminó y desconectaron los sistemas de recarga.
    Todo había salido bien, mis muchachos estaban todos vivos y enteros, y no quedaba allí nadie que pudiera hacernos frente. Desarmamos al resto de supervivientes y los encerramos en el almacén que se abría tras lo que quedaba de barra. Después cambiamos la chatarra con la que habíamos combatido por aquel surtido de armas de verdad que había junto a los cadáveres o aún aferrados por los restos de apéndices de algunos de ellos. Cada uno cogió lo que pudo y quiso, yo me hice con un boonizador turano que debía valer casi una décima parte que mi Lola.
    ―Esto está mejor ―dije mirando con deleite aquella maravilla―. Y ahora no hay tiempo que perder, hay que buscar al barman antes de que vengan las autoridades, que seguro ya han sido avisadas.
    ―¿Al barman? ―preguntó Dawn.
    ―Muchacho, ¿por qué crees que el tipo se mostraba tan desafiante? ¿Simplemente porque era un imbécil? Pues no, además de un imbécil era un tansuur, uno de esos bichos raros capaces de renacer de uno de sus trozos, por muy pequeño que sea. El problema ahora es adivinar de cuál de los muchos que hay por aquí lo hará.
    ―Yo ni siquiera sé qué trozos son suyos y cuáles de otros ―dijo Words sosteniendo un jirón de gelatina chamuscada frente a sus ojos.
    ―Pues como no lo hagamos, habremos perdido la pista y al heredero, así que vosotros mismos.
    Sentí que algo me tiraba de la pernera. Cuando miré hacia abajo, vi al maldito mono sonriéndome. De la impresión, di un salto que me encaramó a una de las pocas mesas que aún quedaban en pie.
    ―¡Que no me toques! ―grité.
    Luego me fijé mejor, pero no en el mono, sino en el trémulo trozo de carne que tenía en la mano. Todos nos quedamos mirando cómo aquello, poco a poco, se transformaba en una versión reducida del barman.
    ―Capitán, esto me trae a la memoria una leyenda atemporal…
    ―Déjate de historias raras, que no tenemos tiempo ―callé al Grumete―. Ya es nuestro. Marchémonos de aquí ahora mismo.




    Aquí todas las entregas publicadas en este blog. 

    Publicado originalmente en La consulta del doctor Perring



    Leer más...