blog_ Torre de Hechicería
12 Monos
12 Monos es otra de esas películas de culto de la ciencia-ficción que tenía pendiente de ver, y ya iba siendo hora, que data de 1995. Su director es Terry Gilliam, conocido por ser uno de los integrantes de los míticos Monty Python, pero también por su carrera como director, entre las que destacan especialmente Brazil (que también tengo pendiente), Las Aventuras del Barón Münchausen (otra), Los Caballeros de la Mesa Cuadrada o la que nos ocupa.
De Terry Gilliam no tengo ninguna pega en su trabajo en obras relacionadas con los Monty Python, pero la única aproximación que tuve a su cine fuera de ahí, Tideland, no salió muy bien; de hecho me pegaba mejor el nombre de Tedioland, y creo que no terminé de verla.
Con 12 Monos la sensación era un poco de respeto, por un lado por las buenas expectativas que tenía con la película por las críticas recibidas, y por otro por no saber muy bien qué me iba a encontrar, si la mejor o la peor cara del director.
Nos encontramos en el futuro, donde un virus ha azotado a la humanidad durante años y los supervivientes viven bajo tierra. De vez en cuando hacen exploraciones por la superficie, que ha sido tomada por animales y la vegetación, aunque con cuidado de no contaminarse, intentando buscar pistas que les ayude a combatir su situación actual. En un intento para cambiar dicha situación, James Cole (Bruce Willis) es enviado al pasado para buscar al "Ejército de los 12 Monos", relacionados con la expansión del virus, de manera que pueda conseguir conseguir una muestra de este que pueda ser estudiada en el futuro, para desarrollar así un antídoto.
Futuro post-apocalíptico, viajes en el tiempo... No está mal como premisa. Y debo decir que la película no me ha decepcionado, lo cual teniendo viajes en el tiempo ya era complicado que ocurriera. 12 Monos es una cinta muy digna y entretenida, y la que a priori, no me ha parecido que resuelva mal su historia. Esta está bien planteada y por lo general presenta un ritmo correcto, aunque algunas de las partes se puedan hacer algo más lentas, especialmente aquellas en la que se intenta meter una trama romántica que personalmente vi un tanto forzada.
Quitando este detalle, la película se desenvuelve bastante mejor en el plano de la ciencia-ficción, cuando nos plantea los viajes en el tiempo y sobre todo un punto de vista psicológico por lo general bastante bien llevado. Y es que 12 Monos juega con la paranoia y la locura, consiguiendo que dudemos de si lo que estamos viendo es en realidad una historia de viajes en el tiempo o si nos encontramos ante los desvarios de un esquizofrénico. Para ello Gilliam se ayuda de ciertas escenas con el ánimo de confundir expresamente al espectador, algo que creo se podría haber hecho de forma más sutil, puestos a buscarle alguna pega.
Los personajes y los actores que los interpretan están bastante bien. A mi Bruce Willis me gusta bastante en este tipo de películas de acción, pero me gustaría destacar especialmente a los otros dos personajes principales que tienen bastante peso en la película: Madeleine Stowe como la psiquiatra Kathryn Railly, y Brad Pitt como Jeffrey Goines, uno de los pacientes del psiquiátrico. De la primera me quedo con su evolución, un personaje que comienza a derrumbarse a medida que ve cómo su concepción del mundo va cambiando, y del segundo, lo bien que le salen estos personajes desquiciados llenos de tics nerviosos. Y por supuesto, la interacción entre ellos.
En lo que respecta a la ambientación, comentar que está bastante bien conseguida. Un futuro muy metálico, incómodo y agobiante con ese virus pululando por la superficie y la sensación de estar encerrado siempre; unas buenas escenas, visualmente logradas, como las de los animales por la ciudad; y una banda sonora que en algunos momentos puede hacerse algo repetitiva, pero que también contribuye a ese aire asfixiante que tiene la película y que contiene grandes temas.
12 Monos es en definitiva, un entretenimiento muy digno de ciencia-ficción. Igual si se analiza su historia en detalle puede saltar algún agujero en el guión, aunque a diferencia de otras películas por aquí analizadas, a mi no me dio esa sensación en su visionado. Creo que en general está bien planteada, resuelta e interpretada, engancha durante la mayor parte de su metraje y creo que hace pasar un buen rato a los amantes de este tipo de cine.
Ficha en FilmAffinity.
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Iron Man 3
Tercera entrega protagonizada por Robert Downey Jr. del personaje creado por Stan Lee. En esta ocasión y a diferencia de las dos anteriores, en la dirección se encuentra Shane Black, cuya anterior película, Kiss Kiss Bang Bang, ya contaba también con el mismo actor principal. Además, en ambas trabajó también en el guión.
En esta tercera película Tony Stark tendrá que enfrentarse a un nuevo enemigo, El Mandarín, cuyos ataques sobre territorio americano está poniendo en jaque al gobierno. Pero la batalla entre ambos se torna personal cuando Stark le declara abiertamente su intención de atraparlo.
En Iron Man 3 nos encontramos con un Tony Stark post-Vengadores, retomando su vida como multimillonario megalómano, pero con cierta ansiedad. Este es un detalle que me resultó muy interesante y gratificante, ya que hila el universo cinematográfico que Marvel está construyendo con entrega de sus películas.
Esto implica que además de las habituales explosiones y combates, Iron Man 3 tiene un punto adicional de desarrollo de personajes bastante agradecido. Tony Stark ha visto mundo, se ha enfrentado a una amenaza terrible y ahora se da cuenta de que en realidad, él no es más que un hombre en una armadura que tiene que hacer frente a fuerzas descomunales. Todo eso se deja un tanto de lado a nivel de acción en la película, pero no a nivel de personajes, haciéndolos crecer y evolucionar. Muy posiblemente, este sea uno de mis puntos favoritos de esta entrega.
Pero tampoco hay que desmerecer la acción. Afortunadamente, Shane Black ha retomado el entretenido pulso de la primera entrega, aunque creo que esta no llega a su nivel, y supera a la tediosa Iron Man 2. Tiene sus momentos por supuesto, y en algunos de ellos el ritmo se resiente un tanto y se notan algunas trampas de guión para que todo confluya en los momentos deseados haciendo que el disfrute se resienta un tanto, pero al menos en mi caso no llegó a estropear su visionado. En gran parte porque esto se compensa con otros momentos donde el guión sí se muestra bastante acertado, como en la historia que rodea a El Mandarín (donde especifico que no he leído los cómics), o en su humor.
Iron Man 3 no es Los Vengadores, eso también hay que tenerlo en cuenta. La cinta de Whedon dejó el listón muy alto y esta nueva entrega del universo Marvel no le sigue el nivel, pero también sería injusto menoscabarla por ello. Aunque se entronque con aquella, esta es una película para valorar dentro de la propia franquicia de Iron Man, y en ese sentido puedo decir que a mi me ha dejado satisfecho en líneas generales.
Por supuesto, Iron Man no sería lo que es si no fuera por Robert Downey Jr. El actor ha hecho suyo el personaje de Tony Stark y se nota que se siente cómodo en su papel, aunque quizá más en la parte socarrona y bromista que cuando toca ponerse serio, y en esta película tiene algunos momentos así. El resto del reparto cumple bastante bien su papel, con unas interpretaciones totalmente correctas del resto de actores principales del plantel, que no está nada mal en absoluto: Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Guy Pearce, James Badge Dale y un sorprendente Ben Kingsley dan aquello que se les pide para esta película.
Otro de mis puntos favoritos, como he comentado antes, es que Iron Man 3 mezcla bastante bien las escenas de acción con otras más cómicas para relajar tensión, donde Tony Stark brilla en todo su esplendor con unos diálogos ágiles y divertidos. Hubo varios momentos en la película en los que tuve que reír con ganas por las situaciones que se daban. Y en cuanto a las escenas de acción, el apartado técnico luce bastante bien, como era de esperar en una película de estas características y a la altura que se estrena, con todo el universo Marvel plenamente asentado en el cine y proporcionando buenos resultados. La película muestra un buen trabajo en el aspecto visual, con todo un espectáculo de pirotecnia en su tramo final, aunque como ya viene siendo queja habitual por este blog, algunas escenas de acción bastante confusas por los movimientos de cámara.
Iron Man 3 me ha parecido en definitiva una película entretenida y divertida, y en ese sentido cumplió con lo que suelo pedir a este tipo de películas, aunque tiene algunas lagunas de guión bastante importantes. Además aporta buenas ideas para relacionar al personaje con su aparición en Los Vengadores, cumpliendo con el cometido de dar la sensación de universo compartido que ya es inevitable, pero donde se podría echar en falta la aparición de alguno de sus compañeros. No será le mejor película de superhéroes para mi porque encuentro algunas cosas en su guión que no me convencen, pero me pareció un entretenimiento decente para una tarde de cine de fin de semana.
Ficha en FilmAffinity.
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Primeras impresiones de la temporada de anime de primavera 2013
Un trimestre más se estrena una nueva temporada de anime en Japón, y aquí os traigo mis impresiones sobre las series que he comenzado. Como Chihayafuru 2 sigue todavía en emisión y el resto de series ya acabó (aunque me falta por ver los cuatro últimos de Sasami-san@Ganbaranai), tenía tiempo para comenzar cuatro series más, así que vamos a ello. Como siempre, ordenadas de mayor a menor interés, y en todas he visto al menos los 3 o 4 primeros episodios.
Suisei no Gargantia Uno de los estrenos de la temporada. Es una serie de Production I.G. a manos de Kazuya Murata, director de la película Fullmetal Alchemist: La Estrella Sagrada de Milos, y que colaboró en tareas de dirección en otras series como Berserk (la antigua de los 90) o las dos temporadas de Code Geass.
La historia es de ciencia-ficción, donde se nos presenta a una Alianza Galáctica de humanos que lleva tiempo en guerra contra otra especie, los Hidiaazu. En una de estas batallas, Led acaba en un portal espacio-temporal y acaba en un planeta cubierto de agua que resulta ser la perdida Tierra.
La animación de Production I.G. es de gran calidad, como suele ser habitual, y el punto de partida es interesante. Más allá de la batalla del primer episodio, un tanto confusa, la serie mejora cuando Led llega a la Tierra y se establece el contacto entre él y los humanos que allí viven, que se encuentran en un estado más antiguo de tecnología que la que él posee. De momento la serie está planteando algunos temas como el miedo y desconfianza a lo desconocido, así como una muy buena ambientación, adaptando algunas técnicas de guerra y de vida a la situación que plantea que la Tierra esté cubierta por los océanos. Por otra parte, me llama la atención que vayan a ser 12 o 13 episodios y que esté llevando un ritmo tan tranquilo. De momento, promete bastante si no ha olvidado la historia que tiene que contar y luego le entran las prisas, porque imagino que los Hidiaazu tendrán que volver en algún momento.
Shingeki no Kyojin Posiblemente esta adaptación del manga de Hajime Isayama sea el estreno de la temporada para la mayoría, y quizá, uno de los estrenos del año. Nuevamente Production I.G. está involucrada, aunque parece que en esta ocasión como apoyo, dejando el trabajo de animación a Wit Studios, que llevan menos de un año en funcionamiento. A los mandos, Tetsurou Araki, director de High School of the Dead y de series como Guilty Crown o la adaptación al anime de Death Note.
Otra historia fantástica (no lo puedo evitar). En este caso, la humanidad casi ha sido exterminada por los titanes, unos gigantes que los cazan y devoran. Lo que queda de los humanos se recluye tras los altos muros de una enorme ciudad, confiando en que estos sean suficientes para disuadir a estos seres y viviendo una vida relativamente tranquila. Hasta que un día, un titán más alto que los muros aparece y el terror se desata en la ciudad.
Desde luego, lo que plantea esta historia es bastante interesante, nada más y nada menos que una lucha por la supervivencia. La animación está bastante bien, y el diseño de personajes, de trazo bastante grueso y poco vistoso, sorprendentemente no queda mal en una historia bastante descarnada y poco dada a concesiones amables, por lo que se adivina. Sin embargo, a pesar de todas la alabanzas o quizá por su culpa, me esperaba más, al menos del comienzo. Este me pareció bastante clásico y típico más allá de un par de momentos particulares, como la aparición del titán, que es bastante impresionante. Gran parte de culpa de mi impresión la tiene el protagonista, Eren, que chilla más que habla y me resulta bastante pesado. A pesar de esto, se deja ver una historia cruenta y que no creo que de tregua a la humanidad, y si el ritmo está bien manejado puede estar bastante bien y enganchar lo suyo.
Yahari Ore no Seishun Love Come wa Machigatteiru. Esta serie no tenía pensado verla en un principio, pero los buenos comentarios de Eter me hicieron replantearme su visionado. Yahari Ore, para abreviar, adapta una serie de novelas que siguen en publicación en Japón. El anime corre a cargo de Brain's Base, bastante conocido gracias a su trabajo en series como Baccano!, Durarara!!, Natsume Yuujinchou o Mawaru Penguindrum. Es la primera serie que dirige Ai Yoshimura, pero ya había estado al frente de episodios sueltos de series como Gintama o Ano Hana, lo que demuestra una mezcla de comedia y drama bastante peculiar, que igual se acaba reflejando en esta.
En esta ocasión tenemos una comedia que imagino que acabará derivando a comedia romántica, sobre un grupo de estudiantes asociales. El protagonista no quiere involucrarse de propia voluntad con otros estudiantes, una de las chicas sí quiere pero le cuesta un tanto, y la otra componente del grupo es una especie de superdotada en todo lo que hace pero fría como el hielo en el trato, aunque siempre quiere ayudar a los demás, aunque sea a su manera.
Lo mejor de esta serie es que, a diferencia de las otra dos (y de la que viene a continuación), parece una comedia ligera sin más pretensiones. Afinando un poco más, me recuerda bastante al inicio de Boku wa Tomodachi, pero quizá con un punto menos de humor pero también quitándole las capas de fanservice ridículo en que generó aquella. Parece que serán 12 episodios, y si mantiene este toque entretenido en ellos y no cae en el fanservice facilón, puede ser una opción entretenida para alternar entre Alianzas Galácticas o escabechinas de humanos, aunque no acabe pasando a la historia. Otra opción es que acabe metiendo algún dramón de fondo, cosa que me gustaría menos, pero habrá que ver cómo maneja llegado el caso.
RDG: Red Data Girl Esta es otra adaptación de novelas, aunque en este caso ya están terminadas con 6 entregas. En lo que respecta al anime, está producido por P. A. Works, estudio del que ya disfruté en el pasado con series notables como True Tears o Another, cada una en su género.
Esta es una serie bastante japonesa, en el sentido que se nos presentan templos, monjes guardianes, espíritus malignos y demás elementos de la mitología de Japón. La protagonista es una chica bastante callada que no puede usar ciertos aparatos electrónicos, y un día descubre su papel en el templo tras una mala experiencia en el viaje de fin de curso. Por recomendación de su padre, la chica y su guardián deciden mudarse a un instituto en Tokio, aunque este no será tan tranquilo como querrían.
Esta es la serie que menos me está interesando de todas. Por un lado no está mal animada en absoluto, y la parte de mitología me llama la atención. Pero por otro, detecto cierto tufillo a trama romántica que me resulta muy poco interesante, puesto que además, sus dos protagonistas me resultan bastante indiferentes, especialmente ella. Izumiko es la clásica protagonista excesivamente tímida y callada, y me resulta algo cansina en ocasiones. Llevo vistos 4 episodios y van a ser 12, así que seguramente siga y acabe con ella, aunque creo que, si nada lo remedia, acabará siendo una más del montón de las vistas.
Y eso es todo. Resumiendo, no me parece una temporada mala puesto que series como Gargantia o Shingeki no Kyojin aportan cierta calidad, y hay productos como Yahari Ore que de momento, me resultan entretenidos. Tres de cuatro no está mal. Pero para ser una de las temporadas fuertes esperaba encontrar más opciones interesantes. En ese sentido y como siempre, si tenéis alguna recomendación es bienvenida en los comentarios.
Suisei no Gargantia Uno de los estrenos de la temporada. Es una serie de Production I.G. a manos de Kazuya Murata, director de la película Fullmetal Alchemist: La Estrella Sagrada de Milos, y que colaboró en tareas de dirección en otras series como Berserk (la antigua de los 90) o las dos temporadas de Code Geass.
La historia es de ciencia-ficción, donde se nos presenta a una Alianza Galáctica de humanos que lleva tiempo en guerra contra otra especie, los Hidiaazu. En una de estas batallas, Led acaba en un portal espacio-temporal y acaba en un planeta cubierto de agua que resulta ser la perdida Tierra.
La animación de Production I.G. es de gran calidad, como suele ser habitual, y el punto de partida es interesante. Más allá de la batalla del primer episodio, un tanto confusa, la serie mejora cuando Led llega a la Tierra y se establece el contacto entre él y los humanos que allí viven, que se encuentran en un estado más antiguo de tecnología que la que él posee. De momento la serie está planteando algunos temas como el miedo y desconfianza a lo desconocido, así como una muy buena ambientación, adaptando algunas técnicas de guerra y de vida a la situación que plantea que la Tierra esté cubierta por los océanos. Por otra parte, me llama la atención que vayan a ser 12 o 13 episodios y que esté llevando un ritmo tan tranquilo. De momento, promete bastante si no ha olvidado la historia que tiene que contar y luego le entran las prisas, porque imagino que los Hidiaazu tendrán que volver en algún momento.
Shingeki no Kyojin Posiblemente esta adaptación del manga de Hajime Isayama sea el estreno de la temporada para la mayoría, y quizá, uno de los estrenos del año. Nuevamente Production I.G. está involucrada, aunque parece que en esta ocasión como apoyo, dejando el trabajo de animación a Wit Studios, que llevan menos de un año en funcionamiento. A los mandos, Tetsurou Araki, director de High School of the Dead y de series como Guilty Crown o la adaptación al anime de Death Note.
Otra historia fantástica (no lo puedo evitar). En este caso, la humanidad casi ha sido exterminada por los titanes, unos gigantes que los cazan y devoran. Lo que queda de los humanos se recluye tras los altos muros de una enorme ciudad, confiando en que estos sean suficientes para disuadir a estos seres y viviendo una vida relativamente tranquila. Hasta que un día, un titán más alto que los muros aparece y el terror se desata en la ciudad.
Desde luego, lo que plantea esta historia es bastante interesante, nada más y nada menos que una lucha por la supervivencia. La animación está bastante bien, y el diseño de personajes, de trazo bastante grueso y poco vistoso, sorprendentemente no queda mal en una historia bastante descarnada y poco dada a concesiones amables, por lo que se adivina. Sin embargo, a pesar de todas la alabanzas o quizá por su culpa, me esperaba más, al menos del comienzo. Este me pareció bastante clásico y típico más allá de un par de momentos particulares, como la aparición del titán, que es bastante impresionante. Gran parte de culpa de mi impresión la tiene el protagonista, Eren, que chilla más que habla y me resulta bastante pesado. A pesar de esto, se deja ver una historia cruenta y que no creo que de tregua a la humanidad, y si el ritmo está bien manejado puede estar bastante bien y enganchar lo suyo.
Yahari Ore no Seishun Love Come wa Machigatteiru. Esta serie no tenía pensado verla en un principio, pero los buenos comentarios de Eter me hicieron replantearme su visionado. Yahari Ore, para abreviar, adapta una serie de novelas que siguen en publicación en Japón. El anime corre a cargo de Brain's Base, bastante conocido gracias a su trabajo en series como Baccano!, Durarara!!, Natsume Yuujinchou o Mawaru Penguindrum. Es la primera serie que dirige Ai Yoshimura, pero ya había estado al frente de episodios sueltos de series como Gintama o Ano Hana, lo que demuestra una mezcla de comedia y drama bastante peculiar, que igual se acaba reflejando en esta.
En esta ocasión tenemos una comedia que imagino que acabará derivando a comedia romántica, sobre un grupo de estudiantes asociales. El protagonista no quiere involucrarse de propia voluntad con otros estudiantes, una de las chicas sí quiere pero le cuesta un tanto, y la otra componente del grupo es una especie de superdotada en todo lo que hace pero fría como el hielo en el trato, aunque siempre quiere ayudar a los demás, aunque sea a su manera.
Lo mejor de esta serie es que, a diferencia de las otra dos (y de la que viene a continuación), parece una comedia ligera sin más pretensiones. Afinando un poco más, me recuerda bastante al inicio de Boku wa Tomodachi, pero quizá con un punto menos de humor pero también quitándole las capas de fanservice ridículo en que generó aquella. Parece que serán 12 episodios, y si mantiene este toque entretenido en ellos y no cae en el fanservice facilón, puede ser una opción entretenida para alternar entre Alianzas Galácticas o escabechinas de humanos, aunque no acabe pasando a la historia. Otra opción es que acabe metiendo algún dramón de fondo, cosa que me gustaría menos, pero habrá que ver cómo maneja llegado el caso.
RDG: Red Data Girl Esta es otra adaptación de novelas, aunque en este caso ya están terminadas con 6 entregas. En lo que respecta al anime, está producido por P. A. Works, estudio del que ya disfruté en el pasado con series notables como True Tears o Another, cada una en su género.
Esta es una serie bastante japonesa, en el sentido que se nos presentan templos, monjes guardianes, espíritus malignos y demás elementos de la mitología de Japón. La protagonista es una chica bastante callada que no puede usar ciertos aparatos electrónicos, y un día descubre su papel en el templo tras una mala experiencia en el viaje de fin de curso. Por recomendación de su padre, la chica y su guardián deciden mudarse a un instituto en Tokio, aunque este no será tan tranquilo como querrían.
Esta es la serie que menos me está interesando de todas. Por un lado no está mal animada en absoluto, y la parte de mitología me llama la atención. Pero por otro, detecto cierto tufillo a trama romántica que me resulta muy poco interesante, puesto que además, sus dos protagonistas me resultan bastante indiferentes, especialmente ella. Izumiko es la clásica protagonista excesivamente tímida y callada, y me resulta algo cansina en ocasiones. Llevo vistos 4 episodios y van a ser 12, así que seguramente siga y acabe con ella, aunque creo que, si nada lo remedia, acabará siendo una más del montón de las vistas.
Y eso es todo. Resumiendo, no me parece una temporada mala puesto que series como Gargantia o Shingeki no Kyojin aportan cierta calidad, y hay productos como Yahari Ore que de momento, me resultan entretenidos. Tres de cuatro no está mal. Pero para ser una de las temporadas fuertes esperaba encontrar más opciones interesantes. En ese sentido y como siempre, si tenéis alguna recomendación es bienvenida en los comentarios.
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Recorriendo la Tierra Media: El Hobbit
Comienzan las reseñas del reto Recorriendo la Tierra Media, que propuse a principios de año. Para ello, nada mejor que empezar con el primer libro publicado sobre este fantástico mundo creador por J.R.R. Tolkien: El Hobbit. Igual se me escapa algún spoiler, pero os aseguro que no es nada importante.
La primera publicación de El Hobbit es de 1937, y originalmente era un cuento ideado para entretener a los hijos del propio Tolkien. Sin embargo y tras prestar los manuscritos y recabar opiniones, finalmente fue publicado. Y gustó tanto que le pidieron que continuara la historia, algo que no fue extremadamente complicado para el autor, puesto que en la época de publicación de El Hobbit él ya estaba enfrascado escribiendo relatos sobre este mundo. Aunque esta es una historia que tendrá que ser contada en otra ocasión...
Volviendo a El Hobbit, este libro nos presenta a Bilbo Bolsón, un reputado hobbit de La Comarca que un día se ve envuelto en una aventura, para su propio asombro. Tras la aparición de Gandalf y una banda de enanos, Bilbo les acompaña en la misión de derrotar al dragón Smaug, que les echó de su morada hace años, apoderándose de su tesoro. Sin tener muy claro cómo, acaba abandonando la comodidad y seguridad de su agujero-hobbit para enfrentarse a numerosos peligros.
Debo empezar diciendo que El Hobbit es muy libro muy especial para mi. Fue el primero de género fantástico que leí hace ya más de una década (empecé tarde sí, hasta entonces era lector de ciencia-ficción fundamentalmente), y me dejó completamente impresionado. Hoy día y habiendo otras series en el mercado de gran calidad, igual os sorprende que un libro tan sencillo como este me marcara tanto, pero imagino que no haber leído nada del estilo influyó... y también el curioso encanto narrativo del propio Tolkien.
Hay muchas partes de este libro que merecerían ser destacadas, en cuanto a lo que se refiere a la propia calidad en la narración. Empezando por la presentación de los enanos, que me parece sencillamente perfecta, llena de dinamismo y gracia, haciendo que esta fase en la que conocemos a toda la tropa de golpe sea bastante llevadera.
Los personajes en sí son encantadores. Empezando por el Bilbo, que empieza siendo un personaje acomodado y asistimos a su evolución a lo largo de la historia, a su viaje personal; o Gandalf el Gris, entrañable, ese sabio consejero que siempre está ahí cuando se le necesita; o esos enanos tozudos pero de buen corazón, y con un carácter algo cómico. Es cierto que hay enanos que a medida que avanza la historia pasan desapercibidos, pero es complicado manejar tantos personajes y darle su desarrollo y protagonismo en algo más de 300 páginas. Y lo importante es que la dinámica del grupo está muy bien conseguida, así como su desarrollo por la influencia mutua entre Bilbo y los enanos.
Por supuesto, tendría que destacar también el mítico episodio de Acertijos en la Oscuridad, uno de mis favoritos de todo el libro gracias al desempeño del mejor Tolkien: la aterradora presentación de Gollum, con pinceladas a su pasado incluidas, la extraña mezcla que resulta de una situación tan claustrofóbica y angustiosa con la inocencia de un juego de acertijos, o detalles como la piedad de Bilbo y todo lo que implica. Pocos capítulos me han llenado tanto en cualquier libro como lo ha hecho este.
Pero además tenemos el encuentro con los trolls, Beorn, o el sensacional pasaje del Bosque Negro, tenebroso y lleno de angustia, pero con sus momentos divertidos gracias a Bilbo y sus recursos. Son apenas 340 páginas, pero El Hobbit está lleno de aventuras memorables, de pasajes tremendamente entretenidos gracias a una lectura muy ágil.
Es curioso ver el cambio de registro de este libro comparándolo con El Señor de los Anillos, una trilogía mucho más oscura. Se nota aquí el carácter de cuento para niños, con muchas expresiones y momentos encaminadas a sacar una sonrisa, los propios nombres (Guille Estrujónez, sencillamente fantástico), o algunos anacronismos que sacan un poco de la historia, pero que se perdonan dada la intención original de este libro.
Y muy especialmente, se nota el cambio de registro en la narración. El Hobbit es muy ligero y sencillo de leer, a diferencia de El Señor de los Anillos, mucho más arduo. Toda la historia está impregnada de un aire inocente, hay perros-mayordomo, muchas canciones, los elfos son más juguetones y menos místicos, los trolls hablan y nos los encontramos como si estuvieran de acampada... Todos estos elementos contribuyen a formar una historia muy adictiva que nos hará devorar las páginas una tras otra, o al menos en mi caso fue así.
No obstante, a pesar de la sencillez del libro se adivinan ciertas pinceladas de un mundo mucho mayor, algo en lo que luego se profundizaría más en El Señor de los Anillos. Aquí ya se apunta a una rica mitología de un mundo lleno de historia, con varias referencias donde se nos hace sentir que solo estamos atisbando un momento muy concreto de toda la cronología del mundo, de un mundo que se extiende mucho más y que es más grande de lo que creíamos. Y nos deja con ganas de más, por supuesto.
El libro también tiene sus defectos, tanto lo que he comentado de los enanos como especialmente al final. Si bien toda la presentación de los personajes es brillante, el desenlace de la historia flojea un tanto. Me pareció muy interesante el recurso de Tolkien de ponernos en el punto de vista de los enanos al final y desdoblar la acción, contribuye a aumentar la tensión al no saber muy bien qué está pasando, pero creo que después de todas las aventuras previas el desenlace es un tanto apresurado y falto de un clímax verdaderamente efectivo.
Salvo este detalle, es un libro soberbio y totalmente imprescindible para todo amante de la literatura fantástica que se precie. Es cierto que Tolkien es muy particular en su narración, pero si no habéis leído nada puede ser un buen comienzo, puesto que considero que es un libro mucho más accesible que la posterior trilogía (y por supuesto, muchísimo más que El Silmarilion).
Es un libro muy entretenido donde Tolkien no deja pasar oportunidad para dejarnos algunos mensajes fabulosos sobre la vida, y donde a pesar de todo aparecen algunos detalles duros que a priori uno podría esperar no encontrarse en un libro de estas características. Pero sobre todo, una encantadora historia de un hobbit que un día lo dejó todo para emprender una aventura en una tierra de trolls, gigantes, elfos, enanos, magos y dragones, y descubrirse a sí mismo.
Reseñas de otros participantes en el reto:
- El Hobbit, de J.R.R. Tolkien, en La Estantería de Ithil.
- El Hobbit, de J.R.R. Tolkien, en Mucho Ruido y Pocas Nueces.
- El Hobbit (J.R.R. Tolkien), en Crónicas desde Lancre.
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La Momia Azteca contra el Robot Humano
Abro El Baúl Mohoso como cada último viernes de mes, y en esta ocasión os traigo una de esas películas que hacen las delicias de los amantes de los duelos. Años antes que Alien vs. Depredador o Freddy contra Jason mancillaran las pantallas del cine, tenemos esta película mexicana totalmente visionaria: La Momia Azteca contra el Robot Humano.
En realidad, esta película estrenada en 1958 y dirigida por Rafael Portillo es la tercera de una trilogía. Sus predecesoras, La Momia Azteca y La Maldición de la Momia Azteca, se estrenaron un año antes.
¿Por qué escoger esta película? Francamente, además de ser una de las peores valoradas de la IMDb, me sentí irremediablemente atraído por su título y el póster. ¡Una película donde una momia azteca y un robot humano (¿?) se dan tortazos! ¿Quién no puede querer ver semejante espectáculo? Además de la cara de enajenado del personaje de la esquina superior derecha, que en el original recibe el apodo de "El Murciélago". ¿Que por qué necesitamos un nombre así para el villano? Ni idea...
El problemilla de que sea la tercera parte de una trilogía es totalmente salvable. El lenguaje cinematográfico tiene mecanismos para refrescarnos la memoria de partes anteriores, como por ejemplo un buen prólogo al principio de la película. Eso es precisamente lo que ocurre en esta, salvo que en este caso los responsables decidieron crear lo que probablemente sea el prólogo más largo de la historia del cine: 40 minutos para recordarnos lo que había pasado en las otras dos películas.
Nada mejor que ir en traje para explorar criptas
Teniendo en cuenta que la duración de esta tercera entrega es de poco más de una hora, me parece un tiro en el pie en toda regla, además de una tomadura de pelo para todos aquellos que ya hayan visto las dos anteriores, si han tenido el valor. Como no era mi caso, irónicamente agradecí semejante salvajada cinematográfica. Para recordar las precuelas, la película hace un copia/pega sin ningún pudor. Y así es como se obtienen 40 minutos gratis... Solo falta rodar el resto de los 25, más las escenas de introducción de dichos recuerdos claro.
Siguiendo el hilo del prólogo y a pesar de que ya debéis conocer la respuesta, este está excesivamente estirado. No es plan de condensar, que luego uno se queda sin metraje y hay que rodar más para la tercera entrega... Así pues, se pueden encontrar escenas excesivamente largas y que aportan bien poco al conjunto. Todo este prólogo se podría haber reducido, perfectamente, a no más de 10 minutos siendo generosos.
¡Atrás chupasangre! Ah, no, espera un momento... Bah, da igual
Afortunadamente, los otros 30 minutos de la introducción proporcionan momentos grandiosamente ridículos, como una sacerdotisa azteca que se pone a cantar ópera, una momia azteca a la que le afecta una cruz como si fuera un vampiro, o rondas de primeros planos de miradas fallidamente cargadas de tensión.
Las escenas lentas y pesadas tienen su continuación en los 25 minutos de metraje original de la película, donde podremos asistir además a algunos homenajes bastante claros a La Momia o a Frankenstein. La película se vale para avanzar de un guión excesivamente simple, donde las cosas ocurren porque sí. No obstante tampoco molesta demasiado, dada la simplicidad de la propuesta.
Los personajes tampoco dicen nada. Personajes planos y que pasan sin pena ni gloria, sin apenas desarrollo y con unas interpretaciones ramplonas. Mención especial para el esbirro del malo, que se quemó la cara y ahora camina a todos lados sujetándose la solapa del abrigo de manera evidente, para que no se le note. Eso sí que es un rasgo característico en un personaje, ¿verdad?
A ver chicos, os voy a contar mi malvado plan
Las caracterizaciones de los dos personajes estrella se merecen su mención. Una momia donde se aprecia a años luz el pijama que lleva puesto el actor de turno, pero que resulta bien trabajado cuando se compara con el traje de robot. No por el diseño, muy propio de la época, sino por las fallas evidentes. Sin embargo estos defectos en una película de este tipo no deben ser tomados muy en cuenta.
Os estaréis preguntando por el famoso combate, el que da título a la película. Yo también me lo sigo preguntando. Después de 40 minutos de prólogo y unos 20 de metraje original, el tan esperado enfrentamiento dura... 2 minutos. Y luego hablamos del hype en la actualidad...
La Momia Azteca contra el Robot Humano es una película francamente mala. Muy mala, a todos los niveles posibles además. Por eso me lo pasé bien viéndola. No pude evitar soltar un par de carcajadas de vez en cuando, ya sea con los sonidos guturales de la momia azteca o con el propio concepto de robot humano. El que dure 65 minutos nada más ayuda bastante a que no se haga muy pesada, incluso con sus escenas lentas e innecesarias. Pero evidentemente es lo que es, solo está recomendada para todo amante del cine casposo.
¡Contemplad al robot humano! Casi estaba esperando el "Noooooooo..."
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Amor (Amour)
Amor, de Michael Haneke, es una de esas películas que apunté cuando comencé a leer las primeras reseñas tras su estreno. Estrenada el año pasado, se llevó el premio a mejor película en el festival de Cannes, así como el de mejor película de habla no inglesa tanto en los Oscar como en los Globos de Oro.
Pero como decía, más allá de los premios de la crítica me llamó la atención la casi unanimidad de las reseñas leídas, así que me pareció una buena oportunidad para iniciarme con la filmografía de Haneke.
La película nos presenta a una pareja de jubilados, Georges y Anne, que vive en París. Ya cumplidos los ochenta años, siguen llevando una vida tranquila y pacífica, compartiendo todo el tiempo del mundo. Pero un día Anne sufre un infarto y pierde la movilidad de un lado de su cuerpo. Este hecho pondrá a prueba a la longeva pareja, que tiene que manejarse como puede.
Amor no es una película fácil, ni agradable. Es una película tremendamente dura y difícil de digerir, y extrañamente, también desprende una calidez y cariño innegable en la mayor parte de su metraje.
Es una película que trata sobre su título, sin más rodeos. Ni más, ni menos, y no es en absoluto poco, teniendo en cuenta que es una temática en la que es muy fácil caer en la sensiblería o en una trama facilona. En las dos horas que dura esta película se puede asistir a toda una muestra de amor y cariño, representada en la pareja protagonista. Una pareja que se ha mantenido junta después de tantos y tantos años, que seguro que ha vivido innumerables vicisitudes a lo largo de su vida y que sin embargo, son felices de seguir compartiéndola, toda una representación del amor en los buenos momentos.
Y ahora, esa pareja tiene que afrontar un duro golpe, y este será la representación en los malos momentos. Porque se nota el cariño de Georges cuando hace todo lo que puede por ayudar a Anne, a pesar de su cabezonería. O del de Anne por Georges, cuando sabe todo el peso que le está poniendo sobre los hombros y cómo intenta evitarlo en la medida de lo posible, aligerando la carga.
Esta es una película intimista, llena de encuadres cercanos y de momentos que parecen no aportar gran cosa, pero que consiguen que nos sintamos como si estuviéramos mirando la vida de esta pareja desde una pequeña ventana en su vivienda. Escenas que no tienen otra función más que aportar esa sensación de cotidianidad tan difícil de conseguir en una duración de dos horas, y que aquí está más que lograda. A nivel técnico, comentar que me resulta bastante meritorio rodar casi toda la película con la casa de la pareja como único escenario, y que no resulte especialmente agobiante o tediosa, aunque sí que me parece que alguno de los planos son excesivamente largos.
A la cercanía que transmite la película ayudan mucho los actores, por supuesto. Jean-Louis Trintignant (Georges) y Emmanuelle Riva (Annes) están sensacionales en sus respectivos papeles, proporcionando unas interpretaciones tremendamente naturales y cercanas de sus respectivos personajes. Ellos dos solos se bastan y se sobran para mantener una película que por otra parte, cuenta con pocos actores, dadas las circunstancias, pero que no da sensación de necesitar más de los que ya tiene.
Y como decía al principio, Amor es una película dura, muy dura. Hemos visto aproximaciones más amables a este tema, pero esta supone un bofetón de realidad a la idea de que la muerte acecha, y de que es inexorable, sobre todo cuando uno se acerca a cierta edad. Y por si no fuera poco, aprovecha esta situación para plantear otras cuestiones más difíciles si cabe, donde los protagonistas toman decisiones que les posicionan en temas complejos y delicados, y que desde luego pueden suscitar un gran debate.
Es una gran película, técnicamente impecable y que retrata con mucho mimo la relación y el cariño de este par de ancianos, adorables pero cabezotas. Pero no es recomendable. Es una película que a mi por lo menos se me hizo bastante dura por su temática, por lo que no se le puede decir a alguien que se ponga con ella para ver qué le parece. Como ya he comentado en otras ocasiones, es una de esas películas que uno tiene que ver por propia voluntad, sabiendo muy bien a lo que va a enfrentarse.
Ficha en FilmAffinity.
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The Artist
Hace relativamente poco pude ver al fin una de las películas cuya crítica ha estado entre las más positivas de los últimos años, que yo recuerde: The Artist, dirigida y guionizada por Michel Hazanavicius. Esta película es una producción francesa estrenada en 2011, que tiene la peculiaridad de estar rodada en blanco y negro y además, ser muda.
La acción transcurre en Hollywood, a finales de los años 20. George Valentin (Jean Dujardin) es un reputado actor de cine mudo, toda una estrella. Sin embargo, la carrera de George comienza a decaer con la llegada del sonido en las películas, y la irrupción de otros actores y actrices más jóvenes, como Peppy Miller (Bérénice Bejo), que no tienen miedo del cambio de estilo.
Nada más empezar y como no podía ser de otra manera, el primer elemento que llama la atención, y que además me pareció un detalle absolutamente brillante, es rodar una película sobre el cine mudo de finales de los años 20 con las técnicas de la época, es decir: en blanco y negro y sin sonido, más allá de la banda sonora, como es habitual.
Aunque sería más correcto decir con un uso muy limitado del sonido, que queda reservado para pequeños eventos muy especiales. Esta valentía, el presentar una película de esta manera en pleno siglo XXI, donde todas las películas están llenas de colorido, tratamiento digital y efectos especiales, me parece algo totalmente meritorio. Y como ya digo, brillante, si tenemos en cuenta la historia que nos está contando.
Este elemento técnico no es el único que llama la atención, ya que la película está llena de pequeños guiños al espectador y al propio lenguaje cinematográfico, como la escena del comienzo, en la que en una película ficticia se pide a gritos (en la transcripción escrita habitual en cine mudo, claro) a un personaje que hable, o el detalle del vaso de cristal, en el que se reflejan todos los miedos del protagonista. Son escenas que además de suponer guiños, me parecen simbólicamente maravillosas. La banda sonora de la película acompaña también de forma estupenda al metraje, apoyando la inmersión en el cine mudo con unas piezas muy acertadas. Y lo mismo podría decir de la ambientación y la fotografía, que están a un gran nivel.
La historia me recordó en ciertos aspectos a otra producción de cine clásico, El Crepúsculo de los Dioses, que también retrata el ocaso y olvido de una antigua estrella del cine. En The Artist se toca también este tema, retratando el paso inexorable del tiempo en los actores, que no pueden evitar verse reemplazados por gente más joven, así como en la propia tecnología que rodea al cine. Esta caída y olvido de George Valentin resulta una historia muy interesante y está muy bien llevada, gracias a la inspiración de escenas como la que comentaba anteriormente, o a muchas más que hay en la película.
Además, la película y la historia no serían lo que son si no fuera por sus actores protagonistas, que están fabulosos. Mirando las fotos uno puede apreciar que la caracterización de Jean Dujardin es sensacional, pero además la interpretación que realiza el actor francés hace que su personaje suba varios niveles más. Dujardin nos deja una interpretación imborrable, llena de gestos y matices que nos hace creer que verdaderamente estamos viendo una película de los años 20. Bérénice Bejo no se queda muy atrás, interpretando con un desparpajo encantador a una Peppy Miller que guarda una gran química con Valentin. Mención especial también para el siempre correcto papel de John Goodman, y para el perro, por supuesto. Alivio cómico en muchas ocasiones y un personaje más a tener en cuenta.
Estos personajes, además de tener unas grandes interpretaciones, me parecieron muy bien retratados. La película tampoco trata de idealizarnos o convertirlos en héroes o personas perfectas, y cada uno tiene su ración de fallos y meteduras de pata debido a patinazos de su carácter, ya sea el orgullo desmedido de Valentin, o no tener los pies en el suelo, en el caso de Miller. Patinazos que acaban dando lecciones, como en la vida misma, y que ayudan a empatizar con ellos.
Tan bien están dibujados estos personajes, que el espectador sabe cómo van a reaccionar ante un determinado hecho; pero no porque la película sea predecible, sino porque conocemos al personaje hasta ese tal punto, que nos ponemos en su lugar y sabemos cómo va a reaccionar.
The Artist tiene un algo mágico. La película atrapa al espectador con un encanto apabullante, como esa maravillosa escena del baile y las tomas falsas del comienzo de la película, y lo mantiene en este estado gracias a unas escenas cargadas de significado. Se podrían destacar varias a lo largo de la película, pero dos de las que más me llamaron la atención fueron la del restaurante, donde dos sillas tan cercanas jamás representaron tanta lejanía, o la del reflejo del traje en el cristal. Detalles tremendamente cargados de emoción y simbolismo.
En definitiva, The Artist es una película encantadora, mágica y emotiva, llevada con un ritmo fabuloso y con una conclusión magistral para unos personajes carismáticos y que se hacen querer. Un gran canto a la amistad, a luchar por tus ideales pero también a aceptar tus defectos y superarlos, y todo ello en un envoltorio diferente y original, a las alturas que estamos.
Es cierto que el hecho que sea cine mudo en blanco y negro igual puede frenar a muchos a su visionado, y desde luego, si uno ha visto algo de cine mudo disfrutará más todavía de la película, pero creo que su formato no debería ser un impedimento para su visionado. Es una gran historia, que a fin de cuentas es lo que importa. El que sea muda y en blanco y negro es lo de menos, así que esta puede ser una buena ocasión para empezar.
Ficha en FilmAffinity.
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Black Mirror: Temporada 2
Hace más o menos un año reseñé lo que pensaba que era una miniserie de 3 episodios, Black Mirror: una propuesta sorprendente que me atrapó a base de futuros distópicos y un guión muy sugerente. Mi sorpresa vino cuando se anunció una segunda temporada, y así, aunque no suelo hacer reseñas por temporada, dado que ya lo hice con la primera y el especial carácter episódico de esta serie, os traigo aquí algunos comentarios sobre los episodios de la segunda.
Be Right Back, ficha en FilmAffinity. Primer episodio, y para mi, uno de los mejores de los 6 de los que consta esta serie. Se nos presenta aquí a una pareja, donde el chico es un adicto a las redes sociales. Un día tiene lugar un accidente y le presentan a la protagonista una alternativa escalofriante: simular a su novio con un programa de ordenador, reconstruido a partir de todas sus interacciones en la red.
Tema de actualidad este, ¿verdad? Este episodio toma la actual falta de conciencia sobre la privacidad en internet para darle una vuelta de tuerca y presentarnos una propuesta escalofriante: ¿se puede reconstruir a alguien a partir de la información que suministra? ¿Y si es así, qué pasaría? Las implicaciones de este hecho en cuanto al dolor y la superación de una pérdida son más que evidentes, y la serie las maneja en este episodio de manera brillante.
Las actuaciones también acompañan, empezando por la protagonista, Hayley Atwell (Los Pilares de la Tierra, o la más reciente Restless) y continuando con el chico, Domhnall Gleeson. Pocos actores en este episodio, muy centrado en los dos protagonistas, proporcionando una historia muy íntima y personal, y con un punto de mal rollo, incómodo, presente en casi todo el metraje.
White Bear, ficha en FilmAffinity. En este episodio, una mujer se despierta en una casa. No recuerda cómo ha llegado allí, y no parece haber mucha gente por la calle. Pero extrañamente, las pocas personas que se encuentra lo único que hacen es grabarla con sus teléfonos. Lo que no pasaría de una situación muy incómoda se torna en dantesca cuando un extraño cazador enmascarado hace su aparición y ataca a la protagonista, que se ve obligada a huir para ponerse a salvo.
Este episodio representa para mi los mejores 50 minutos de ciencia-ficción que he visto en mucho tiempo. Y sé que con esto pongo el listón muy alto, pero es que lo que propone este episodio es francamente interesante, y su resolución es poco menos que brillante.
Atrapa por completo de principio a fin, con una tensión palpable desde el minuto uno gracias al desconocimiento del contexto de la historia, poniéndonos en el mismo punto de vista que la protagonista. Esas miradas inquietantes desde la ventana, la pasividad de la gente y su enfermiza obsesión por grabar lo que está pasando incomoda rápidamente al espectador. En este episodio se juega con la deshumanización, y es además una crítica a esos observadores impasibles tan de moda últimamente, pero como es habitual en la serie, con una vuelta de guión oscura e incómoda, que en este episodio resulta además una sacudida emocional sorprendente, tratando más temas de los que parecía en un principio, o con más matices. No se puede (ni debe) comentar nada más de este episodio, hay que verlo, porque es de los que te dejan dándole vueltas durante un tiempo.
The Waldo Moment, ficha en FilmAffinity. Waldo es un personaje de animación de un show nocturno, donde tiene un papel humorístico gracias a sus sátiras. Un día todo se descontrola cuando Waldo se mete en política, y sorprendentemente se convierte en un arma electoral, presentándose a las próximas elecciones.
Si bien White Bear era el mejor episodio de la temporada y para mi, de toda la serie, The Waldo Moment es el más flojo igualmente de la temporada y la serie en general. No es malo, pero sí resulta flojo, le falta fuerza. Juega con alguna idea interesante en relación a la política, a ese populismo desatado como medida de captación de votos o la inutilidad de ciertas situaciones que a más de uno le sonará dado el contexto actual, pero no acaba de atrapar como los anteriores.
Curiosamente es quizá también el episodio menos distópico de todos, el más cercano a la situación presente. Igual eso ha influido en que me llame menos la atención, o quizá sea su cercanía en emisión al maravilloso White Bear, pero sí que da la sensación de que le falta algo, no impacta como sus predecesores y deja una sensación de querer que pase algo que finalmente no ocurre.
Ya en general, los tres episodios a nivel técnico son muy correctos. Tienen una buena ambientación, con ese toque futurista pero cercano, tan fácilmente reconocible por el espectador de hoy día y que ayuda a implicarse con los episodios. Y tiene también unas interpretaciones muy correctas, en todos sus episodios.
Personalmente me parece una de las propuestas más originales y recomendables del panorama televisivo actual. Si os gusta la ciencia-ficción os animo a que le deis una oportunidad, aunque hay que reconocer que el primer episodio de la primera temporada no es igual el capítulo más indicado por lo grotesco de su planteamiento... Pero que no os eche para atrás. Además, el que sean episodios autoconclusivos ayuda bastante, pudiendo empezar por otro si el primero os resulta demasiado "extraño".
Be Right Back, ficha en FilmAffinity. Primer episodio, y para mi, uno de los mejores de los 6 de los que consta esta serie. Se nos presenta aquí a una pareja, donde el chico es un adicto a las redes sociales. Un día tiene lugar un accidente y le presentan a la protagonista una alternativa escalofriante: simular a su novio con un programa de ordenador, reconstruido a partir de todas sus interacciones en la red.
Tema de actualidad este, ¿verdad? Este episodio toma la actual falta de conciencia sobre la privacidad en internet para darle una vuelta de tuerca y presentarnos una propuesta escalofriante: ¿se puede reconstruir a alguien a partir de la información que suministra? ¿Y si es así, qué pasaría? Las implicaciones de este hecho en cuanto al dolor y la superación de una pérdida son más que evidentes, y la serie las maneja en este episodio de manera brillante.
Las actuaciones también acompañan, empezando por la protagonista, Hayley Atwell (Los Pilares de la Tierra, o la más reciente Restless) y continuando con el chico, Domhnall Gleeson. Pocos actores en este episodio, muy centrado en los dos protagonistas, proporcionando una historia muy íntima y personal, y con un punto de mal rollo, incómodo, presente en casi todo el metraje.
White Bear, ficha en FilmAffinity. En este episodio, una mujer se despierta en una casa. No recuerda cómo ha llegado allí, y no parece haber mucha gente por la calle. Pero extrañamente, las pocas personas que se encuentra lo único que hacen es grabarla con sus teléfonos. Lo que no pasaría de una situación muy incómoda se torna en dantesca cuando un extraño cazador enmascarado hace su aparición y ataca a la protagonista, que se ve obligada a huir para ponerse a salvo.
Este episodio representa para mi los mejores 50 minutos de ciencia-ficción que he visto en mucho tiempo. Y sé que con esto pongo el listón muy alto, pero es que lo que propone este episodio es francamente interesante, y su resolución es poco menos que brillante.
Atrapa por completo de principio a fin, con una tensión palpable desde el minuto uno gracias al desconocimiento del contexto de la historia, poniéndonos en el mismo punto de vista que la protagonista. Esas miradas inquietantes desde la ventana, la pasividad de la gente y su enfermiza obsesión por grabar lo que está pasando incomoda rápidamente al espectador. En este episodio se juega con la deshumanización, y es además una crítica a esos observadores impasibles tan de moda últimamente, pero como es habitual en la serie, con una vuelta de guión oscura e incómoda, que en este episodio resulta además una sacudida emocional sorprendente, tratando más temas de los que parecía en un principio, o con más matices. No se puede (ni debe) comentar nada más de este episodio, hay que verlo, porque es de los que te dejan dándole vueltas durante un tiempo.
The Waldo Moment, ficha en FilmAffinity. Waldo es un personaje de animación de un show nocturno, donde tiene un papel humorístico gracias a sus sátiras. Un día todo se descontrola cuando Waldo se mete en política, y sorprendentemente se convierte en un arma electoral, presentándose a las próximas elecciones.
Si bien White Bear era el mejor episodio de la temporada y para mi, de toda la serie, The Waldo Moment es el más flojo igualmente de la temporada y la serie en general. No es malo, pero sí resulta flojo, le falta fuerza. Juega con alguna idea interesante en relación a la política, a ese populismo desatado como medida de captación de votos o la inutilidad de ciertas situaciones que a más de uno le sonará dado el contexto actual, pero no acaba de atrapar como los anteriores.
Curiosamente es quizá también el episodio menos distópico de todos, el más cercano a la situación presente. Igual eso ha influido en que me llame menos la atención, o quizá sea su cercanía en emisión al maravilloso White Bear, pero sí que da la sensación de que le falta algo, no impacta como sus predecesores y deja una sensación de querer que pase algo que finalmente no ocurre.
Ya en general, los tres episodios a nivel técnico son muy correctos. Tienen una buena ambientación, con ese toque futurista pero cercano, tan fácilmente reconocible por el espectador de hoy día y que ayuda a implicarse con los episodios. Y tiene también unas interpretaciones muy correctas, en todos sus episodios.
Personalmente me parece una de las propuestas más originales y recomendables del panorama televisivo actual. Si os gusta la ciencia-ficción os animo a que le deis una oportunidad, aunque hay que reconocer que el primer episodio de la primera temporada no es igual el capítulo más indicado por lo grotesco de su planteamiento... Pero que no os eche para atrás. Además, el que sean episodios autoconclusivos ayuda bastante, pudiendo empezar por otro si el primero os resulta demasiado "extraño".
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Brave (Indomable)
Brave es la última producción del estudio Pixar estrenada en cines, allá en 2012. Como ya sabéis me encanta la fantasía, y además todo lo relacionado con Escocia, así que siendo además de Pixar esta película tenía todas las papeletas para ser vista en el cine. Sin embargo, entre que me pilló especialmente liado por la fecha del estreno, más tarde me fui una temporada fuera de España y por último, las tibias críticas que estaba recibiendo, la terminé aparcando. Pero no iba a dejarla indefinidamente, claro.
Aunque en un principio en la dirección se iba a encontrar Brenda Chapman, que ya fue codirectora de El Príncipe de Egipto para el estudio de la competencia, Dreamworks, al final fue reemplazada por Mark Andrews, codirector del estupendo corto "El Hombre Orquesta", también de Pixar, y Steve Purcell, que hasta la fecha había dirigido algunas películas de las hermanas Olsen. Los tres colaboran también en el guión, que está basado en una idea original de la propia Chapman.
La historia está ambientada en un reino de corte medieval, donde gobierna el Rey Fergus y por donde campa Merida, su hija. Está en una edad rebelde y se niega a aceptar el papel de princesa que su madre Elinor, la reina, con tanto esmero intenta cultivar, puesto que está más interesada en practicar con su arco. Y un día todo se complica cuando Merida pide ayuda a una extraña anciana, que le concede un deseo que se volverá en su contra.
Antes de nada debo decir que a mi la película me ha parecido bastante entretenida. Hay que tener en cuenta lo que es, y es que tal y como deja ver su sinopsis, estamos ante un cuento fantástico a la más vieja usanza. Lejos queda por tanto de otras películas como Up o Wall-E (o incluso Toy Story 3), que contenían una capa adicional de madurez en su historia que las situaba en un escalón diferente. Lo reciente de estas producciones y las expectativas de ver algo igual creo que han jugado un poco en contra de Brave, cuando me parece que no pretendía entrar en esta liga en absoluto.
Brave es un cuento. Tal y como comenta la propia Chapman, inspirado en los hermanos Grim, con su bruja, algún misterio de fondo y el viaje personal de su protagonista. Tiene un carácter infantil más marcado que en otras producciones del estudio sí, pero no veo por qué eso tiene que ser un problema, puesto que otras películas como Buscando a Nemo o Monstruos (o incluso me atrevería a decir Cars, sin haberla visto) también lo tienen. No es nada nuevo y no creo que sea culpa de la mano de Disney, tiene que haber un poco de todo.
Y dentro de ese espíritu folclórico, la película me parece meritoriamente entretenida. Muy posiblemente no sea la mejor de su género y evidentemente un adulto igual echa en falta algunas capas más de disfrute, pero no es una mala película en absoluto. Tiene un buen ritmo para su duración de 100 minutos, y una bella factura técnica que desde luego ameniza el visionado, con unos escenarios preciosos y llenos de colorido y una animación fluida y llena de detalles en los gestos y movimientos. La inspiración escocesa se deja sentir tanto en la música como en la ambientación de la historia, ya sea en los castillos, los paisajes, el vestuario o la propia sociedad, estructurada en los famosos clanes. Para un amante de la cultura tradicional escocesa, es todo un plus.
En cuanto a los personajes, estos me gustaron bastante. Merida me encanta, un buen giro a la clásica princesa de cuento de hadas, alejada de las obras más clásicas y teniendo un carisma desbordante. Tanto su madre Elinor como el bonachón del padre también quedan bastante bien retratados en la película, cumpliendo su función, especialmente la primera, que forma una buena dupla con Merida proporcionando momentos divertidos y emotivos.
Como es habitual también en este tipo de películas, se aprovecha una historia de fondo para lanzar un mensaje claro para todos los públicos. La cinta juega mucho con la idea de la familia, la comprensión mutua y el diálogo para acercar posturas, y tiene alguna escena bastante buena al respecto como la del diálogo en paralelo. Para ello plantea a la protagonista, o protagonistas si tenemos en cuenta también a la madre, una aventura lo más compleja posible que les ayudará a intentar resolver sus diferencias. Hay algunas gotas de acción y humor por la película para amenizar su metraje, y la inevitable confrontación final. La historia en ese sentido es predecible, pero no hasta niveles sonrojantes si contextualizamos sus pretensiones y su público.
En definitiva, Brave me ha parecido una película muy interesante y digna de un estudio de la categoria de Pixar. Más enfocada a un público infantil sí, pero muy disfrutable si no estamos esperando ver un nuevo Up. Y es que pocos saber aunar como hace Pixar una calidad técnica apabullante con una historia cálida y amable.
Ficha en FilmAffinity.
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Rashômon
Con esta película se llega al final del ciclo de cine Miradas de Oriente, y qué mejor broche que terminar con uno de los países asiáticos cuya filmografía tengo más explorada, además de aprovechar para ver una película más del gran Akira Kurosawa.
Esta película se estrenó en 1950 y está basada en dos relatos del escritor Ryunosuke Akutagawa. La acción se desarrolla en Rashômon, una de las puertas de la por entonces capital Kioto, y que se encuentra en un estado de abandono en la película. Allí, bajo un intenso aguacero, se resguardan un leñador, un campesino y un monje. El leñador y el monje se ponen a hablar sobre un extraño suceso: el asesinato de un señor feudal y la violación de su esposa por un bandido en las montañas, mientras viajaban.
Personalmente tengo que admitir que Kurosawa es un director que me gusta mucho, a pesar de que la mera mención de su nombre de puntos de gafapastismo. Siempre digo que todo amante del cine en todas sus vertientes, debe ver varias películas de este hombre. Rashômon sin ir más lejos es uno de sus clásicos y una de sus obras mejor valoradas.
A Kurosawa le gusta mucho jugar con símbolos. Tiene una habilidad fascinante para aplicar capas de información y matices allí donde no parece haber nada, y hay que estar pendiente de todos los detalles, lo que exige cierto esfuerzo y conocimientos por parte del espectador. Como ejemplo, personalmente desconocía que Rashômon era una de las puertas de Kioto. Según parece, esta puerta comenzó a deteriorarse durante el siglo XII, época en la que se ubica la película, siendo lugar de ladrones y maleantes varios, así como emplazamiento de bebés abandonados. Para Kurosawa, esta decadencia de Rashômon simboliza la de la propia Kioto y en un nivel más profundo, la decadencia de la sociedad japonesa de la época, aunque es un mensaje bastante intemporal.
Y es que Rashômon, la película, nos habla de la condición humana. Lejos de ser una obra de samuráis y de peleas a espada (aunque las hay), aprovecha esta metáfora para hablarnos de nuestros defectos como seres humanos. El pesimismo parece inundar el metraje, aunque también se permite algún detalle optimista entre tanta crítica.
Para contar esta historia se vale de un recurso bastante interesante, teniendo en cuenta que estamos en 1950: utilizar varios puntos de vista. Veremos la versión de la mujer del señor feudal, la del bandido, la del señor feudal asesinado (a través de un medium, lo que ya supone todo un redoble narrativo) y la del leñador, que es quien descubre el cadáver. Cada una de estos puntos de vista nos aportan información sobre el resultado final, pero a la vez, retratan ciertos aspectos de los personajes fácilmente aplicables a cualquier ser humano, además de tratar sobre la objetividad de "la verdad".
Todas estas preguntas y debates filosóficos están bien planteados, y las historias se van narrando de manera ágil y entretenida, para lo que podría ser una película de estas características. Kurosawa maneja bien los recursos narrativos, y mezcla muy bien la parte más filosófica de la película con la propia resolución progresiva del misterio del crimen. También es cierto que una vez vista la película su mensaje puede parecer excesivamente obvio y simple en su exposición, pero hay que tener en cuenta que es hija de su tiempo.
Las actuaciones son bastante curiosas. Me estaba pareciendo que la actuación de Toshirô Mifue era demasiado teatrera, y eso son palabras mayores. Algunos detalles como las risotadas del bandido interpretado por Mifune me sacaban de la película. Sin embargo, una vez que la película avanza y se ven más puntos de vista, se comprende que las interpretaciones están también al servicio de la historia, ya que potencian cada uno de dichos puntos de vista. En la de Mifune por ejemplo, el bandido no hace más que soltar bravatas y lo hace de forma tremendamente exagerada, mientras que en otras versiones está más mitigado. Este es otro detalle que me pareció bastante meritorio.
En cuanto a la producción, la película aprovecha bien el reducido número de actores con los que cuenta y los escenarios que utiliza. Al girar en torno a distintos puntos de vista, se repiten los mismos escenarios de una historia a otra, y los actores son evidentemente los mismos, sorteando nuevas inclusiones con diálogos al aire, aunque igual es un recurso que pueda quedar algo forzado, pero consigue no restar atención de los protagonistas.
Es una película fundamentada en su guión, su mensaje y los matices de las interpretaciones de los personajes en los diferentes puntos de vista, lo que me parece algo bastante sugerente e interesante. Sin embargo, no creo que sea una película para todos los paladares. Posiblemente haya otras películas de Kurosawa más propias para un público neófito, esta igual es demasiado filosófica para alguien que quiera introducirse en su filmografía y que no esté acostumbrado a ver cine clásico japonés. Por otro lado, su calidad me parece indudable y me ha parecido una muy buena película, así que si tenéis cierto interés id a por ella, aunque sabiendo que es más filosofía que acción.
Ficha en FilmAffinity.
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The Raid: Redemption
Penúltima película del ciclo Miradas de Oriente. The Raid: Redemption, también conocida como Redada Asesina, es una coproducción entre Indonesia y Estados Unidos dirigida en 2011 por el galés Gareth Evans.
Este director se estableció en Indonesia prácticamente desde que rodó un documental sobre el pencak silat, las artes marciales de Indonesia. Una vez allí conoció a Iko Uwais, practicante de este arte marcial, y juntos rodaron en 2009 la película Merantau, y posteriormente en 2011 esta que nos ocupa, The Raid.
El motivo de elegir esta película es la buena valoración que tenía dentro de las cintas indonesias, país que por otra parte era totalmente desconocido para mi en lo que respecta a su filmografía. Nuevamente tenemos una película para la exhibición de un arte marcial, al igual que ya pasó con la tailandesa Ong Bak, pero en este caso he quedado bastante satisfecho, a diferencia de la otra.
The Raid nos sitúa en Jakarta, donde existe un edificio tomado por una banda criminal extremadamente peligrosa y que acoge a inquilinos de dudosa reputación. De esta forma, el complejo se ha convertido poco menos que en inexpugnable y un lugar donde la policía evita ir. Eso es así hasta que un comando especial de la policía recibe la orden de infiltrarse en el edificio en una operación sorpresa para intentar apresar al cabecilla.
Artes marciales, un edificio tomado por una banda criminal y por inquilinos peligrosos, un equipo de élite armados hasta los dientes... No hay que ser Sherlock Holmes para hacerse una idea de lo que uno se puede encontrar en esta película. Estaba esperando ver acción a raudales y que sus poco más de 100 minutos me resultaran al menos entretenidos, y debo decir que The Raid lo cumplió con creces.
La película va directa al grano, no se molesta en desperdiciar ni un minuto contándonos cosas innecesarias, pero tampoco da sensación de apresurada. Rápidamente se nos dan un par de pinceladas para que nos hagamos una idea del trasfondo del protagonista, que por otra parte era un tanto obvio, y nos mete directamente en el furgón camino del edificio. Es en este furgón donde se nos presentan los antecedentes de la banda criminal y qué ocurre en el edificio, lo que aligera bastante la historia.
Una vez que llegan, ya os podéis imaginar lo que ocurre. Evidentemente algo sale mal y el plan sorpresa se va al traste, por lo que la situación se complica y tiene lugar la inevitable ensalada de balas. La película está llena de escenas de acción con algunos momentos de transición para no saturar, y creo que Evans, que también es el guionista, dosifica bastante bien la acción, alternándola con otros de una tensión bastante palpable y algunos otros donde se nos va dando información sobre la historia y relaja un poco el ambiente.
Las escenas de acción, parte principal de la película, son bastante interesantes y entretenidas. Son muy dinámicas, cambiando de escenarios o añadiendo nuevos elementos, en forma de inquilinos rabiosos armados con machetes o emboscadas en los rellanos. Son también variadas, ya que hay tiroteos, machetazos, explosiones y combates sin armas, que sirven para la demostración del pencak silat de Iko Uwais principalmente, que resulta como era de esperar una máquina de matar. Hay que decir también que la película es algo explícita en ocasiones, y habida cuenta de las explosiones y tiroteos que hay, podéis ver reventar alguna que otra extremidad.
En la dirección de dichas escenas sí que tengo alguna pega, puesto que sigue la moda de cámara temblorosa en más ocasiones de las deseadas, especialmente en los tiroteos y explosiones. Como ya he comentado en más de una ocasión es un recurso que me gusta bastante poco. Evans sin embargo también deja algún detalle más interesante, como el uso de la sordera para identificarse con cierto personaje en determinado momento, logrando añadir una componente de tensión adicional, o algunos planos bastante llamativos. La coreografía de las peleas está bastante lograda.
Al detalle de la cámara temblorosa le tengo que añadir otro pequeño punto negativo a la película, y es que algún combate en particular se hace increíblemente largo. Tan largo que resulta inverosímil que con la paliza que se están dando puedan seguir peleando y no se hayan partido varios huesos. Para rematarlo, la conclusión de dicho combate me pareció a todas luces exageradísima.
Los actores están bastante correctos, y he de decir que me han sorprendido para bien. Iko Uwais (Rama) hace un buen papel, aportando una interpretación creíble adicionalmente a su papel de experto en artes marciales. Otros actores como Joe Taslim (Jaka, el jefe del comando policial enviado), Ray Sahetapy (Tama, el cabecilla de la banda), Donny Alamsyah (Andy, la mano derecha de Tama) o Yayan Ruhian (Mad Dog, el brazo ejecutar de Tama) proporcionan una interpretación bastante mejor de la que esperaba en un principio para una película de estas características. En general, todos cumplen bastante bien con lo que se les exige y proporcionan una visión creíble y realista de sus personajes.
Salvo esos dos pequeños puntos negativos que comentaba anteriormente, y que tampoco son tan graves, es una película muy entretenida de ver. Asegura acción casi constante, bien dosificada y variada, unas interpretaciones correctas, liberación de adrenalina y en definitiva, un buen rato frente a la pantalla si lo que uno busca es desconectar un rato y no complicarse la vida viendo una historia compleja.
Ficha en FilmAffinity.
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Kotoura-san
Las series cortas de la temporada de invierno llegan a su fin, y entre ellas se encuentra esta: Kotoura-san, un anime de 12 episodios producido por AIC Classic, una de las divisiones del estudio AIC, que cuenta en su haber con numerosas series de televisión y películas a lo largo de sus más de 30 años de historia. Esta división en concreto parece que comenzó a producir series en 2011.
En la dirección se encuentra Masahiko Oota, director del slice-of-life Minami-ke. La historia adapta, al parecer con algunas licencias, el manga de mismo nombre, cuyo creador usa el pseudónimo Enokids; en el momento de publicar esta reseña cuenta con cuatro tomos publicados, permaneciendo abierta.
Tal y como indica el nombre de la serie la protagonista es Kotoura, una adolescente de quince años que tiene la habilidad de leer la mente de los demás. Pero este don no le ha traído más que problemas, ya que ha sufrido a lo largo de toda su vida el rechazo de todas las personas que la rodeaban, temerosas y recelosas de exponer sus pensamientos más personales. La vida aislada de Kotoura sufrirá un cambio cuando conozca a Manabe, un chico que la acepta tal y como es y gracias al cual irá abriéndose poco a poco a los demás.
La presentación de la historia se realiza desde una perspectiva sorprendentemente dramática, mostrando unos primeros 12 minutos desasosegantes. Este inicio me parece una presentación perfecta para el personaje de Kotoura y su habilidad, si hubiera que afrontarlo desde una perspectiva realista. Desde el descubrimiento de su poder hasta las consecuencias de utilizarlo, el abandono de su madre y el sentirse repudiada por todo aquel que se acercaba demasiado a ella y terminaba descubriendo su habilidad, me parece un planteamiento muy interesante para darle un trasfondo coherente a este personaje.
No obstante en la segunda parte del primer episodio aligera el drama y da pie a situaciones más cómicas y desenfadadas, reduciendo la tensión creada al principio gracias a la inclusión de Manabe. Con este primer episodio, la presentación de la serie me pareció brillante.
Este será en líneas generales el esquema que siga la serie, narrativamente hablando. Una alternancia muy curiosa entre situaciones dramáticas (unas más duras, otras más exageradas) y otras de una comedia estudiantil bastante amable y desenfadada, salpicada de vez en cuando por algunos momentos de fanservice protagonizados por Manabe, lo que me parece en general algo comprensible y está presentado de forma inocente, o el abuelo de Kotoura. Estos japoneses no dejarán de sorprenderme con sus viejos salidos...
Los primeros episodios de la serie me gustaron bastante, mezclando correctamente drama y comedia, quizá predominando un poco más el drama planteando situaciones como el acoso escolar que sufre Kotoura o sus miedos a la hora de abrirse a la gente. Aquí conocemos además al resto del grupo, se intuyen algunas motivaciones y se introduce a Moritani, personaje que me terminó gustando bastante a pesar de sus inicios.
Me parece que la manera de manejar el drama en esos episodios iniciales es su mayor acierto, ya que encuentro que la serie funciona mejor como drama que como comedia, puesto que llegado un punto esta va a terminar casi exclusivamente derivando a alguna fantasía de Manabe o del abuelo. A partir de cierto momento las cargas dramáticas se vuelven más espaciadas, y si bien la serie sigue siendo entretenida de ver, para mi sufre un bajón.
La historia a veces parece un tanto apresurada (el capítulo 4 podría pasar por un final de serie, si fueran 4 OVAs por ejemplo), y realmente hay que aceptar algunos dogmas en las dinámicas del grupo, como el entontamiento de Manabe o la evolución de Moritani. Además, el intento de meter algo de drama hacia el final no resulta tan inspirado como en los primeros episodios, presentando una pequeña saga que intenta servir de desarrollo para otros personajes secundarios como Mifune, pero que tiene algunos desarrollos un tanto chapuceros y resulta bastante evidente, por lo que pierde bastante interés en lo que respecta a la fuerza narrativa.
La serie no cuenta con un gran elenco de personajes, y prácticamente se reduce a las interacción del grupo con Kotoura. Kotoura me resultó simpática, a pesar de que a veces resulte algo cansina o melodramática, mientras que Manabe es el clásico tontorrón enamorado. Nada nuevo bajo el sol. En los secundarios sí se puede encontrar algún detalle adicional, como la peculiar relación de Mifune y Muroto, esa complicidad de dos personas que se conocen desde hace tantos años, las motivaciones de la propia Mifune para fundar el club (aunque luego creo que no se trata todo en lo profundidad que me gustaría) o la evolución de Moritani.
El diseño de estos personajes es bastante sencillo y parece captar la esencia del manga original, que resulta ser una serie de tiras cómicas (yon-koma), ya sea por la sencillez de sus dibujos o por el uso de personajes super-deformed en muchas de las escenas de comedia. Son diseños agradables aunque me resultan muy genéricos, no dicen gran cosa. Lo mismo se podría decir de la animación, que cumple con una calidad correcta, sin grandes fallos pero tampoco sin mostrar ningún alarde o algo llamativo. El trabajo de los actores de doblaje sí me resultó bastante convincente, buena elección de voces y un buen trabajo en general a lo largo de la serie.
Igual da la impresión de que pesan más los puntos negativos, pero tampoco es eso. Kotoura-san es una serie en general bastante maja y agradable de ver. Si bien no se convirtió en lo que creía que podría apuntar tras su prometedor inicio, sus episodios al menos me proporcionaron un rato entretenido mientras los veía. Y algunos de los puntos que salen peor parados en cuanto a la historia, igual tienen su explicación posteriormente en el manga o en una hipotética continuación del anime.
Posiblemente no sea una serie especialmente recomendable, pero si uno ha visto los primeros 3 o 4 episodios y le resulta entretenida, tampoco creo que se termine decepcionando con ella.
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Miss Naufragio: Desfila como Puedas
Abro el baúl mohoso para traeros la película cutre del mes, en esta ocasión: Miss Naufragio: Desfila como Puedas, o en original, Miss Cast Away and The Island Girls. Ya sabéis que en España no hay comedieta que se precie que no incorpore el "como puedas" en su título. A ver si la gente no se va a enterar que es una comedia...
La razón de ver esta película fue porque estaba en los peores puestos en valoración en la IMDb en la clasificación de películas fantásticas. Es cierto que tiene fundamentalmente vocación de película paródica, pero al incluir la reseña alguna referencia a un cerdo gigante que actúa como guardián, me animé a darle una oportunidad.
El director y guionista de este engendro estrenado en 2004 es Bryan Michael Stoller. Este hombre venía de dirigir y guionizar también Un Ángel para Jenny, su única película con un aprobado en la IMDb. Antes de dicha cinta había estrenado un fracaso tras otro, y a partir de aquí y sin contar esta... siguió con su meteórica carrera de fracasos. Al menos no le falta tesón en su búsqueda de una película decente.
Se nos presenta aquí a un grupo de aventureros que descubre el Arca de Noé en una isla, pero una terrible amenaza en forma de cerdo gigante la protege de ojos extraños. Un día, un avión lleno de mises se estrella en la isla, y deberán luchar por sobrevivir en tan amenazante entorno.
¡Behold! Lo bueno es que tiene las patas delanteras pequeñas también, como el T-Rex
¿Os parece que la sinopsis es un poco inconexa? Pues sí, así es la película. Por ejemplo, el aventurero del principio podría haber sido totalmente eliminado, ya que no aporta absolutamente nada, pero así no tendríamos referencia facilona a Indiana Jones horas bajas. Y como esta casi todas las referencias, que están introducidas con calzador.
El principal problema que tiene esta película es que se toma en serio y pretende hacer reír, es decir, "quiere" ser graciosa. Y lo único que consigue ser gracioso son sus lamentables intentos por hacer comedia. Los gags carecen de toda gracia y resultan tremendamente evidentes e insulsos en su mayoría, aunque debo reconocer que me reí bastante cuando salió Jurassic Pork, uno de los pocos puntos buenos de esta película (que puedo contar con los dedos de una mano mutilada). El problema es que pretende ser una ametralladora de chistes y gags visuales, y realmente funcionan muy, muy pocos.
La referencia a Star Wars con un robot doméstico y... el Papa
La película, que pretende ser una parodia de otras como Náufrago (analogía con FedEx incluida), Indiana Jones (innecesaria) o Austin Powers (¿?¿?), resulta un completo fiasco y más bien parece que acaba cayendo en los mismos tópicos que pretende parodiar, o esa es la sensación que da. Es muy curioso, pero a pesar de que pretende ser una parodia no da acabó dando esa impresión, igual porque las referencias eran muy forzadas y fugaces.
Narrativamente es bastante caótica, presentando el Arca de Noé y olvidándose de ella hasta 50 minutos después, cuando ya ni recordábamos que esa era la premisa de la historia, y también le da por meter tramas nuevas que a estas alturas parece más un pegote de relleno que otra cosa. Luego parece que se acuerda de que tenía un cerdo gigante dando vueltas por la isla y lo retoma de golpe para dar conclusión a la película. En definitiva, pretende meter muchas referencias y se le olvida dar coherencia al conjunto. Por otra parte, la trama romántica es insulsa a más no poder.
La única función de este hombre-mono es que digamos "Ey, ¡como el Planeta de los Simios!"
Los efectos digitales son de risa. Jurassic Pork es obviamente digital, pero es que parece una versión corrupta de un archivo descartado décadas atrás por vergüenza. Y como esa, cualquier otra imagen que requiera de un mínimo de tratamiento de ordenador, como la escena de la escoba voladora (sí, hay una escena con una escoba voladora. Vaya isla, ni Lost...). En lo que respecta al resto del apartado técnico, comentar que el empleo de la música me parece desastroso por la elección de las canciones.
Las actuaciones si bien no son lamentables, lo mejor que se puede decir de ellas es que van a tono con el resto de la película, para bien o para mal. Al ser una comedia los defectos se tapan mejor. La única cara que me sonaba era la de Eric Roberts, actor que tuvo sus nominaciones al Oscar y los Globos de Oro allá por los 80, ha encarnado a El Maestro en Doctor Who y que ha aparecido más recientemente en series como Heroes o películas como El Caballero Oscuro... pero alterna sus apariciones con otras como la adaptación a imagen real de Dead or Alive o la ya-futurible-para-esta-sección Sharktopus. Y por supuesto, mención especial para el cameo de Michael Jackson, en uno de esos papeles que se podría haber ahorrado.
Hola, soy la referencia evidente a Náufrago, que da título a la película
A su favor que es medianamente corta (hora y media), pero ni por esas, ya que encima tiene relleno y está mal llevada. Si tenéis una hora y media libre es preferible ver crecer la hierba antes que buscar echarse unas risas con esta película. Lo mejor para mi de la película fueron el inicio y el final, y no exclusivamente porque terminase la película (que también), sino por las coñas de Jurassic Pork y ese magnífico momento final que cerraba de forma hilarante una trama que se había quedado navegando por el océano.
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Restless (miniserie de TV)
Restless es una miniserie de dos episodios que adapta la novela de mismo nombre de William Boyd, autor que se encargará de la próxima novela de James Bond. Los dos episodios se emitieron en dos días seguidos a finales del 2012 por la cadena BBC One.
El mismo William Boyd está a cargo del guión, mientras que el director es Edward Hall, que hasta la fecha ha participado en otras series o miniseries de televisión.
La protagonista de la historia es Eva Delectorskaya, una señora que vive en la campiña inglesa. Un día, tras una etapa de paranoia y comportamiento extraño, revela a su hija Ruth que en realidad ella trabajó como espía del gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial, y que en la actualidad teme por su seguridad. Ante la incredulidad de la hija, Eva le deja una serie de papeles donde fue reflejando sus distintas aventuras.
Restless es un entretenido producto televisivo. Uno de sus puntos a favor es su duración: dos episodios de hora y media para contar toda la historia. En ese sentido, he de reconocer que me gusta el formato miniserie, ya que permite manejar los tiempos con más soltura para una determinada extensión en la historia, de manera que no se hace pesada ni tampoco da la sensación de apresurar las cosas. Además, hay pocos momentos que no aporten nada al conjunto, a excepción principalmente de la trama del marido de Ruth, que esperaba que aportara algo y me pareció totalmente prescindible.
La acción se alterna entre en el presente de la historia, situado en los años 70, y el pertinente flashback donde podremos ver las distintas aventuras de Eva en la Segunda Guerra Mundial, desde su inclusión en el servicio de espionaje a sus primeras misiones en el extranjero. En ese sentido, quizá las dos ramas temporales no estén del todo bien compensadas, resultando la del pasado más interesante desde mi punto de vista, aunque la forma en que se van entrelazando está bien llevada.
Esta trama entretejida en estos dos instantes de la historia resulta muy entretenida y crea el interés suficiente para atrapar al espectador, a pesar de estar alejada de obras que rebosan más espectacularidad como James Bond o la trilogía de Bourne. Los espías de Restless están más centrados en las intrigas y trabajo relacionado con la obtención de información por métodos no violentos y demás tácticas de guerra, como la diseminación de falsa información para engañar al enemigo, y personalmente agradezco este punto de vista, que no todo es repartir tortazos.
La serie tiene algunas escenas de acción, generalmente bien resueltas, pero se mueve más por el terreno de una intriga y la desconfianza que se genera en este tipo de actividades, jugando con el hecho de que cualquiera puede estar traicionándote, o al menos es lo que estos agentes pueden acabar pensando. Esta inseguridad, paranoia y sensación de peligro constante está bastante bien conseguida y es la que da título a la serie.
La ambientación también cumple bien con su cometido a pesar de que ya he leído sobre algunos fallos en cuanto a los vehículos utilizados. Pero personalmente es un detalle que por mi desconocimiento del tema no aprecié, y el resto de apartados como el vestuario por ejemplo, me pareció convincente y suficientemente trabajado.
Otro punto a favor, y quizá de los más importantes, son las interpretaciones de los personajes, que me resultaron muy convincentes. La serie tiene un sensacional reparto, contando con la presencia de Rufus Sewell y Hayley Atwell, que ya compartieron pantalla en la adaptación televisiva de Los Pilares de la Tierra. Sewell interpreta a Lucas Romer, el encargado de los espías en el flashback, mientras que Atwell encarga a la joven Eva Delectorskaya. Ambos tienen una química muy buena en pantalla y sus interpretaciones están a un buen nivel. También me gustó muy especialmente el trabajo de Charlotte Rampling como la versión del presente de Eva, aportando esa sabiduría y esa presencia que da la experiencia en un mundo tan complejo como el espionaje; y por supuesto el breve papel de Michael Gambon.
En su conjunto, Restless es una miniserie que si bien no destacará especialmente en mi recuerdo seriéfilo, sí me pareció un producto bastante correcto, notable y disfrutable en todas sus facetas. Es muy complicado sacarle defectos más allá de algunos pequeños detalles aislados, y me parece una miniserie bastante recomendable si estáis interesados en las series de espías.
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The Cove
Hace tiempo que quería ver esta película documental. Básicamente desde que se estrenó, allá por 2009, pero en su momento no fui al cine y luego pasó a la lista de "películas por ver" (que algunos ya sabéis por qué cifras anda...), y así hasta ahora.
The Cove nos presenta una cara poco amable del ser humano al denunciar la matanza anual de delfines en Taiji, una localidad en la prefactura de Wakayama, en la parte centro-sur de Japón.
La película se rodó al parecer durante 2007 empleando cámaras ocultas y micrófonos subacuáticos, y de hecho se prohibió su emisión en Japón durante un tiempo, por la presión realizada por diversos grupos.
The Cove es uno de esos ejercicios dolorosamente obligatorios de visionar, para conocer un poco mejor el funcionamiento de algunas de las partes más oscuras de este mundo en que vivimos. Eso sí, si eres amante de los animales (y en general cualquiera que tenga un mínimo de conciencia, sentido común y empatía), vas a sufrir mucho.
Como las partes positivas son bastante claras y se centran todas en el mensaje que transmite y su esfuerzo en defensa de estos animales, voy a empezar con algunos defectos que le he encontrado, principalmente de forma.
Cinematográficamente hablando me parece un tanto irregular. Tiene un comienzo muy sugerente y capta rápidamente la atención, aunque una vez que se presenta el problema, se llega a una parte intermedia centrada en los preparativos de la misión que se hace algo tediosa. Además introduce otra trama paralela relacionada con el mercurio que, aunque también es interesante abordar, despista un poco del tema de la cacería y lo mismo se podría haber dejado para otro documental. Hay que tener en cuenta que la duración es de hora y media, y eso se nota. Igual en 40 minutos podría haber quedado más redondo, porque da la sensación de que todo el documental está preparado, como no podía ser de otra forma, para mostrarnos unos últimos 15 minutos fantásticos.
Otro de los puntos problemáticos de este tipo de producciones es el sesgo de opinión. El documental está producido por la misma organización que lleva a cabo la misión, así que el predominio de su punto de vista va a ser evidente. Hay que reconocer no obstante que se preocupan de dejar claro que no es un problema de todos los ciudadanos de Japón, sino de una zona muy concreta y con el beneplácito de los gobernantes por beneficios económicos. En el otro lado de la balanza, comentar que ha habido quejas sobre una posible manipulación en las entrevistas.
Además, quizá en un intento de llenar más minutos de metraje, el documental adopta algunas estrategias más propias de una película que de un documental, como por ejemplo buscarse una especie de villano, o ciertas escenas en las que se busca crear una tensión que igual queda demasiado exagerada.
Bien, dicho lo cual y repitiendo que me parecen algunos defectos de forma que pueden ser comprensibles para intentar comercializarla más fácilmente junto a otras películas no documentales, vamos con el punto fuerte de The Cove: mostrarnos lo tremendamente salvaje y cruel que puede ser el ser humano, y la absoluta falta de respeto que demuestra en más ocasiones de las deseables por el resto de los habitantes de este pequeño planeta.
The Cove es una cinta muy dura en ese sentido, ya que sabemos cuál es el problema y las imágenes son lo suficientemente gráficas como para mostrarnos esta crueldad en todo su esplendor. Y si bien las escenas de los delfines provocan dan mucha lástima y provocan muchísima indignación, el comportamiento de los responsables humanos da auténtico asco y pavor.
Y al igual que he criticado un poco algunas cosas de forma, tengo que reconocer que otras me han gustado mucho, como la última parte del documental, que tiene un clímax magnífico en esa sala de reuniones llena de peces gordos. En cualquier caso, esta es una película para prestar la menor atención posible en el envoltorio, y fijarse en el contenido. Por eso, a pesar de las pegas que he sacado antes, me ha gustado mucho, por la valentía y lo arriesgado de la documentación de esta denuncia.
Hay que reconocer el mérito del equipo que ha llevado a cabo este trabajo, que se ha arriesgado para arrojar algo más de luz en un hecho lamentable, aunque por desgracia, no es el único que hay sobre este tema o similar. Por estas razones y a pesar de las pequeñas pegas de forma, me parece un visionado muy necesario, aunque haya que hacer de tripas corazón. No se podrá ver un espectáculo de delfines en un parque acuático de la misma manera.
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Los Carruajes de Bradherley
Los Carruajes de Bradherley es un tomo único de Hiroaki Samura, autor que es conocido fundamentalmente por su serie La Espada del Inmortal, publicada en España por la antigua editorial Glénat, ahora EDT. Este tomo consta de varias historias publicadas originalmente entre 2005 y 2007 en la revista Manga Erotics F, de la editorial Ohta, mientras que aquí lo ha editado Dolmen.
Las protagonistas son varias chicas criadas en distintos orfanatos. Todos los años la rica y poderosa familia Bradherley selecciona a chicas de distintos orfanatos para, según se dice, participar en la compañía de teatro de la familia. Pero en realidad les aguarda un destino mucho más oscuro.
Esta es una obra bastante curiosa y peculiar, y desde luego, no apta para todos los paladares por la crudeza de su historia. Cada capítulo del tomo se puede considerar independiente, sirviendo cada uno de ellos para contarnos distintos episodios relacionados con la Fiesta de Pascua, un siniestro plan del gobierno y que forma el nexo de unión de todas las historias y el motor de la serie.
La acción es cruda y bastante gráfica, y la narración tiene buen ritmo, realmente Samura consigue atraparte en las historias que va contando. Como suele ocurrir en este tipo de historias sueltas no relacionadas directamente, las hay mejores y peores, aunque el nivel general es bastante notable y desde luego, las dos primeras son especialmente impactantes al plantearnos el problema de golpe y sin previo aviso. Pero quitando el shock inicial, destacaría sobre el resto la cuarta historia (Foto de Familia), centrada en los reclusos, y la sexta (La Plata Oculta la Podredumbre), en la que el protagonista es uno de los guardas. Estas dos historias aportan un punto de vista muy interesante al conjunto.
Hay muchos matices que se pueden destacar en este tomo único. Empezando por la implicación del gobierno en un asunto tan turbio como el que se presenta aquí, así como la complicidad del resto de organismos implicados; o la crueldad hacia personas que ya de por sí empiezan en un nivel de sufrimiento mayor que la media por el simple hecho de ser prescindibles; o uno de los más terribles: las falsas esperanzas creadas a las chiquillas para que soporten todas las vejaciones el máximo tiempo posible. Son relatos duros y angustiosos, difíciles de leer por lo que cuentan, ya que apelan al lado más terrible del ser humano, aunque muestre algunos retazos de bondad.
En cuanto al dibujo, personalmente me gusta mucho Samura. Tiene un estilo extraño y sus dibujos muchas veces dan la sensación de estar a medio camino entre el boceto y el dibujo final, pero consigue unas viñetas muy expresivas y con muchos detalles. Igual hay algunos diseños de personajes parecidos, pero salvo ese pequeño detalle no tengo mucho que reprocharle, me parece un dibujo soberbio.
Los Carruajes de Bradherley es un buen tomo único. Una historia con muchos matices y contada desde distintos puntos de vista, lo que se agradece en lo que respecta a la narración, pero es una historia cruel y bastante desagradable. Y precisamente por eso no es una obra fácil de recomendar, aunque me haya parecido un buen manga.
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Oz, Un Mundo de Fantasía
A estas alturas, poca gente habrá que no conozca El Mago de Oz, al menos por la que con toda seguridad es su versión cinematográfica más conocida, la de 1939 protagonizada por Judy Garland y reseñada aquí hace no mucho.
Siguiendo esta moda de los últimos años de darnos precuelas o secuelas de historias ya conocidas, Sam Raimi dirige esta precuela del clásico de 1939 donde se nos cuenta la llegada a Oz del mago Oscar Diggs (apodado Oz), y los primeros problemas que tuvo que afrontar, encarnados en la bruja mala, que quiere acabar con él para que así no se cumpla una profecía.
Con esta película tenía una extraña mezcla de sensaciones antes de ir a verla. Por un lado y como buen aficionado al género fantástico, me siento irremediablemente atraído hacia este tipo de producciones y soy bastante tolerante con su calidad. Por otro, las primeras reseñas que había leído no la ponían demasiado bien, aunque tampoco hablaban muy mal de ella.
Personalmente, creo que ir con las expectativas bajas es una buena aproximación para enfrentarse a esta película. En lo que a mi respecta, quizá por no esperarme mucho me he acabado encontrando con un producto en general bastante decente y entretenido, y si bien tiene sus fallos, al final el conjunto me acabó resultando positivo, aunque tampoco es para tirar muchos cohetes (guiño guiño).
De primeras lo que llama la atención son las referencias que nos plantean a la película clásica. De forma parecida al clásico de 1939, la película comienza en blanco y negro y además en un formato de imagen 4:3, para pasar a continuación al formato panorámico y al color una vez que el mago llega a Oz. Me pareció un guiño bastante simpático. Por otra parte, el espíritu musical de la original ha sido erradicado casi por completo, algo que personalmente no me molesta al no ser un género que disfrute especialmente, pero lo mismo a otras personas sí, si buscaban también ese mismo estilo.
La ambientación también respeta el universo presentado anteriormente, y así podemos ver de nuevo La Ciudad Esmeralda, el mítico camino de baldosas amarillas o la ciudad de los munchkins, y la amplía añadiendo algunos elementos adicionales, como la ciudad de porcelana (China Town en el original) o algunos detalles del entorno que encajan bastante bien en el conjunto y le dan profundidad a este universo.
Al respecto, la mayor parte de la ambientación es digital. Si bien el colorido es excepcional y de forma general el país de Oz se muestra de forma apabullante (igual demasiado si lo ponemos al lado de su secuela clásica), en algunos casos, se nota bastante el toque del ordenador y llega a ser algo molesto. Los largos planos para mostrarnos la exuberancia de Oz pueden resultar algo borrosos, el mago es sustituido en varias tomas por una contrapartida digital y se notan movimientos algo extraños, o hay algún caso muy claro en el que se nota que la escena está hecha con croma. Teniendo en cuenta la superproducción que es y el presupuesto que maneja, me sorprende encontrarme con esto.
Pero afortunadamente, la historia es bastante entretenida. Nos cuenta una precuela y está bien conocer el origen de personajes como el mago Oz, un charlatán y mujeriego que quiere ser alguien grande en la vida y se ve con la oportunidad de su vida al ser confundido con el elegido al trono de Oz; Glinda, la bruja buena que ayudará a Oz en esta aventura y a Dorothy posteriormente; o las hermanas Theodora y Evanora, que le aportan la intriga a la película.
Los personajes principales están bien dibujados y desarrollados, Oz resulta lo suficientemente carismático y ese punto de caradura le queda bastante bien al personaje; me gusta el origen que le han dado a Theodora y además la acción se nutre de un par de secundarios que resultan bastante efectivos, como el mono alado Finley o especialmente la muñeca de porcelana, un personaje totalmente adorable. Además, en este caso sí que en ambos personajes hay un buen trabajo de animación digital.
En general el ritmo está bien llevado, salvo quizás en algunos momentos puntuales pero muy acotados, y la película consigue mantener el interés en lo que está contando, a pesar de que algunos planteamientos o resoluciones me parecen un tanto obvios o chapuceros, o algunos momentos demasiado sensibleros. No obstante, tampoco hay que olvidar ni el espíritu original de El Mago de Oz, ni el público al que igual está mayormente dirigida esta película, por lo que no me pareció algo especialmente molesto. Y si bien tiene algunos momentos que podrían ser mejorables, tengo que reconocer que otros hilan de manera muy notable esta historia con la de Dorothy, especialmente en lo que al último enfrentamiento se refiere.
Las interpretaciones tampoco están mal, aunque tampoco me parecieron destacables. No soy muy fan de James Franco (Oz, el mago), pero no me pareció que hiciera una mala actuación: sobreactúa cuando debe su personaje, y brinda una interpretación correcta, al igual que Mila Kunis (Theodora) o Rachel Weisz (Evanora), de la que igual sí esperaba algo más, porque es una actriz que me gusta mucho, aunque está en la misma línea que el resto. Danny Elfman se encarga de la música y presenta una composición que salvo algún tema que sí llena por completo, el resto acompaña de manera efectiva a la película pero tampoco me parece de sus mejores trabajos.
Como podéis ver, para mi la película ha mantenido esa tónica en todos los planteamientos: unas interpretaciones correctas, una ambientación con sus más y sus menos pero por lo general meritoria y con sus pertinentes referencias a la cinta clásica, una historia entretenida por lo general y en definitiva, un rato agradable en el cine. No me parece fallida, aunque seguramente podría haber estado mejor llevada en ciertos aspectos, me he reído y me ha hecho pasar dos horas bastante entretenidas.
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Lazos de Guerra (Tae Guk Gi)
Esta vez es el turno de Corea del Sur en el ciclo de cine Miradas de Oriente, y la película seleccionada ha sido esta Lazos de Guerra (The Brotherhood of War, Tae Guk Gi). Corea, al igual que China, Japón o en menor medida Hong Kong, no son países totalmente desconocidos para mi en lo que respecta a su filmografía, así que estuve dando vueltas para seleccionar una película de corte más histórico y que no hubiera visto.
Lazos de Guerra es la tercera película de Kang Je-gyu, a pesar de que su primer film se estrenó en 1996. Por lo que parece no es un director con prisas a la hora de sacar películas (lo que no está mal), y esta se estrenó en 2004, siendo la última My Way, de 2011, donde repite temática bélica, aunque esta vez se va al frente de Normandía en la Segunda Guerra Mundial.
Al igual que en su anterior película, Shiri (1999), Lazos de Guerra sigue explorando el conflicto entre las dos Coreas, aunque en esta se mete de lleno en plena Guerra de Corea en los años 50. Nos presenta a dos hermanos que tienen que ir a luchar al frente dejando atrás a su familia, y donde el mayor se empeñará en proteger al pequeño e intentar mandarlo a casa por todos los medios, para lo cual tiene que conseguir una Medalla de Honor.
En lo que respecta a la historia, aunque la película se ubica en la Guerra de Corea no intenta representar la cronología del conflicto bélico coreano al detalle, al estar centrada en la historia de estos dos hermanos; sin embargo sí aparecen algunas referencias y sigue la evolución general del conflicto, que se usa como motor de fondo para la historia familiar.
La película tiene tres partes diferenciadas, donde únicamente una de ellas me ha convencido plenamente. Pero a pesar de todo no estamos ante una mala película en absoluto, solo que las otras dos secciones tienen defectos que podrían haber sido pulidos mejor, en mi opinión.
Por una parte, la trama tarda en arrancar y en algunos momentos puede hacerse algo pesada. Estamos ante una película de dos horas y media y hay que tener en cuenta la habitual parsimonia oriental a la hora de narrar historias, pero creo que la primera media hora se hace algo repetitiva en su intención de transmitir el mensaje de familia feliz que se verá abocada a la separación por el conflicto. Esto es una premisa que se deja bastante clara desde un principio y que creo que se podría haber aligerado un tanto. Además hace uso de una banda sonora excesivamente dramática ya al comienzo, cuando creo que no es todo lo efectiva que podría ser.
Pero no todo es malo en esta parte, al menos sirve para dibujar bien a los dos protagonistas de la historia, los hermanos Lee. El mayor, Jin-tae (Jang Dong-gun), se muestra excesivamente protector del pequeño, Jin-seok (Bin Won), al que protege y mima puesto que es el hermano que irá a la universidad. Jin-tae se dedica a limpiar zapatos e intentar hacer algunos él mismo con el objetivo de sacar un poco de dinero y contribuir en su casa. Esta protección se trasladará al campo de batalla y dará pie a algunas situaciones bastante tensas.
Una vez superado este largo tramo de presentación, la película muestra sus mejores bazas cuando se centra en el propio conflicto. Y es que una guerra es el escenario más propicio para mostrar todas las bajezas e inmundicias del ser humano, algo en lo que la película se muestra muy acertada.
Si bien en algún momento me dio la sensación de que era demasiado partidista (no hay que olvidar que estamos antes una película de Corea del Sur sobre la Guerra de Corea), esta impresión se corrige sola a medida que pasan las escenas y asistimos a diversos actos que, si bien algunos se podrían interpretar como venganzas por otros previos del bando opuesto, algunos de ellos no tienen esa excusa. Al final y con la tensión del conflicto, surgen las atrocidades más deleznables y creo que la película no pretende etiquetar a los bandos, o al menos no de manera evidente.
Las escenas de batalla están bien realizadas y son bastante crudas, mostrando explícitamente algunas amputaciones por explosiones, heridas por disparos, etc., por lo que si sois aprensivos igual algunas de las escenas os molestarán un poco. Mi pega al respecto de estas escenas viene más bien por la (ya habitual) costumbre de la cámara temblorosa en escenas de acción, un recurso que aunque entiendo que le añade confusión a la escena, personalmente me molesta bastante porque uno no acaba viendo nada claro y a veces pierdo la perspectiva de quién está disparando a quién, o quién sale en pantalla en ese momento.
Para mi, la principal fuerza de esta película reside en el hecho de plantearnos si es posible mantener la cordura y las buenas intenciones en un entorno tan cruento, lleno de violencia y odio. El hermano mayor quiere proteger al pequeño y mandarlo para casa, para lo que tiene que conseguir una Medalla al Honor pero, ¿qué implica exactamente conseguir esta medalla? ¿Cómo se reaccionaría ante ir viendo sucesivamente diversos actos que atentan contra la dignidad de todo ser humano? Esta parte es la más acertada de lejos. Y al igual que decía que la película tarda en arrancar, creo que también tarda en cerrar la historia, y da un bandazo que considero algo forzado. No obstante, no llega a resultar especialmente grave.
Las interpretaciones de los dos hermanos son bastante buenas. Me gustaron mucho ambos actores, especialmente Jang Dong-gun como Jin-tae, el hermano mayor, que muestra varios registros y una evolución muy interesante a lo largo de la película. Bin Won empieza algo más tapado, pero a medida que avanza la historia y su personaje va creciendo, el actor también se va luciendo más. Ambos le aportan el carisma y la fuerza necesaria a la película.
La ambientación me pareció por lo general buena, especialmente en las batallas. Sin embargo hay algunos momentos, en las ciudades, en los que los escenarios me daban la impresión de ser de cartón piedra. Igual son impresiones mías, pero hay algunos momentos en que no me parecían creíbles, aunque en otros no tengo ninguna pega.
Lazos de Guerra es una película algo irregular que tarda en arrancar y cerrar su historia, pero que presenta un tramo central muy bueno donde creo que refleja de manera bastante acertada los efectos de una guerra en el ser humano. Es una película dura en algunos momentos y con poca concesión a la tranquilidad más allá de su arranque, pero si gustáis del cine bélico y os interesa el conflicto coreano puede ser una opción interesante, aunque hay que verla con tranquilidad, dada su duración.
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Three Seasons
Con esta película el ciclo de cine oriental cruza el ecuador y enfila su recta final, aunque todavía quedan tres más para ver y reseñar. Three Seasons es la representante de Vietnam, un país del que no había visto absolutamente nada, pero que tiene una historia que puede dar para mucho.
El director es Tony Bui, vietnamita acogido en Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, que ejerce también de productor y coguionista junto con su hermano, Timothy Linh Bui, que también vive en Estados Unidos. Es cierto que la película igual no es puramente vietnamita, pero al ser la mayoría del casting de ese país, ubicar la historia en Ho Chi Minh y teniendo el director allí sus raíces, parecía un acercamiento asumible.
Three Seasons nos narra diversas historias paralelas que suceden en Ho Chi Minh, desde un conductor de bicitaxi, un niño pequeño que sobrevive vendiendo baratijas por las calles, una joven vendedora de lirios o un soldado americano retirado que ha vuelto al país.
Todas estas historias tienen como fondo el proceso inexorable de cambio que ha ido experimentando Vietnam en las últimas décadas. Hay algunos temas que se dejan ver claramente en diversas partes de la película, ya sea implícita o explícitamente, como la situación de pobreza de cierto sector social o alusiones a la explotación infantil. A veces se realiza de manera menos sutil de lo deseable, incidiendo demasiado de forma muy clara en algunos de estos puntos, pero esto es una preferencia personal y los temas a tratar están en general bien planteados.
Me gusta cómo se nos presenta la occidentalización del país, la pérdida de identidad cultural en favor de una globalización que va arrasando con todo, ese cambio de costumbres y valores tradicionales por los modernos, reflejado de forma perfecta en la escena de los lirios de plástico. La música también participa en esta dualidad, y así no faltan canciones populares y música tradicional enfrentadas a la música más movida y occidental en los pubs.
Se podría decir que cada una de las historias va tocando algunos de los puntos clave, aunque hay una historia que parece tener especial importancia sobre el resto y es la del conductor de bicitaxi. En esta historia se añade una componente romántica que no está exenta también de cierta carga social, puesto que la chica que le gusta ejerce de prostituta, trabajando en hoteles de lujo. Si bien el inicio de este interés parece un tanto forzado y sacado de la manga, nos sirve para ir conociendo un poco mejor al personaje de la chica y sus motivaciones. El resto de las historias añaden más matices al conjunto final, aportando lo suficiente como para que el espectador acabe con una visión bastante global de la sociedad vietnamita.
Sin embargo el problema de las películas de historias paralelas es la forma de entrelazarlas, o de compensarlas. Y Three Seasons no escapa del todo de esto, hay momentos en los que el ritmo se resiente un tanto, ya sea porque no terminemos de ver la importancia que va a tener esto en el cuadro final, o porque hay momentos que igual se meten y resultan un tanto forzados, como algunas escenas para entrelazar las historias paralelas. Sin embargo estos pequeños baches no llegan a ser especialmente molestos.
Este pequeño defecto lo compensa con la preciosa fotografía. La cinta está llena de escenas que parecen postales, como queriéndonos vender los momentos más bonitos (paisajística o emocionalmente hablando) que puede ofrecer un país como Vietnam, y es algo que funciona a la perfección. Momentos como el lago de lirios, ese partidillo de fútbol callejero, las escenas de la vida en la ciudad con su caótico baile de motos, bicitaxis y personas, o la lluvia de hojas están visualmente muy logradas y resultan ser los puntos fuertes de la película.
Es cierto que igual el guión podría haber estado más afinado, las historias mejor enlazadas y no caer en la reiteración de ciertos mensajes o chapucillas narrativas, pero es una película que destila mucho cariño por el país, por su cultura. No se corta en mostrar la pobreza y tampoco parece un ataque a lo externo, simplemente nos plantea esta situación, como esperando que se pueda desarrollar cierta convivencia. A mi me resultó entretenida e interesante, puede ser una opción interesante si estáis interesados en el país y estáis acostumbrados al ritmo tranquilo del cine oriental.
Ficha en FilmAffinity.
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Premio Liebster
Hace unos días Beatriz de Biblioteca sin Espacio me concedió este premio enfocado a dar a conocer blogs con menos de 200 seguidores.
Parece una versión mutada de otro que seguí algunos meses atrás, pero como estas semanas ando hasta arriba de trabajo (y corto de reseñas preparadas) y al final estas iniciativas tienen su punto majo para conocer un poco mejor al ente detrás de la pantalla, me animo a responder a las preguntas y a seguir con el juego.
Os pego aquí las normas:
11 cosas de mi mismo.
Parece una versión mutada de otro que seguí algunos meses atrás, pero como estas semanas ando hasta arriba de trabajo (y corto de reseñas preparadas) y al final estas iniciativas tienen su punto majo para conocer un poco mejor al ente detrás de la pantalla, me animo a responder a las preguntas y a seguir con el juego.
Os pego aquí las normas:
- El premiado deberá escribir 11 cosas de sí mismo/a (de cualquier tema).
- El premiado deberá responder a las 11 preguntas que le ha enviado quien le ha nominado.
- El premiado deberá crear 11 preguntas más para que las respondan sus nominados.
- El premiado deberá confirmar que ha recibido la nominación.
- La nominación no puede repetirse, es decir, los nominados no podrán premiar de nuevo a quien los haya nominado anteriormente.
11 cosas de mi mismo.
- Soy bastante maniático, como creo que ya he dicho en cada premio/meme que he seguido. Ya os he hablado del orden de las colecciones de libros, DVDs y cómics, pero es algo que se expande casi a cada ámbito de mi vida. Un ejemplo diferente: no me puedo ir a dormir con la cama deshecha. Llevando el caso al extremo, si llega la hora de ir a dormir y no está hecha, primero la hago y acto seguido la abro y me acuesto. Y sí, esto me ha pasado ya más de una vez.
- No me gusta mi cara sin barba. No tengo mucha, pero siempre me dejo barba de unos cuantos días. Creo que la última foto en la que salgo completamente afeitado es de cuando empecé a buscar trabajo hace unos años; ahora no lo hago ni para fotos oficiales del trabajo, congresos, carnés y demás, lo que siempre me lleva a tener que aguantar las clásicas preguntas de "¿es que no te has afeitado hoy para tal evento?" La única excepción es cuando viajo en avión, y tampoco es que vaya rasurado, pero no voy con la barba de semana y media.
- Tampoco me gusta ir en camisa, salvo que sea estrictamente necesario; como por ejemplo, cuando tengo que presentar en un congreso o en una boda/bautizo/comunión o similar. Y eso no suele ser más de una vez al año.
- Aunque no sea más de una vez al año, la camisa luego se queda dando tumbos por casa esperando ser planchada durante semanas. Me da una pereza atroz tener que planchar una camisa.
- Mis camisetas se dividen en dos grupos (con contadas excepciones): lugares en los que he estado, y camisetas de temática friki.
- No uso paraguas, soy de chubasquero. Estar bajo la lluvia con un chubasquero es mucho más épico que con un paraguas, y mucho más efectivo además cuando te llueve de lado y con dirección cambiante.
- He visto la aurora boreal, y es uno de esos momentos de mi vida que atesoraré siempre.
- Tengo una lista interminable de objetivos y cosas por hacer, lo que me agobia bastante cuando pasan los días y no voy tachando cosas.
- Quiero viajar a todos los continentes.
- Antes de dedicarme a lo que me dedico ahora, he querido ser jugador de fútbol, librero, arqueólogo (por Indiana Jones xD), astrofísico y meteorólogo.
- Siempre he sido más de perros, pero últimamente me llaman más la atención los gatos. Culpa de internet supongo. No obstante, mis manías me frenan mucho tener uno, creo que me costaría bastante aceptar encontrarme pelos de gato en la mesa, la cama, que se suban por la encimera de la cocina, etc. A todo es acostumbrarse imagino, pero de momento no lo acabo de ver.
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¿Qué opinas sobre el conflicto palestino-israelí?
Vaya con la primera pregunta... xD No estoy muy puesto en el tema, así que disculpadme si digo alguna barbaridad. Personalmente creo que lo mejor es tener los dos países por separado, es decir, que occidente reconozca de una vez a Palestina como estado, que se sentasen los representantes de Israel y Palestina y que se negociasen las fronteras y se llegasen a acuerdos para garantizar la convivencia. Creo que parte de esto se ha hecho, otra cosa es que se haya hecho bien o que todavía falte mucho camino por andar. En cualquier caso y a raíz de esto, comentar que no me parece justificable la violencia por ninguno de los dos bandos contra civiles del otro. Y antes de que alguien rice el rizo, tampoco es que no me importen las bajas militares, está claro. Pero atacar a civiles además de ilegal me parece una bajeza.
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¿Crees que hay vida más allá de la muerte?
Salvo que se descubran las bolas de dragón, no. Ya fuera de coñas, la respuesta sigue siendo no.
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¿A qué huelen las nubes?
Pues a algodón xD
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¿Has leído alguna vez el libro de libros, la Biblia (aunque no sea entera)?
No entera, pero sí, la he leído en una parte bastante considerable.
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Si pudieses matar a un personaje público y que no se descubriese que has sido tú, ¿a quién matarías? ¿Por qué?
Citando a Gandalf: "Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos".
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¿Te habría gustado vivir en otra época distinta a ésta? ¿Cuál? ¿Por qué?
La respuesta fácil será decir que sí. Por similitud con los mundos de fantasía, diría la Edad Media en Europa. Solo de imaginar la pureza de esos paisajes... Ahora bien, los puntos en contra de vivir en esa época son bastante evidentes, por lo que no me atrevería a vivir allí si tuviera la oportunidad. Y encima no hay WiFi.
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Si tuvieses que elegir un país del mundo para vivir, cuál sería y porqué.
Noruega u otro país nórdico, aunque principalmente Noruega. El porqué de este frente al resto de países nórdicos, en una palabra: fiordos. Ya viví allí durante 3 meses, y me encantó la experiencia. Los paisajes parecen sacados de libros de ilustraciones fantásticas, el sol de medianoche, las auroras boreales, la calidad de vida, el modo de vida semirústico que tienen (salvo en Oslo y Bergen, quizás), y su historia. Me encanta.
Imagen de Erik A. Drabløs
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Coge un libro (el que tú quieras) y dinos lo que pone en la primera línea (hasta el primer punto) del segundo párrafo de la página 69. A no ser que sea un spoiler, entonces cambia de libro XD
Pues del que tengo más a mano ahora mismo: "He established his capital at Forteviot in Perthshire, in the very heart of Pictland, but it was from the incomers that the united kingdom of the Picts and Scots would eventually take its name". El libro es Pocket Scottish History, que me compré durante mi viaje por las Highlands del verano pasado.
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¿Qué criatura mítica te gustaría ser (i.e. vampiro, centauro, sirena, minotauro, hombre lobo, etc.)?
Si tuviera que elegir una diría un dragón, quizá el animal fantástico por antonomasia.
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¿En cuál de todos los libros que has leído te gustaría vivir (me refiero al universo que se crea alrededor de la historia)?
Sin duda alguna, en la Tierra Media.
- ¿Dulce o salado? Dulce, siempre xD Tampoco hago ascos a los salados, pero un buen dulce me pierde independientemente de la hora.
- ¿Quién es tu ilustrador favorito?
- Si tuvieras una máquina del tiempo, ¿a qué momento histórico te gustaría asistir?
- Solo puedes rescatar un único libro de toda la colección que tienes, ¿cuál sería?
- ¿Cuál es la película más horrorosa que has visto en tu vida?
- ¿Qué lugar del mundo te gustaría visitar por encima de todos?
- Si tuvieras que disfrazarte de algún personaje de temática friki (por carnavales, una fiesta de disfraces, etc.), ¿de quién sería?
- Una canción que te ayude a levantar el ánimo.
- Estás trabajando en el proyecto SETI, y descubres una inequívoca señal de vida inteligente extraterrestre. ¿Qué harías?
- ¿Libros en papel o formato electrónico?
- ¿Coleccionas algo? (Tipo entradas de cine, monedas, películas, etc.)
- Un día te levantas y descubres que tienes la facultad de manipular las mentes de los demás para que hagan lo que quieras. ¿Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, o asistimos al nacimiento del nuevo Imperio Galáctico?
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