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Los Duendes
La Semana en Pocos Links
Mal de Mares, de Alberto Bermúdez
Buenas noches, amigos.
Hoy venimos con Mal de Mares, de Alberto Bermúdez, una novela que recupera algo que en mi opinión, supone la misma esencia de aquello que entendemos como literatura de terror.
El miedo es algo que ha acompañado al ser humano desde el inicio de los tiempos, bien como una medida de defensa del individuo y de la especie ante peligros reales, bien como un reflejo ante nuestra incapacidad para entender y aceptar todo aquello que escapa a nuestra lógica y control. Esa sensación, una de las más vividas e intensas, se ha manifestado de mil formas distintas, adoptando infinidad de rostros, en forma de creencias, ritos y supersticiones, hasta el punto de que en muchas ocasiones, estas han quedado arraigadas en nuestra cultura e incluso en nuestro inconsciente, convirtiéndose en algo tan real que llega a condicionar en cierto modo nuestras acciones más cotidianas, un hecho que podemos comprobar si analizamos algunas situaciones que nos pueden parecer incluso ridículas. Quien más, quien menos, se ha santiguado, ha cruzado los dedos o tocado madera para evitar el mal fario, algo que evidencia las distintas formas que inventamos para eludir ese miedo y que han terminado por convertirse en algo popular y cotidiano, que hacemos por puro reflejo y sobre cuyo origen y causa apenas nos paramos a pensar.
La mayoría de vosotros seguro que recordaréis a Alberto Bermúdez por sus anteriores trabajos. Lo cierto es que su divertidísima Zoombi: El Apocalipsis zombi con denominación de origen, fue todo un descubrimiento y una forma tan brillante como castiza de abordar el género zombi desde un punto de vista patrio. Lo sencillo sería que Alberto repitiese formula y nos ofreciese una historia similar, un divertimento de lectura fácil con el que a buen seguro quedaríamos satisfechos. Pero lejos de eso, el autor ha decidido dar un giro radical a su carrera y lanzarse con un proyecto arriesgado y valiente, cosa que como lector le agradezco y sobre el cual solo puedo decir que me ha sorprendido muy gratamente.
Con Mal De Mares, Alberto hace un cambio de registro tan audaz como inesperado. Con un trabajo de documentación arduo y concienzudo, el autor nos embarca a bordo del Nuestra Señora del Rosario, un buque de guerra del siglo XVIII, en la que acompañaremos a su tripulación en lo que se convertirá en una travesía maldita con un trágico desenlace.
Estamos ante una historia de terror atípica, donde el elemento sobrenatural es casi inexistente y en la que el autor juega más con nuestros propios temores, con nuestra incertidumbre, para elaborar un relato inquietante en extremo, donde la mar, la soledad y superstición supondrán un monstruo en sí mismos, cerrándose sobre nosotros en un abrazo claustrofóbico y mortal.
Una ambientación tan lograda y realista, que casi podemos oler el salitre y notar la brisa en el rostro. Pero también la fría niebla pegándose a nuestros huesos y esa calma tensa, que no tiene nada de apacible y que no presagia nada bueno.
Alberto se ha superado a sí mismo, tanto en el enfoque como en el desarrollo. Una prosa cuidada y elegante, un estilo limpio e impecable, nos hacen dudar de que lo que leemos sea solo ficción. La lectura se convierte en un ejercicio exquisito, mientras nos sentimos transportados a bordo de la nave y el autor demuestra sus conocimientos al respecto. Las descripciones, el vocabulario, la ambientación y la autenticidad a la hora de hacerlo creíble, son sus mejores bazas. Impera el realismo sobre todo lo demás y cada uno de los sucesos que acontecen no hacen más que aumentar ese desasosiego, ese fatalismo que se desprende y nos lleva a plantearnos si no existirá ciertamente algún tipo de maldición que nos empuja de manera inexorable hasta ese aciago destino que se cierne sobre la nave y su tripulación y pasaje.
Con ciertas reminiscencias al más puro Lovecraft, por lo sombrío y perturbador -esa sensación onírica, de desazón incomprensible y desconcierto mientras ocurre lo inevitable, ese fatalismo ante el que no se puede luchar-, Mal de Mares supone recuperar un forma de escribir terror tan clásica como olvidada, que no necesita de maquillaje ni elementos externos para convertir algo cotidiano en una auténtica pesadilla. Y son nuestros propios miedos, nuestros temores innatos, quienes alimentan a ese monstruo y le dan forma, dándole vida propia y haciéndolo real. Me ha recordado mucho a otra obra que considero magnifica: El Terror, de Dan Simmons, con la que comparte varios elementos a la hora de recrear esa sensación de angustia, de claustrofobia, de impotencia ante un enemigo invisible y frente al cual, los hombres empequeñecen bajo el miedo y la superstición, incapaces de sobreponerse a ese temor atávico, irracional e instintivo , lo que les llevará a actuar como lo hacen, empujados por la desesperación.
Cabe destacar el glosario que aparece al final del libro y que permitirá a los profanos a situarse dentro de la embarcación y que resolverá todas aquellas dudas que puedan surgir en cuanto a vocabulario. Supone un buen complemento y ayudará mucho a los desconocedores de la jerga naval y de otros tantos elementos que aparecen en el texto.
Y como no, mención especial al gran Colucci, por una excelente portada que logra captar la esencia de la novela en una imagen con una fuerza poco habitual y que hace que el libro entre por los ojos nada más verlo.
Creo que poco más puedo decir al respecto: No solo recomendable, sino que me atrevería a decir que si de verdad amáis el terror, debería estar ya en vuestra biblioteca personal. Una obra que se ha convertido en una de mis mejores lecturas en lo que llevo de año y que hace que Alberto se nos descubra como un autor polivalente, maduro y capaz de sorprender, demostrándonos que no solo tiene tablas en el oficio, sino que no deja de aprender.
Mal de Mares
Alberto Bermúdez
Editorial Tyrannosaurus Books
Páginas: 218 pág.
ISBN: 9788494102035
PVP: 13,95€
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ECJ2 : Armagedón (Víctor Blázquez)
Creepy Presenta Richard Corben
Una reseña de Francisco José Arcos Serrano.
El visionario del cómic de terror y pionero en el campo del color, Richard Corben, ha sido una voz de creatividad y cambio durante cuatro décadas. Por primera vez las legendarias historias cortas y las ilustraciones de portada de Corben aparecidas en Creepy y Eerie se recopilan en un tomo de lujo en tapa dura, y algunas de sus historias clásicas han sido escaneadas de nuevo desde las páginas originales para esta colección.
Con un informativo prefacio del artista visual y colorista, José Villarrubia, que también se encargó de restaurar los colores, este tomo presenta las historias originales, las portadas a color, las adaptaciones de Edgar Allan Poe, y mucho más…..
Hablar de Richard Corben y de su extensa obra como autor necesitaría de infinitos tratados para hacer justicia a su labor en el mundo del cómic, el cual hay que decir que estaría huérfano sin la figura imprescindible de este genio que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar a todo buen aficionado al noveno arte.
Este tomo recoge 40 historias en las que podemos observar prácticamente todas las fases por las que pasó Richard Corben: desde su etapa más “underground” o bizarra, en la que ya empieza a utilizar algunas de sus resoluciones gráficas ‘marca de la casa’ que más tarde terminaría de pulir, hasta llegar a su etapa en glorioso color, con el cual realizó auténticas virguerías visuales que dejan al lector pegado a lo que está leyendo y sin parar de asombrarse a cada página……situando a este autor en la categoría de visionario, ya que su impronta seminal ha influenciado a otros grandes dibujantes más actuales.
Respecto al contenido en sí, podemos encontrar historias guionizadas por Jan Strnad (uno de sus colaboradores habituales), Bruce Jones, Bill DuBay, Doug Moench, Gerald Conway…..guionistas de sobra conocidos por cualquier amante de la editorial Warren o de su material publicado por estos lares hace ya algunos años por Toutain, en los que tratan diversos temas (siempre dentro del género fantástico, claro): hombres lobo, razas alienígenas, ángeles y demonios con dudosas intenciones, viajes en el tiempo,…..
De forma general la calidad media de estas historias es bastante buena y está claro que algunas son mejores que otras como en toda antología que se precie, pero como comento, la satisfacción que te queda al leer estas historias es de categoría absoluta…..y si encima están dibujadas por un monstruo como Richard Corben, el resultado final no podía ser más satisfactorio.
En definitiva, un tomo obligatorio en una excelente y cuidada edición por parte de Planeta en tapa dura y con una calidad de reproducción impecable que convierten a este recopilatorio en un objeto a atesorar junto a otras obras inmortales de nuestra colección privada.
Obligatorio.
Titulo: Creepy Presenta Richard Corben (contiene Creepy # 36, 41, 43, 44, 46, 54, 56-64, 66-70, 73, 77, 83, 84, 92, 101, 112, 132, 140, 141; Eerie # 31-33, 43, 56-58, 60, 62, 64, 77, 79, 81, 86, 87, 90, 126)
Guión: Bruce Jones, Doug Moench, Greg Potter, Jan Strnad
Dibujo: Richard Corben.
Editorial: Planeta DeAgostini.
Páginas: 352 pags.
Precio: 40€.
ISBN: 978-84-15480-86-0.
Aire Fresco
Recomendaciones del Librero: Mayo (2 ª Parte)
Huidiza Creatividad
El Columpio Negro, de Lluís Rueda
Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.
Hoy vamos a hablar de El Columpio Negro, de Lluís Rueda, autor a quien tuve el placer de conocer en persona hace un par de meses y que a raíz de esta novela, se ha convertido en alguien de referencia obligatoria cuando hablamos de ciencia ficción en nuestro país.
Tal afirmación puede parecer exagerada, pero son varios motivos los que me llevan a mantener mi opinión. Quizás los más evidentes sean los temas que Luís trata en la novela y la forma en que lo hace. Estamos frente a una lectura adulta, compleja y bien armada, en la que tanto el estilo narrativo como los conceptos que el autor utiliza y desarrolla nos recuerdan, y mucho, a esa joya cinematográfica que es Blade Runner.
Como su homóloga en el celuloide, El Columpio Negro no resulta un producto de consumo rápido ni simple entretenimiento. De hecho, no es una lectura fácil y requiere de la complicidad del lector, de su total atención, para disfrutarla como es debido.
La complejidad de la trama, unido a una prosa exquisita y donde en ocasiones la narrativa adquiere tintes que solo puedo calificar como poéticos, suponen una experiencia tan intensa como inesperada. Las cuestiones que se plantean, la forma en la que se desarrolla la historia, el modo en que el autor juega con nosotros sobre que es real y lo que no, exigen de nuestra parte una total atención. Con un alto contenido filosófico, se nos plantean ciertas cuestiones que nos hacen dudar donde se encuentra la esencia de aquello que llamamos humanidad y en que se nos diferenciaría de seres artificiales que fueran capaces de sentir como lo hacemos nosotros.
El columpio negro reúne todos los requisitos para convertirse en una obra de culto. Es justamente por esa complejidad, por la forma en que trata ciertos temas y en las dudas que nos plantea respecto a lo que supone la frontera entre lo natural y lo artificial, entre el hombre y la máquina, por lo que la he catalogado como una de las mejores obras de ciencia ficción que he leído en mi vida. Si Asimov ya planteó la mayoría de esas cuestiones y Blade Runner les dio un enfoque tan trascendental, puedo afirmar sin pudor que Luís Rueda ha hecho lo propio y consigue tratar ese trasfondo ético y filosófico al mismo nivel.
El miedo, la nostalgia, la soledad, la incertidumbre y la necesidad vital de saber cuál es nuestro lugar y nuestro papel, no son cargas que debamos soportar únicamente los seres humanos. Los sintéticos, como llama Luís a los seres ¿artificiales? que pueblan su novela, también sienten. Y es ahí donde radica, en esencia, lo mejor de la novela. Sentimientos que nos ahogan, que nos impiden avanzar, que condicionan nuestra existencia y que nos obligan a mentirnos a nosotros mismos para intentar superar el dolor que nos ocasionan.
Por mi parte, lo tengo claro. Se habló mucho en su momento de La Chica Mecánica como una suerte de vuelta de tuerca del género. En mi opinión, salvo por la logradísima ambientación de los escenarios en la novela de Paolo Bacigalupi, El Columpio Negro le da mil vueltas.
El Columpio Negro
Lluís Rueda
Editorial: Tyrannosaurus Books
ISBN: 9788494074721
Páginas: 266 pág.
PVP: 14, 95 €
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“Calle Berlín, 109″, de Susana Vallejo
Una reseña de Francisco José Arcos Serrano.
En Berlín 109 parece estar la solución al enigma que sobrevuela el asesinato del compañero de Gerard, un mosso d’esquadra retirado que decide acercarse, con más dudas que certezas, a este ordinario bloque de vecinos en pleno Eixample .
En la calle Berlín, en el Eixample barcelonés, hay un edificio corriente. Allí viven un colombiano, una prostituta de lujo, un matrimonio de ancianos, una madre separada con dos hijos y un oficinista soltero. ¡Ah!, y un fantasma: la anciana malhumorada del último piso que murió hace meses, aunque nadie se ha dado cuenta, y se dedica a vagar de un piso a otro cotilleando las vidas de sus vecinos. Nada hubiera llamado la atención, si Gerard, un policía de baja indefinida, no hubiera recibido la llamada de Pep, su antiguo compañero, dos días antes de ser asesinado. En su buzón de voz quedaron grabadas estas palabras: «Quiero hablarte de algo que he descubierto en la calle Berlín, en el 109». Atraído por el deseo de vengar a su amigo y, por qué no decirlo, sin nada mejor que hacer, Gerard decide pasarse por allí. Pero nunca hubiera imaginado que la búsqueda del asesino de Pep pudiera estar rodeada de tantos misterios; tantos como vecinos hay en el edificio, pues cada uno oculta un secreto que cambiará la vida de los demás para siempre.
Calle Berlín, 109 es el primer libro que leo de Susana Vallejo y tengo que admitir que me he llevado una grandísima sorpresa con esta escritora ya que ha conseguido una novela muy bien equilibrada, con personajes muy creíbles, y todo ambientado en un edificio cualquiera, el cual podría ser el tuyo o el mío, en el que la cotidianidad se entremezcla con tintes fantásticos, resultando de todo ello una novela muy dinámica y coral que se lee casi de un tirón; también tendremos apuntes de denuncia social, amor y solidaridad entre vecinos….comento esto para los lectores más exigentes cuyos géneros anteriormente mencionados no acaben de convencerles.
La novela se vertebra en pequeños capítulos, cada uno de los cuales está dedicado a uno de sus personajes, con lo que sabremos cada vez un poquito más del comportamiento de éstos y de sus pensamientos y acciones; este recurso ayuda a que pasemos las páginas sin apenas darnos cuenta, devorándolas sin freno alguno.
Es muy difícil hablar sobre esta novela sin meter la pata y estropear las diferentes sorpresas con las que Susana Vallejo salpica toda la narración, así que lo más sensato es que te hagas con un ejemplar de esta novela y prepárate para leer una trama que tiene de todo para mantenerte pegado a ella.
Sólo un último aviso: si miráis a vuestros vecinos de un modo muy diferente tras leer este libro…..no os preocupéis, a mí me ha pasado.
Calle Berlín, 109
Susana Vallejo
PLAZA & JANÉS
ISBN: 9788401353802
320 páginas
17,90 €
El Ladrón Cuántico (Hannu Rajaniemi)
Hablando de Cómics III
Recomendaciones del Librero: Mayo (1ª Parte)
Despedida y cierre
Ha nadie le sorprendera que diga que cierro este blog, lleva tanto tiempo muerto, que lo raro seria seguir con el.
Pero lo que puede que os sorprenda un poco mas, es el hecho de que he abierto un blog nuevo
Historiasdeunfrikivenidoamenos.blogspot.com
¡¡Nos vemos!!
Las profesiones más antiguas del mundo
Mi madre tiene dos trabajos para poder llegar a fin de mes, uno de lunes a viernes, y otro para los fines de semana y festivos (que según el año puede legar a incluir fin de año, año nuevo y todo lo imaginable). Con estos dos sueldos, ingresa la friolera de 1200 euros, descontando los días de baja o las hora que no pueda trabajar. Y con eso tiene que hacer malabares para pagar el alquiler, la comida, luz, agua, gas, teléfono... Sobrevivir, como intentamos hacer todos, vamos.
Mi hermano es un caso de estos de ni estudio ni trabajo. No tengo muy claro de si por vagancia, desmotivación o ambas dos cosas. Este mes tiene que hacer un examen para ver si apreba ESO y puede así plantearse entrar en un módulo. Módulo que por cierto, también saldrá del sueldo de mi madre.
Mientras estábamos en la comida, salió el tema de la educación española.
Antes me exasperaba mucho con mi hermano y tenía tremendas discusiones sobre su futuro. Llegué a un punto en que ya no le abronco, porque a fin de cuentas, no soy progenitor suyo, y quizás lo mejor que puedo hacer es darle una opinión y que haga con ella lo que quiera.
La verdad es que el día a día de la juventud actual se me escapa por completo. No tengo ni idea de qué piensan ni a qué aspiran, solo lo que se entrevé en ocasiones.
Últimamente leo mucho las noticias. La verdad es que hay ocasiones en las que me pregunto para qué, si a fin de cuentas casi todo son desgracias. No hay día que no te indignes por ver cómo está el mundo.
Hace unos meses leí que un filósofo americano recibirá una beca de 4.000.000 de euros para investigar sober la vida eterna, de una fundación privada. Me parece un tanto absurdo que se inviertan (o derrochen, pero prefiero decir "inviertan" y ser políticamente correcta) esas cantidades en temas tan abstractos. El filósofo en cuestión tranquilizó al personal indicando que su trabajo será muy profesional y no se basará en cazafantasmas ni similares. Menos mal. Ahora dormiré mucho más tranquila.
Mientras, en laboratorios más serios, hay muchos investigadores que no tienen recursos prácticamente ni para el material de papelería, cuyos fondos para encontrar nuevos medicamentos o mejoras para la humanidad se recortan cada día.
A veces sale un rayo de esperanza, como el proyecto Mars One y te planteas que quizás hay aun un futuro. hasta que caes en que parte de los participantes en la primera misión espacial que llevará a nuestros congéneres a habitar otro planeta, será elegida por encefaloplanos que miran la tele como un hermano cualquiera en el que nominan a los concursantes. Un poquito fuerte...
O sea, que me estás diciendo que las mismas lumbreras que votan a sus políticos tan acertadamente, son los mismos que quizás vía streaming elegirán a (obviamente) los mejores candidatos a tal fin. Teniendo siempre en mente qué invididuo es más apto, y no porque sea más simpático o la tía que tiene mejores peras, por su puesto.
En fin.
Y en esta tesitura, hoy recojo el La Vanguadia para llevárselo a mi jefe y que así lo lea en la oficina, y cual es mi sorporesa cuando me encuentro la cara de Elrubius en portada. Omfg!
Llegados a este punto no sé decir si no debería avergonzarme el hecho de saber quien es, pero cuando eres gamer... Bueno, algunas cosas son inevitables.
Yo lo conocí por un video de coña sobre el RPG "Skyrim". Que por cierto, no he llegado a jugar porque me marea, cosa que me pasa con todos los juegos en primera persona (sé que puedo alejar la cámara, pero inexplicablemente, me marea igual). También me pasa con juegos muy rápidos como era hace millones de años el Quake Arena o cualquier shooter.
Pues sí, un personaje Elribus este.
Después de su video con las famosas flechipollas, un humor muy simple, absurdo y quizás masculino, del estilo de "caca, culo, pedo pis y tetas!!!! y nabos!!!!!!!", me quedé un poco traspuesta, pero inevitablemente su frase "flechipollas para todos" se incorporó en el vocabulario habitual de pareja. Junto al cuerno de mamut, muy a mi pesar debo decir.
El jovenzuelo este, edita (por así devirlo) videos de un minuto sobre otros videojuegos. Para quien los haya jugado, la verdad es que son la monda. Tiene videos como Pokemon en un minuto, World of Warcraft en un minuto (impagable la reflexión sobre la matanza de jabalíes), Tera en un minuto, League of Legends en un minuto... Y son bastante graciosos.
Lo que me parece insoportable son aquellos cuya duración exceden ese tiempo, los de diez minutos o más con su gameplay de turno, o incordiando al compañero de piso. A veces te preguntas para qué hacer tanto el payaso. Te lo preguntas hasta que tal día como hoy lees en La Vanguardia que el xicotet puede llegar a ingresar entre 100.000 € y 1.000.000 € al año con sus videotonterías. Sin más. Porque un día decidió plantarse delante de una cámara y hacer el tonto. Y a los demás nos hizo gracia en algún momento.
Imagino que aunque los videos más entetenidos son los cortos, porque este hombre acaba haciéndose cansino, debe ser difícil tener una idea periódica bueno, para mantener la audiencia que es la que te da de comer porque necesitas sus visitas y así, se te ocurre vender tu integridad haciendo cortos como el de molestar a tu compañero de piso.
Quizás por 100.000 € yo también lo haría.
Y por un segundo, corre por tu cabeza la alocada idea de inetntar unirte al selecto grupo de bufones virtuales que se nutren en cierta forma de la estupidez y simplicidad ajena. Por el dinero fácil. Y ese pensamiento me parece peligroso, porque, quién va a querer ser un científico y descubrir cosas nuevas, si no podrás ganarte la vida con ello, mientras haciendo el chorra en internet sí, o vendiendo la moto de que pedes descubrir la vida después de la muerte.
Me parece peligroso.
Peligroso, y no deja de ser una reflexión darse cuenta de que mal que nos pese las dos profesiones más viejas del mudno siguen vigentes: bufones y meretrices.
Solitude
El Duomo de Milán, un recorrido en imágenes
Cuando hice mi crónica de los dos días que pasé en Milán, os dije que dedicaría una entrada especial al Duomo. He tardado un poco, ¡pero aquí la tenéis! De todas las catedrales que he visto, la de Milán es, sin duda, una de mis favoritas (junto a la de Saint-Denis de París). Quizá me gustó tanto porque el visitante tiene la posibilidad de subir a las terrazas, desde donde se puede contemplar la catedral de una manera privilegiada. Os aseguro que es una experiencia increíble estar rodeada de pináculos, agujas, estatuas, gárgolas, capiteles, ventanas con preciosas tracerías... Y cuando estás allí, te preguntas cómo fue posible construir esta maravilla arquitectónica en una época en que no existían los mismos recursos que ahora. O cómo fue posible este derroche de imaginación y fantasía. Es una lástima que estuviera en obras el punto más alto de la catedral, donde se alza la Madonnina, una estatua de cobre dorado realizada por Giuseppe Perego en 1774. También es preciso destacar que su construcción se prolongó a lo largo de los siglos. Empezaron en el siglo XIV, pero no fue hasta el siglo XIX que se completó: la fachada, dividida en cinco partes, se terminó en 1814. Es por eso que la catedral presenta una mezcla de estilos: predomina el gótico y el neogótico, pero también tiene toques renacentistas y barrocos.
La catedral de Milán, con sus 157 metros de longitud y un espacio para más de 40.000 personas en su interior, es una de las catedrales católicas más grandes del mundo, la segunda de Italia después de la basílica de San Pedro en Roma. Tiene cinco naves, una central y dos laterales por cada lado. El lugar donde se alza, ahora en el corazón de la ciudad de Milán, estuvo ocupado desde el siglo V por la basílica de San Ambrosio. Luego, en el año 836, se le agregó la basílica de Santa Tecla, pero en 1075 ambos edificios fueron destruidos por un incendio y se emprendió, en 1386, la construcción del Duomo, de ladrillo revestido de mármol de Candoglia -de un precioso blanco con tonalidades rosadas-. Su interior, en cambio, presenta un mármol más oscurecido, con largas columnas rematadas por grandes capiteles decorados con estatuas. De hecho, en toda la catedral hay un total de 3400 estatuas, 96 gárgolas y 135 agujas, encima de las cuales también se alzan estatuas diversas. Las puertas de acceso son dignas de mención: son cinco grandes puertas de bronce decoradas con relieves que narran algunos de los episodios centrales de la Biblia, como la pasión de Cristo o la vida de la Virgen. Son tremendamente espectaculares.
No os quiero abrumar con más datos. Más o menos ya nos hemos hecho a la idea de la importancia que tiene la catedral de Milán a nivel artístico. Así que os dejo con algunas de las fotografías más bonitas que hice. ¡Espero que os gusten!
La colmena, de Charles Burns
Una reseña de Francisco José Arcos Serrano.
La impactante segunda parte del hoy ya considerado como un clásico de la novela gráfica: Tóxico. La colmena supone la continuación de ese sueño o aventura que comenzó a narrarse en Tóxico. Una historia enigmática, llena de personajes que nos remiten de continuo tanto al cine hollywoodiense como a iconos de la literatura y el cómic. En el mundo de los sueños todo es posible, y en La colmena no está claro dónde termina la ficción y comienza la realidad. Una ficción que para el protagonista de esta historia (al que los lectores recordarán de la primera parte) no es sino una manera de esconder los problemas familiares, amorosos, en definitiva, vitales, que se le irán presentando.
Por fin podemos disfrutar de la nueva obra de Charles Burns, continuación de su espléndido ‘Tóxico‘ y en el que el autor americano nos sumerge de nuevo en este viaje onírico a través de los ojos de Doug, el cual vive en dos realidades al mismo tiempo: una repleta de idealizados momentos de juventud y otra en la que su alter ego trabaja en La Colmena, lugar repleto de seres con apariencia de anfibios…..ambos planos de realidad se van intercalando en estas 64 páginas que se leen sin enterarte realmente de lo que está ocurriendo en ellas, pero cuya premisa argumental es lo suficientemente raruna y ambiciosa como para seguirla cual yonkie persigue su dosis de droga diaria.
El universo de Burns está plagado de seres deformes, como si estuvieran extraídos de un circo de freaks, y salpicado por esa querencia de lo terrorífico heredado directamente del cine de terror de epocas pasadas, incluso rozando lo bizarro y lo gore en cuanto a contenido explícito en algunas de sus escenas.
En La Colmena, también encontraremos el arquetípico personaje de Burns, tan lleno de inseguridades (sobretodo en el terreno de lo romántico y carnal), unido a paranoias mentales que hacen que buscarse a sí mismo se torne una tarea imposible.
Otro de sus rasgos significativos es el gran halo de misterio que envuelve las distintas imágenes oníricas que el autor va desplegando a lo largo de la narración, cuyo significado está inmerso en esa lógica interna que a veces se nos escapa, pero que estoy seguro que tendrá su resolución formal satisfactoria en su tercer tomo que desde ya, espero con impaciencia.
En definitiva, estamos ante un nuevo y claro ejemplo de la maestría de Charles Burns como autor completo, en una serie compleja y llena de simbolismo que no os debéis perder si sois amantes del cine de David Lynch o el primer Cronenberg (dicho de paso, una de las grandes piedras angulares del estilo de Burns) y que aún faltando la tercera parte de este rompecabezas, podemos decir sin género de dudas que es una obra inmensa.
No puedo acabar esta reseña sin mencionar la excelente edición de Mondadori: tapa dura con reforzado de tela en el lomo, gran tamaño y una calidad de reproducción impecable para poder disfrutar como se merecen todas y cada una de las viñetas de Charles Burns.
Título: La colmena
Autor: Charles Burns
Editorial: MONDADORI
Fecha publicación: 04/2013
Formato, páginas: TAPA DURA, 64
Traductora: ROCIO DE LA MAYA RETAMAR
ISBN: 9788439726760
Precio: 17,90 €
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